Un sueldo medio ya no puede sostener un hogar en Mendoza

El salario promedio en sectores de empleo masivo como Comercio oscila en la línea de pobreza para una familia tipo, lo que obliga a buscar ingresos extra o que otro integrantes de la familia también trabaje.

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CRISTIAN AVANZINI

la recesión se hace sentir en los salarios.

ALF PONCE/MDZ

Una recesión que impide que los sueldos acompañen a la inflación han desdibujado la figura de sostén de hogar si se contrasta el ingreso promedio con el valor de una canasta básica familiar.

En Mendoza una familia compuesta por dos adultos y dos niños necesitó en abril embolsar al menos $26.500 para cubrir sus necesidades vitales y no caer en la pobreza, lo que representó un 65,7% más que el año anterior, y más de un 100% que en 2017. Vale aclarar que este monto es para adquirir lo indispensable para alimentarse, mantener el aseo personal y del hogar, pagar servicios, moverse (en transporte público) y tener un techo.

La calidad de vida de cada familia dependen, claro, de otros factores como el hecho de ser propietarios o de que ambos integrantes de la pareja trabajen.

Sin embargo en los casos en los que hay un sostén de hogar y otra persona encargada de los quehaceres diarios y el cuidado de los niños la supervivencia se complica con sueldos medios oscilando en la línea de pobreza.

Los datos de la evolución de las canastas básicas en Mendoza.

Según consultoras que operan en la provincia a nivel laboral la muestra más representativa es la de Comercio. Allí un trabajo de 48 horas semanales se retribuye con entre $27.300 y $29.000 brutos de acuerdo a la última actualización por convenio implementada en marzo. Luego de las deducciones correspondientes el empleado medio percibe, entonces, entre $22.500 y $25.000 básicos, a los que pueden sumarse adicionales.

Atrás quedaron los tiempos en que la cabalgata inflacionaria era amortiguada con paritarias “generosas”. Hoy la recesión pega a ambos lados del mostrador por lo que el nivel de actividad impide ajustar sueldos a la par o por sobre el aumento de precios en gran parte del sector privado.

Un sueldo de $25.000 contra una canasta básica de $26.500 implica que, en esencia, la familia del trabajador medio esté en la pobreza. Por ello en la gran mayoría de los hogares se deben buscar alternativas para generar un ingreso extra o bajar de alguna forma los gastos en vivienda.

De acuerdo a las consultoras esta “chatura” salarial en un sector que abarca a vendedores, cajeros, personal de atención al público, administrativos y hasta maestranza hace que se vuelquen por ofertas laborales con algún beneficio extra como medicina prepaga, viáticos o premios por comisiones, por ejemplo.

Si bien el sector del comercio se rige por una paritaria nacional (cosa que el gobernador Alfredo Cornejo intenta discutir a nivel regional), los números que manejan las cámaras empresarias complican la posibilidad de una mejora en el poder adquisitivo de sus empleados.

De acuerdo a datos de la Federación de Económica de Mendoza (FEM), las ventas minoristas cayeron en abril un 17%, lo que marcó el mayor descenso en lo que va de año y cerró un cuatrimestre con un resultado negativo del 14%.

El círculo vicioso de inflación, recesión y pérdida de poder adquisitivo parece no tener un corte en el corto plazo, de acuerdo a los datos de Actividad Económica del Indec, que reportaron una caída del 6,8% en marzo con una baja promedio del 5,7% en el primer trimestre del año.

De esta forma comerciantes deberán esperar para ver un repunte en sus ventas y los empleados, una mejora real en su salario que les permita salir de una situación de preocupante vulnerabilidad socioeconómica.

Las escalas salariales vigentes en Comercio:

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