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Teté Coustarot: "Me gustaría que me recuerden con una sonrisa"

La periodista y conductora Teté Coustarot repasa su carrera y en diálogo con MDZ contó cómo le gustaría ser recordada.

TETÉ COUSTAROT ENTREVISTA
Santiago Aulicino / MDZ

Teté Coustarot tiene una carrera de más de 40 años de trayectoria como conductora y periodista, lo que la convirtió en una referente indiscutida de la comunicación a lo largo de las décadas. En diálogo con MDZ, Teté recordó sus inicios en Canal 9, el paso del modelaje al periodismo y la comodidad con la que se plantó desde el primer día frente a cámara.

Lejos de los relatos épicos, definió su carrera como el resultado de hacer bien el trabajo cotidiano, con profesionalismo, constancia y respeto por el oficio, el cual ahora más que nunca tiene la misión, según Coustarot, de ser un puente entre las personas en una época atravesada por la fragmentación.

TETÉ COUSTAROT - ENTREVISTA COMPLETA

Modelo y periodista: los inicios de Teté Coustarot

Teté Coustarot se graduó del secundario con 16 años y comenzó su carrera profesional trabajando como modelo a la par que estudiaba para ser periodista en la Escuela Superior de Periodismo de La Plata, a la que se había mudado desde Rio Negro para seguir su sueño de convertirse en reportera.

Un medio de comunicación como la televisión puede resultar un lugar hostil en varios casos, pero para Teté desde el primer momento se trató de una comodidad absoluta, hasta incluso de cierta familiaridad que provenía en parte de su trabajo como modelo.

Las pasarelas, según Coustarot, la acostumbraron a la exposición con el público además de enseñarle a "trabajar, a ser una profesional, respetuosa de los horarios, de la palabra, y a tener un objetivo claro".

Teté Coustarot joven @reptilanonimo

Sus inicios se vieron marcados por experiencias como el programa que realizó en conjunto con Gerardo Sofovich, en el que presentaba modelos y colecciones de moda.

"Hubo un primer programa que duró un mes con Rolando Hanglin y después vino Gerardo Sofovich, que siempre él quería hacer cosas diferentes y entonces propuso hacer un programa de lunes a lunes, no parábamos nunca".

No obstante, a pesar de su soltura frente a la cámara, su camino no fue tan simple, ya que a pesar de haber estudiado la carrera de periodista, en sus primeros pasos en el programa Semana 9, todavía no era una voz escuchada ya que "siempre era mucho más fuerte la imagen de modelo", contó Teté en diálogo con MDZ.

Hasta que, un día, llegó su oportunidad para salir de ese lugar cuando le ofrecieron realizar una entrevista, y su potencial se transformó en una carrera profesional que continúa hasta el día de hoy.

Teté Coustarot joven
Teté Coustarot junto a Woody Allen en Nueva York para una entrevista en Telefé.

Teté Coustarot junto a Woody Allen en Nueva York para una entrevista en Telefé.

El trabajo bien hecho como única estrategia

Teté rechaza la idea de “armas” como pilares para sostener una carrera. Su fórmula es más simple y, a la vez, más exigente, ya que enfatiza en un punto crucial: hacer muy bien lo que toca hacer en el presente, ya que afirma de que existen personas que se encuentran en un trabajo "pero que sienten que están para más".

Por lo tanto, eso resulta en una descalificación que termina en falta de interés, a lo que Coustarot contraargumenta que “si vos hacés bien tu trabajo hoy, lo que viene después es consecuencia de que alguien te miró”, sostiene.

"Yo trato de hacer muy bien mi trabajo" - Teté Coustarot

Esa misma lógica aplica a su mirada sobre el rol de las mujeres en los medios. Coustarot asegura que nunca sintió que tuviera que anteponer su condición de mujer ni adoptar actitudes de victimización para avanzar. “Es una profesión y hay que ejercerla como tal”, afirma, al tiempo que subraya la importancia de hablar con respeto cuando algo incomoda y no quedarse en el resentimiento.

Programas que marcaron época

Entre los hitos de su carrera, Siglo XX, Cambalache ocupa un lugar central. El ciclo que condujo junto a Fernando Bravo no solo la llevó a otro plano profesional, sino que se convirtió en un ejercicio colectivo de memoria en los años posteriores al regreso de la democracia.

“El programa duraba horas y la gente se reunía a escucharlo. Hasta hoy me siguen hablando de él como si estuviera al aire”, cuenta. Una experiencia que, según reconoce, trascendió la pantalla y quedó ligada a un recuerdo emocional compartido con la audiencia.

Además, la investigación formaba una parte clave del programa, ya que sin redes sociales ni accesos inmediatos a la información "todo se estudiaba". Es por esa razón que Teté defiende el valor de la curiosidad en una era en la que la mayoría de la información está a un click de distancia.

"Lo tenés todo para consultar, está todo a tu alcance. Preguntá, indagá, metete, fijate", animó la conductora.

La conversación en tiempos de ruido

En un contexto atravesado por las redes sociales, la velocidad y la comunicación fragmentada, Coustarot pone el foco en la preocupación por la pérdida de la conversación. Para ella, el rol del periodismo es justamente volver a poner la charla en el centro del espacio público, y funcionar como un puente entre la sociedad y los medios de comunicación.

“Mandamos mensajes, pero no hablamos. Monologamos y escuchamos cada vez menos”, advierte.

Desde ese lugar entiende su trabajo en radio y televisión como un vínculo, especialmente con quienes están del otro lado y muchas veces en soledad. “Si desde un micrófono puedo ayudar, provocar ganas de aprender algo o simplemente acompañar, ya estoy satisfecha”, dice.

"En un medio, frente a un micrófono, hay que ayudar al otro" - Teté Coustarot

Su legado

Cuando piensa en cómo le gustaría ser recordada, Teté Coustarot no menciona premios ni hitos televisivos. Prefiere que alguien sienta que alguna vez le dijo algo que le sirvió, que lo impulsó a estudiar, a investigar, o incluso que le generó un impacto alguna cuestión de su trabajo.

Pero sobre todo, "me encantaría que me recuerden con una sonrisa", cierra.

Una definición de una carrera extensa, coherente y profundamente ligada al oficio de comunicar, que Coustarot afirmó entre risas que, a pesar de sus 40 años de recorrido, quedará en la historia por una sola frase: "¡Qué noche, Teté!".