Testimonio sobre la eutanasia en Colombia: "La gente no se quiere morir, pero tampoco quiere vivir así"
En un mundo obsesionado con prolongar la vida, Uruguay se es el primer país latinoamericano con una ley de eutanasia. La experiencia previa de Colombia.
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Tras la reciente ley de eutanasia en Uruguay, se destaca el caso colombiano, despenalizado desde 1997 y reglamentado en 2015. La abogada Camila Jaramillo explicó en MDZ Radio que “todos los avances han sido jurisprudenciales”, sin una ley específica, siendo el Ministerio de Salud quien finalmente reglamentó el procedimiento para garantizar este derecho en el primer país latinoamericano en permitirlo.
Camila Jaramillo es abogada colombiana de la Universidad de Los Andes, máster en Derecho de la Universidad de California e investigadora asociada del Laboratorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DescLab), explicó que “Colombia no es la excepción, porque nuestro caso es particular, nosotros tampoco tenemos una ley de eutanasia, todos los avances que hemos tenido en Colombia han sido avances jurisprudenciales, es decir, de las cortes, los jueces han avanzado este tema. Y luego ha sido el Ministerio de Salud colombiano quien ha reglamentado la situación”.
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Sobre la necesidad de este debate, Jaramillo sostuvo que “claro que sí es importante que como sociedad discutamos qué es lo que nos imaginamos para el fin de la vida, que tratemos no solo a nivel de Congreso, a nivel judicial, sino también en familia y en sociedad”. Agregó que “no se trata de hablar de muerte médicamente asistida, es decir, de eutanasia, asistencia médica al suicidio, sino también del rechazo terapéutico, de echar el soporte vital, de cuándo voy a interrumpir los tratamientos”. En un mundo donde “la ciencia está todo el tiempo tratando de prolongar la vida”, la abogada considera que “es revolucionario pensarnos como personas que vamos a morir, porque creemos que la muerte es algo que no tiene que ver con nosotros”.
Respecto al procedimiento en Colombia, detalló que “hubo una despenalización en 1997, pero hasta el 2015 se reglamentó, y se reglamentó porque los jueces dijeron 'bueno, la actividad del Congreso no puede ser un impedimento para que las personas colombianas puedan ejercer sus derechos, en este caso, a decir cuándo morir'”. Actualmente, “una persona con una enfermedad grave, incurable, que padezca sufrimientos incompatibles con su idea de dignidad, y que manifiesta el consentimiento, puede acceder al procedimiento”. Aclaró que, a diferencia de la normativa anterior a 2021, donde se trataba de enfermedades terminales “hoy en día es una enfermedad grave, incurable. Es decir, una enfermedad que no necesariamente vaya a causarte la muerte en los siguientes 6 meses”, citando como ejemplos “el Alzheimer, o por ejemplo, una esclerosis lateral amiotrófica”.
El debate social
Sobre la aceptación social, Jaramillo reconoció que “claro que genera debate. No es un tema fácil”. Explicó que “todavía hay mucha resistencia por parte de los médicos, por ejemplo. La educación dentro de la medicina, donde los médicos enseñan a salvar vidas, cuando les presentas el dilema de 'tu paciente quiere terminar con su vida', pues eso los confronta”. No obstante, señaló que “la aprobación en Colombia, al menos de la última encuesta que tenemos, es del 70% de aprobación”.
Desmitificando el proceso, afirmó que “existe este mito que una persona se levanta un día y pide la eutanasia y se la acepta, y pues no hay nada más alejado de la realidad. Es una decisión que ocurre en muchos niveles, pero la persona lo medita mucho tiempo, luego lo consulta con sus familiares otro tiempo, luego se lo presenta al médico, y luego se hace una solicitud formal al sistema de salud, y el sistema de salud hace unas valoraciones, y un comité evalúa esas valoraciones y aprueba o no el procedimiento”. Subrayó que “la gente no se quiere morir, pero pues en una situación de una enfermedad, cuando ya has intentado todo tipo de tratamientos y lo que te queda por delante es una enfermedad dolorosa, pues tú ya no quieres vivir así”.
Una vez aprobado, “la persona tiene dos semanas para poner una fecha. En la fecha y en el momento en que la persona lo decide, pues ese día ocurre el procedimiento, que generalmente ocurre en un ambiente hospitalario”. Jaramillo destacó que “esto trae mucha tranquilidad a los familiares, saber que el procedimiento es legal, que lo que están haciendo no le va a traer ninguna consecuencia penal, ni al médico, ni a la familia”.
Sobre las cifras, indicó que “más de 1.100 personas habían accedido al procedimiento de eutanasia desde 2015”, una cifra que “no es una gran cantidad, pues en Colombia somos 45 millones de personas, esto no es una causa de muerte que sea significativa”. Reconoció, sin embargo, una disparidad geográfica: “la mayoría de los procedimientos en Bogotá y Medellín, que son las ciudades más grandes de Colombia. Digamos que es normal en nuestro país que en la ruralidad y en ciudades intermedias, pues el sistema de salud no sea tan robusto”.


