Soñar para aprender: cómo el sueño codifica el aprendizaje
Robert Stickgold es un neurocientífico norteamericano especializado en el vínculo entre sueño, memoria y creatividad.
Durante el sueño, tu cerebro está tomando tus recuerdos, reactivándolos y mirándolos de nuevo, y almacenándolos de una forma más eficiente y efectiva.
Wumbox.Muchos recordamos antes de un examen estudiando horas, hasta la madrugada. Hay quienes llegan a ir a los exámenes sin dormir porque se quedan estudiando toda la noche. Pero esta no sería la mejor opción para obtener buenos resultados. Investigaciones recientes sugieren que el sueño no es un simple descanso pasivo, sino un factor activo en la consolidación del aprendizaje.
Robert Stickgold es profesor de psiquiatría en la Universidad de Harvard y dirige el Centro de Sueño y Cognición de esa institución. Desde hace décadas investiga qué hace el cerebro mientras se duerme, y específicamente qué hace con lo que aprende durante el día.
El papel clave del sueño en la memoria
“Durante el sueño, tu cerebro está tomando tus recuerdos, reactivándolos y mirándolos de nuevo, y almacenándolos de una forma más eficiente y efectiva”, dice Stickgold en la página de medicina del sueño de la Universidad de Harvard. De hecho, quienes duermen menos de cuatro horas diarias por tiempos prolongados suelen sufrir no solo problemas en la atención y el estado de ánimo, sino en la base biológica misma del recuerdo.
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Uno de los conceptos centrales en la obra de Stickgold es la idea de consolidación de la memoria dependiente del sueño. Según esta visión, cuando aprendemos algo nuevo (por ejemplo, una secuencia motriz o un mapa espacial), ese aprendizaje inicial es frágil. Durante el sueño, el cerebro “reproduce” o reactiva esos rastros de memoria, fortaleciendo conexiones neuronales, eliminando ruido y reorganizando lo aprendido para que quede más estable y accesible. Es decir, que durante el sueño REM, se selecciona la información importante, se la relaciona con otras ideas o conocimientos y se descarta lo irrelevante. Es así como una buena noche de sueño consolida lo aprendido.
En una investigación de Stickgold en conjunto con otros colegas, entre ellos otro gurú del sueño como Matthew Walker, lograron identificar la función del sueño. Hasta entonces no se sabía a ciencia cierta cuál era el “objetivo de dormir”, así como la sed tiene el objetivo de que nos hidratemos, el hambre de alimentarnos. A partir de esta investigación, se dieron cuenta de que cuando se priva a las personas de dormir después de haber aprendido algo, eso limita su mejora nocturna, incluso si pueden después recuperar sueño. El estudio se realizó con participantes que entrenaban con un juego visual-discriminatorio o de habilidad motriz. Aquellos que dormían lo suficiente, al día siguiente mostraban mejoras. Esas mejoras no se observaban si había interrupciones del sueño profundo o fases REM en momentos críticos.
Otro estudio que llamó la atención en el ámbito de las neurociencias fue el desarrollado con sujetos que aprendían una tarea de laberinto virtual. Habían encontrado la forma de inducir que en los sueños estuviera presente el laberinto. A partir de allí descubrieron que aquellas personas que habían soñado con el laberinto mostraban mejoras en el rendimiento al despertar. Stickgold sostenía que el contenido del sueño podría reflejar esa reactivación cognitiva de la memoria durante la noche. Es decir, que dormir profunda y correctamente luego de haber aprendido una nueva tarea, mejora el rendimiento en la misma.
Encontrarás la solución durmiendo
Stickgold propone que la función del sueño no se limita a la memoria, si no que reordena, integra y, en ciertos casos, genera conexiones novedosas entre distintos fragmentos de conocimiento. En esa línea, el sueño podría favorecer la generalización, la creatividad y la resolución de un problema no sólo por memorización, sino por reorganización interna de ideas. Muchas veces sucede que nos vamos a dormir pensando en un problema al que no le encontramos solución y nos despertamos con la respuesta.
Algo curioso que encontraron a partir de un estudio reciente es esta función cognitiva de “generalización” (que nos permite trasladar lo aprendido a distintos contextos, o en otras palabras, aplicar algo que aprendimos en un contexto a otro para resolver un problema) no depende tanto del sueño en sí, pero sí varía en función de cuándo se realice la operación. Esto quiere decir que encontraron que las personas “generalizaban” mejor por la mañana que por la noche.
La importancia de estos aportes
Si podemos sacar algunas conclusiones de los aportes de Stickgold, éstas serían:
- Para memorizar, para estudiar y para aprender es necesario dormir. La falta de sueño no tiene ningún efecto positivo. No por madrugar Dios nos va a ayudar en este caso.
- Es conveniente distribuir tiempo de estudio y descanso. Alternar aprendizaje con intervalos de sueño puede ser más eficaz que largas jornadas continuas.
- Potenciar creatividad y conexiones nuevas: en lugar de solo memorizar, permitir que el cerebro “remezcle y reconecte” la información mientras duerme puede ayudar a resolver problemas de forma más flexible.
- Cuidado con déficit crónico de sueño: en poblaciones vulnerables (niños, estudiantes, trabajadores en horarios rotativos), la privación constante podría dañar el rendimiento cognitivo no solo momentáneamente sino estructuralmente.
Si te interesa este tema y querés conocer más acerca del trabajo de Robert Stickgold te invitamos a acceder a su conferencia en el marco del Congreso Internacional de Neurociencias, realizado el 3 y 4 de octubre por Wumbox. Podrás encontrar más información haciendo click aquí.
Participó del Congreso Internacional de Neurociencias organizado por Wumbox. Por qué es tan importante el sueño para el aprendizaje.