Sin luz ni agua: así atienden los comercios en El Algarrobal

Algunos sectores del Gran Mendoza aún padecen las consecuencias del desastre ambiental que ocasionó el Zonda. Hay distritos sin suministro eléctrico desde el domingo y otros con energía de manera intermitente. A esto se suma la falta de agua y otros servicios.

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Ignacio de Villafañe

Desde que el Zonda causó estragos este domingo en Mendoza, los problemas no cesaron. Mientras en zonas como el Valle de Uco y los distritos de Uspallata y Potrerillos todavía se encuentran en estado delicado, en otros lugares más cercanos al centro los vecinos aún aguardan a que los servicios se restablezcan y afrontan las pérdidas ocasionadas con dinero propio.

Locales cerrados, góndolas vacías y negocios sostenidos a fuerza de grupos electrógenos son algunas de las imágenes que proliferan en las áreas comerciales de centros urbanos como Las Heras.

Algarrobal sin luz

El Algarrobal, en Las Heras, es uno de los ejemplos de estos distritos que a dos días de haber pasado el Zonda continúan haciendo frente a los daños colaterales del mismo: el corte del suministro de energía eléctrica y la falta de agua corriente como consecuencia del mismo.

"Estamos sin luz desde el día domingo", comenta Emiliano Agnello, dueño del trozadero "Benjamín", ubicado sobre Aristóbulo del Valle 280, en El Algarrobal. En la carnicería que administra, el personal no pudo atender al público durante el lunes. Las horas de trabajo fueron ocupadas para preservar la carne que no llegó a echarse a perder.

Algarrobal sin luz

"Hemos traído un generador de corriente para poder trabajar", explica Agenello y cuenta que además del costo del alquiler del mismo -que asciende a los $2.000 diarios- debe sumar el combustible: "Ayer -por el lunes- gasté $1.500 en combustible", dice y lamenta, además, los "ingresos perdidos" por la mercadería que debió descartar.

Al problema de la falta de electricidad se debe sumar el del corte del suministro de agua corriente debido a la imposibilidad de las plantas locales para activar las bombas. 

Miriam Méndez -quien trabaja en el local contiguo al de Agnello-, sufre tanto la falta de agua como de electricidad. En el almacén que atiende las heladeras o están vacías o contienen bebidas calientes. "Estamos usando la balanza manual", grafica la mujer. Mirá el video.

"Yo tuve que llevar a mis hijos a Bermejo para que se bañen en lo de unos parientes", explica Claudia García, una de las clientes de Méndez. "Vivo por la zona y me molesta lo que ocurre porque podía evitarse. Los árboles que se cayeron sobre los cables de luz están secos desde hace años. Ya le habíamos avisado a la municipalidad varias veces pero nunca nos hicieron caso", explica y agrega: "Ahora nos dicen que tenemos que esperar hasta el miércoles".

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