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Sergio Maravilla Martínez: del ring a los escenarios, la transición en primera persona

Tras dejar el boxeo, Sergio Maravilla Martínez construyó una carrera actoral con disciplina y estudio, entre teatro, cine y nuevos formatos como YouTube.

Sergio Maravilla Martínez

Sergio "Maravilla" Martínez

Agustín Tubio / MDZ

La vida de Sergio Maravilla Martínez encontró su segundo aire lejos del cuadrilátero. Después de una carrera histórica como campeón del mundo, el exboxeador argentino dio un giro tan inesperado como natural: la actuación. Sin estridencias y sin atajos, empezó a construir una carrera artística con la misma disciplina que lo llevó a la élite del deporte.

Entre estudios, monólogos, películas y giras, su desembarco en la escena teatral y audiovisual revela un camino de trabajo, exploración y reinvención constante.

Mira la entrevista a Sergio "Maravilla" Martínez

Entrevista Maravilla Martínez

-Todos conocemos tu carrera como como deportista, obviamente como campeón del mundo. ¿Pero cómo fue esa transición de haberte bajado del ring para convertirte en un artista o para por lo menos empezar a actuar?

-La verdad que casi casi no me di cuenta. Es decir, la implicación es la misma. Yo estoy enfocado al 100%. En la actuación, cuando voy a actuar, cuando tengo temporada de actuaciones, estoy enfocado como cuando iba a boxear. Es decir, le dedico la misma cantidad de horas, la misma metodología de trabajo, es decir, estoy enfocado, estudio, analizo, trato de desmenuzar el texto cada uno de los textos que fui, pero antes de eso tuve una formación, entonces no llegué a darme cuenta de un cambio. Es que tampoco se diferencia tanto actuar de boxear, no hay tanta diferencia. Entonces no fue tan distinto, no fue tan difícil. La transición no fue tan dura, tener que cambiarme de ropa, tener que cambiar nada, no es más o menos lo mismo. Boxear es actuar bastante.

-¿Cómo fue esa primera propuesta o esa primera iniciativa?

-Empezó por el 2011 o 2010, que yo decía en un futuro voy a hacer lo que se llama Stand Up, hacer monólogos de humor. Algún día, lo voy a hacer. Y tengo un colega boxeador, que es un gran amigo, es un hermano, que se llama Hovik Keuchkerian, que trabaja en la serie: La Casa de Papel. Él tiene el personaje de Bogotá, y es un extraordinario monologuista. Me acuerdo que yo cuando lo vi, yo que vengo escribiendo poesía desde hace muchos años, venía estudiando actuación desde hacía un par de años. Me acuerdo que. Le dije a él mira, me gustaría mucho interpretar lo que vos haces, pero en Argentina. Era la historia de él, la historia de su vida, interpretarla acá en Argentina. Pero todo esto es como a cuentagotas, no es que fue de un día para el otro. Un día él me dijo: “¿Qué te parece si nos juntamos vos y yo? Escribís primero tu historia, nos juntamos y vemos qué agregamos”. Le gustaba relatar y recitar poesía, y propuso incluir las poesías que yo le había mostrado y que le gustaron, sumando el humor que él podía aportar. Así empezamos a trabajar juntos, combinando mi relato de vida con mis textos y su humor. Poco a poco, en el 2012, me animé; ya tenía la idea antes, pero ese año empecé, incluso antes de pelear con Chávez. Después vinieron Murray y Cotto, y luego dejé de boxear. Cuando finalizó ese combate en junio, mi carrera profesional terminó su primera etapa y en agosto ya tenía escrito un relato larguísimo, una obra de teatro que transformamos en un monólogo, un unipersonal que estrené en Carlos Paz en enero del 2015.

-¿Y Bengala: una vida en 12 rounds? ¿Vino Después?

-Si vino después, Bengala es maravillosa, con otro autor, Alfredo Mella. Trabajé con Adrián Navarro de la Torre, un actor y director espectacular. Bengala fue mi último trabajo de teatro: hicimos tres temporadas en Madrid y algunas funciones sueltas por España. Fue genial, fue una experiencia estupenda.

-Hiciste una película, tu primer protagónico, Pistolero. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Tuviste que subir o bajar de peso?

-Ahí coprotagonice. Tuve que aumentar unos kilos. Me dijeron Aumenta seis, siete kilos, ocho, ocho kilos y se me fue la mano, fueron 25 kilos. Las dos. La de subir de peso fue horrible porque yo no estaba acostumbrado. Estaba acostumbrado a vivir con menos de 80 kilos y de repente, claro, empecé a comer y dije: ¡uy!, ¡qué bueno que está esto! Podía comer así y comer y comer. Tenía que engordar, tenía libertad para comer. Claro, aumente 105 kilos de repente. Ahora estoy entre 90 u 87 kilos. Pero yo vivía con 78 kilos. De repente, pasar a tener 105 fue incomodísimo. Muy, muy difícil, muy difícil. Lo más difícil vino luego. Lo más difícil vino después, que fue bajar. Horrible. Me costó horrores, me costó salud. También me trajo problemas. Tuve tiroides, me dio hipotiroidismo. Después tuve hipertiroidismo, un tratamiento muy largo que fue horrible. Cualquier cosa que tengas de más en el cuerpo termina perjudicando. Y la experiencia con la película fue brutal porque trabajé con los actores que fueron increíbles, que son increíbles Lautaro Delgado, Cremonesi, María Abadí, Juan Palomino y claro, trabajamos todo el elenco y la verdad que quedó una muy buena película. Se llevó un montón de premios a nivel mundial, una peli que anduvo muy bien y que anda muy bien.

Los inicios en la actuación

Los inicios en la actuación

-¿Y cómo fue tu experiencia en Bailando por un Sueño, porque eso fue una cosa más popular?

-Eso fue raro. Yo necesitaba ganar popularidad. Había estado en “Duro de Domar” con Daniel Tognetti. Después había estado con Alejandro Fantino en “Animales Sueltos”. Ya Mi nombre empezó a sonar mucho más fuerte y necesitaba un envión para que la televisión, la HBO, pudiese darme el combate, o sea el que manda ES la televisión, quien manda realmente, el que pone el dinero es la televisión. Me dijeron te conocen en toda Latinoamérica, te va muy bien en Latinoamérica, en Estados Unidos te va muy bien, pero en tu país no. Necesitamos que en tu país tengas popularidad. Son cosas que pasan. Todo eso te ayuda a crecer igual como persona.

-¿Te sirvió artísticamente o solo fue una experiencia más que atravesaste el hecho de estar en el Bailando o ShowMatch?

-Lo del ShowMatch estuvo bueno, pero fue raro. Fue para mí de repente ser popular. Yo no podía salir a la calle. No podía asomarme por la ventana, una locura. Era una cosa espantosa. A mí no me gusta eso. Yo quería ser campeón del mundo. No famoso, claro, pero entiendo que una cosa viene con la otra también. Yo lo entiendo. Tenía 30 y pico de años. Ya era un hombre de 37 año tenía. Era lógico. O sea, es comprensible. No digo que sea lógico, pero sí que es comprensible. Cuando uno hace las cosas bien, salen las cosas bien. Entonces yo había hecho todo, había hecho mi trabajo. Bueno, pues el resultado es eso. La bolsa se convierte en una bolsa mucho más grande. La exposición mediática pasa a ser tremenda y cuando uno tiene una vida que de repente yo bajaba al aeropuerto, venía, iba a casa de mi vieja a pasar por casa de mi madre. Después me iba al hotel. O sea, imposible. No podía hacer eso, necesitaba custodios y eso, pero no porque me fuese a pasar algo malo, sino porque me era imposible moverme imposible. Necesitaba ocho o diez personas alrededor que me ayuden a llegar desde el aeropuerto, desde la puerta de salida hasta el auto. Era imposible.

-¿Después de eso qué vino? ¿Cómo siguió tu carrera artística?

-Después vino una obra de teatro una temporada en Carlos Paz, un montón de actuaciones por el país también que estuvimos de gira por todo el país, con una obra que se llama: “A veces me dicen maravilla”. Así es. Y luego en España, con el tiempo esto pasaron años. Yo seguí estudiando actuación, allá en España, en Madrid. Después vino la película “Buffalo”, que protagonicé. Está muy buena esta peli, que está bien. Una peli de acción que la hizo Nicanor Loreti, es el director que hizo Kryptonita, por ejemplo. Es una peli que es conocida, digámoslo. Y está, está muy bien, está muy bien esa película. Hay cuestiones legales ahí entre productores que se están matando, que se está matando. Le pusieron un candado ahí y dijeron bueno, hasta que no se solucione esto no pueden pasar la peli. Y pasó eso.

- Está bueno remarcar que estudiaste teatro, porque sos una persona muy disciplinada por tu recorrido en el boxeo y siempre te implicaste al 100% en todo lo que hiciste. Para las nuevas generaciones que te siguen, tanto en tu carrera como en las redes, es importante mostrar que no empezaste a actuar solo por ser una figura conocida o por haber sido campeón del mundo, sino porque realmente trabajaste —y seguís trabajando— para formarte como actor. ¿Cómo vivís vos ese proceso de formación y dedicación en la actuación?”

-Claro, claro, lo pasé. El tener un nombre en el deporte, digamos, te abre todas las puertas, pero es un arma de doble filo, porque si yo hago algo mal actuando van a decir bueno, es boxeador que le vamos a hacer, qué podemos pedir. No, no, yo si estoy actuando, estoy actuando por respeto a los actores también tengo que estudiar lo que tenga que estudiar. Actuación cálculo, es algo que se estudiará toda la vida. O sea, se estudia siempre, siempre se aprende algo nuevo, siempre se, siempre se aprende de diferentes profesores, cuestiones que a uno le sirven y claro, yo para estar a la altura de las circunstancias tengo que estar implicado al 100%. Entonces la aplicación primero viene con la preparación y la formación. No puedo, no puedo ir a actuar sin haberme formado porque sería improvisar y hay un montón de gente que está trabajando, hay un montón de gente que podría ocupar mi lugar y lo podría hacer mucho mejor, por supuesto. Pero lo que yo no puedo permitir es ocupar un lugar sin haberme formado. Ocupar un lugar ahí. No puede ser eso. No, no, no lo veo así. Para mí no es viable eso.

-¿Hoy sentís que te llaman por haber sido una figura del boxeo o por tu trabajo como actor o como artista que se prepara todo el tiempo?

- Te calculo que lo de la parte deportiva va a estar siempre ahí. Yo lo entiendo y lo tengo asumido. Vamos a llamar a Maravilla Martínez el campeón del mundo, pero después van a ver que estoy actuando y digo y van a decir ah, bueno, este actúa. En la peli Búfalo actué muy bien, trabajé muy bien, tengo unos coach que son espectaculares, tanto Germán como Alejandro. Los chicos la verdad que son muy exigentes y siempre sacan lo mejor de mí. Entonces trabajar de esa manera para mí es hacerlo con respeto. ¿Sabes? Respeto a la gente que está, a los demás actores, me van a querer matar. Es lógico, Tienen razón. Sí, claro.

-¿Y qué viene ahora? ¿Hay nuevas películas, más teatro?

-Ahora estoy esperando. Tengo ya están confirmadas. Pero claro, las películas tienen su ritmo. Los productores te dicen, en marzo comenzaremos la película y en realidad comienza en septiembre u octubre con suerte. Porque claro, hasta terminar de acomodar todo. No sé por qué me imagino que será por las cuestiones financieras de la película. Calculo que por eso tengo dos proyectos ahí que estamos a la espera.

-Y para cerrar, Sergio, quería preguntarte algo que me parece muy interesante de tu vida: tu relación con los youtubers y cómo siempre te vas adaptando a los nuevos formatos. Hoy también sos youtuber y te vinculas con creadores mucho más jóvenes. ¿Cómo vivís esa experiencia y ese intercambio con la nueva generación de youtubers?

-Y bueno, la verdad es que está está muy bueno. Eso me divierte, me divierte mucho, Veo un mundo nuevo. Completa exposición también, la verdad que el canal mío va muy bien. Fui buscándole la vuelta, fuimos como equipo, buscándole la vuelta para saber qué es lo que conviene, dónde, dónde se puede monetizar. Porque tengo un grupo de gente que trabaja y trabaja de eso, entonces los muchachos quieren sacar dinero y a mí que me gustaría hablar de un combate de Roberto Durán me encantaría. Bien, pero no se monetiza. Monetiza más un combate entre Massa y Virus, que uno dice ¿quiénes son más se virus? Yo soy el primero que pregunta quiénes son más virus. Bueno, soy youtuber de la nueva era, la nueva, la nueva camada de gente que aparece, que tiene difusión mediática y claro, entiendo también que hay que, o sea, yo hago algunos videos para mí porque me gusta hablar de boxeo, por supuesto, hablar de boxeo en serio, hablar de boxeo, de profesionales. El último combate de Giuseppe, gana un combate brillante, brutal, espectacular, una súper velada y todo ese, ese ese video te puede dejar una ganancia de 300 dólares y un video de Massa y Virus te puede dejar 2.000 dólares. Es curioso, esa es la diferencia. Entonces digo bueno, hago un video para mí y otro video para todo el equipo, para para la difusión del canal, para que siga creciendo el canal y para todo el equipo. Ahí lo trabajo mitad y mitad y me lo tomo con calma.

Ser famoso es un arma de doble filo

Ser famoso es un arma de doble filo

Hoy, Sergio “Maravilla” Martínez vive una etapa donde el arte, los nuevos formatos y el boxeo conviven sin conflicto. Actúa, escribe, filma, estudia y produce contenido para plataformas digitales con la misma entrega que lo caracterizó en el deporte. Entre proyectos teatrales, películas en espera y un canal de YouTube que no deja de crecer, su presente demuestra que la creatividad también puede entrenarse. Y ahí, en ese salto a lo desconocido, Martínez vuelve a hacer lo que siempre hizo mejor: desafiarse.