Presenta:

RSE y Sustentabilidad Empresarial de cara al nuevo orden mundial

Con retroceso estatal y geopolítica incierta, la sustentabilidad no desaparece: es ventaja estratégica para cadenas, marca y reduce riesgos hoy ya

No se debe perder de vista que existe un deber ético de las empresas de contribuir al bien común.

No se debe perder de vista que existe un deber ético de las empresas de contribuir al bien común.

Archivo MDZ

El estallido de la Guerra entre Rusia y Ucrania en 2022 marcó el inicio de una serie de eventos geopolíticos que implosionaron las placas tectónicas de la gobernanza mundial. El mundo se ha vuelto, al menos temporalmente, un poco más caótico. A su vez, el surgimiento en Occidente de movimientos políticos contrarios al statu quo establecido luego del fin de la Guerra Fría - en particular la aparición del movimiento antiwoke -, ha provocado un terremoto político que genera incertidumbre sobre la dirección que tomarán las sociedades de Occidente.

¿Qué está pasando en el mundo?

La política ambiental internacional en general y en particular la ambiciosa agenda que en este campo venía impulsando la Unión Europea desde el Pacto Verde (2019) - que tiene como objetivo impulsar un mayor compromiso en materia ambiental, laboral y de derechos humanos tanto dentro de los países de la Unión como por parte de sus socios comerciales - ha sido fuertemente afectada por esta situación. El retroceso en el compromiso de los países en las acciones para evitar y mitigar el cambio climático, y recientemente el fracaso del Tratado Global del Plástico, son otras muestras de este fenómeno. Esta cambiante situación geopolítica, sin lugar a dudas, tiene un impacto directo en las empresas, que deben velar permanentemente para que sus cadenas de suministro y sus mercados no se vean alterados, y planificar cómo actuar ante estas nuevas realidades.

Esta situación donde la cuestión ambiental y social pareciera haber pasado a segundo plano -al menos temporalmente-, hace que los líderes empresariales se planteen la siguiente pregunta: ¿Es necesario seguir manteniendo los programas de Responsabilidad Social Empresarial RSE y de Sustentabilidad? La respuesta a ese interrogante es afirmativa, como se verá a lo largo de este artículo, pero adaptándose a los nuevos desafíos y aprovechando esta ventana de oportunidad que se abre para crear una agenda propia sin la presión estatal.

SUSTENTABLE
Es necesario seguir manteniendo los programas de Responsabilidad Social Empresarial RSE y de Sustentabilidad.

Es necesario seguir manteniendo los programas de Responsabilidad Social Empresarial RSE y de Sustentabilidad.

¿Qué es RSE y Sustentabilidad?

Tanto si hablamos de RSE como de Sustentabilidad, nos estamos refiriendo a herramientas que se desarrollaron para permitir que la empresa pudiera adaptarse a las crecientes demandas sociales y gubernamentales en torno a diversas cuestiones donde su actividad tenía o podía tener impactos: protección del ambiente, derechos del consumidor, derechos laborales, protección de los derechos humanos, inclusión, entre otros. La RSE encuentra sus orígenes en las prácticas filantrópicas de los empresarios norteamericanos de mediados del siglo XX. En el caso de la Sustentabilidad (o Sostenibilidad) es un término más reciente, que surgió a principios de los ’90 como un derivado del desarrollo sostenible pero orientado a las prácticas empresariales para adaptarse a las nuevas demandas antes mencionadas. La RSE implica el cumplimiento por parte de la empresa de todas sus responsabilidades en cuatro niveles: económico, legal, ético y filantrópico (Carroll 1991). Una empresa será socialmente responsable si produce bienes y servicios de calidad, genera empleo, cumple con las normas legales, respeta la moral y la ética de la sociedad en la que opera, y realiza acciones concretas para mejorar el ambiente, la calidad de vida de la población y promover el desarrollo sostenible.

Por su parte, la Sustentabilidad implica que en todas sus operaciones la empresa evalúe cómo sus acciones impactarán en el ambiente, en la sociedad y en la economía, a los efectos de generar impacto positivo o neutro y evitar el surgimiento de conflictos que podrían significar pérdida de mercados, cadenas de suministro y mayores controles por parte del Estado.

Buscando orientación en los orígenes

Estamos ante un mundo cambiante en materia ideológica, sin embargo los problemas ambientales se mantienen como una constante. Triunfe la ideología que triunfe, los gobiernos se encontrarán que deberán afrontar los mismos problemas ambientales que tuvieron sus antecesores: contaminación, escasez de agua, incendios forestales, pérdida de biodiversidad, desastres naturales producidos por la aceleración del cambio climático, etc. Estos eventos no son inocuos para la economía y la gobernanza de un país dado que se traducen en pérdida de cosechas, disminución del rinde en la producción de ganado, destrucción de infraestructura y necesidad de mayor gasto estatal para paliar los efectos de estas inclemencias, e incluso pueden tener efectos en materia electoral.

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Estamos ante un mundo cambiante en materia ideológica, sin embargo los problemas ambientales se mantienen como una constante.

Estamos ante un mundo cambiante en materia ideológica, sin embargo los problemas ambientales se mantienen como una constante.

Cuando se analiza históricamente el desarrollo de la normativa de protección del ambiente – la cual tiene una influencia clave en las políticas de RSE y Sustentabilidad empresarial– se puede observar claramente que la cuestión ambiental trasciende fronteras e ideologías, como lo demuestran los siguientes antecedentes:

  • 1891. The Forest Reserve Act (EE.UU). Establecida durante la presidencia de Theodore Roosevelt, permitió establecer varias áreas naturales protegidas dentro de EE.UU. para evitar su explotación forestal.
  • 1902 Acuerdo para la protección de las aves útiles para la agricultura (Europa). Firmado por los imperios europeos, como respuesta a un pedido del Imperio Austrohúngaro, cuyos agricultores habían detectado que la caza de las aves insectívoras -motivada para su uso en la industria de la moda - había tenido efectos en el rinde de las cosechas.
  • 1935 Reichs-Naturschutzgesetz (Alemania). A través de esta norma, el régimen nacional socialista alemán aumento las áreas naturales protegidas, entendiendo la importancia de conservar áreas naturales.
  • 1956 Clean Air Act (Reino Unido). Luego del desastre producido por la gran nube de smog de Londres en diciembre de 1952, que provocó entre 8000 y 12000 muertes, el Parlamento del Reino Unido estableció una estricta norma de calidad del aire.
  • 1970 Clean Air Act (EEUU). El presidente Nixon promulgó esta norma con el objeto de proteger la calidad del aire de las ciudades estadounidenses.
  • 1980. Ley de Parques Nacionales (Argentina). Firmada por el Presidente de facto Jorge Rafael Videla y refrendada por el entonces ministro de Economía Martínez de Hoz, esta norma establece el marco jurídico para la creación de las áreas protegidas, poniendo de relieve su importancia tanto ambiental como económica y para la defensa nacional.
  • 2025. Políticas de restricción del plástico (China – Shanghái). La ciudad de Shanghái comenzó a establecer una estricta política para reducir los residuos plásticos y en particular contra el “greenwashing” (productos que se promocionan como ecológicos o con bajo impacto ambiental cuando no lo son realmente).

Esta breve reseña de normas sancionadas bajo diferentes formas de gobierno y en sociedades con diferentes valores morales y éticos, demuestra que los problemas ambientales no conocen ni de ideologías ni de límites geográficos. Por lo cual, nos podemos aventurar a predecir que más temprano que tarde veremos a gobiernos disruptivos que vienen a modificar el statu quo, debiendo tomar medidas de protección ambiental porque la realidad así lo exige.

RSE
Nos podemos aventurar a predecir que más temprano que tarde veremos a gobiernos disruptivos que vienen a modificar el statu quo.

Nos podemos aventurar a predecir que más temprano que tarde veremos a gobiernos disruptivos que vienen a modificar el statu quo.

Utilizar el espacio vacío como una ventaja estratégica

Este shock de la geopolítica mundial que ha afectado políticas gubernamentales para impulsar la sustentabilidad empresarial, representa una oportunidad invaluable para las empresas porque les da tiempo y libertad para construir un modelo de negocios y una política de sustentabilidad sólida, realizable, y que genere valor agregado tanto para la empresa como para las sociedades donde operan. En primer lugar, se debe partir de la base de que los problemas ambientales no han desaparecido y que ignorarlos puede significar disrupciones en las operaciones de las cadenas de extracción, producción y comercialización.

En segundo lugar, se debe entender que la política en tiempos de redes sociales es cambiante. Actualmente, el tema ambiental no está dentro de las principales preocupaciones del electorado, pero siempre existe la posibilidad de que un accidente y/o hecho ambiental, cuyas imágenes rápidamente se viralicen, pueda llegar a cambiar esa percepción, cambiando el humor social y obligando a los gobiernos a tomar acciones para responder al clamor social y mediático. Si las empresas se autorregulan y se atienen a sistemas voluntarios de certificación en materia de sustentabilidad (GRI, Sistema B, etc), se encontrarán mejor preparadas para afrontar contingencias y nuevos desafíos regulatorios.

En tercer lugar, no se debe perder de vista que existe un deber ético de las empresas de contribuir al bien común, lo cual también implica un beneficio para ellas porque sus acciones positivas aportan valor a su marca, las aleja de riesgos de demandas, y de la vuelta al intervencionismo estatal. Asimismo, este deber ético implica atender las demandas de otros grupos interesados (stakeholders) que fueron dejados de lado a la hora de evaluar las acciones de sustentabilidad – por ejemplo, sectores tradicionales de la sociedad que se han sentido afectados por la forma de plantear determinadas políticas de género e inclusión -.

El espacio vacío es una oportunidad única para que las empresas repiensen su modelo de sustentabilidad, aprendan de los errores del pasado, y sean ellas las que impulsen los cambios necesarios para lograr un equilibrio entre producción, protección de los recursos naturales, y bienestar de la población. Como recientemente afirmó en una entrevista John Elkington -una de las voces más respetadas en materia de sustentabilidad-, ya no alcanza con contar una historia sobre la sustentabilidad de la empresa, hay que centrarse en construir un modelo de negocios donde la sustentabilidad esté en el corazón de la estrategia empresarial, que sea rentable, resiliente, y adaptable.

El camino es claro: repensar, modificar, crear, y avanzar en la senda del crecimiento con impacto positivo en todas las esferas de la actividad empresarial.

* Alejandro Fernandez Bilat. Abogado Especialista en Derecho Ambiental. MBA en RSE & ONG. Profesional Certificado en Sustentabilidad (GRI) y Compliance Empresarial.