Presenta:

Ropa, choripanes y verduras: el fenómeno del comercio bajo los puentes que mueve cientos de ventas por día en Mendoza

El comercio informal bajo los puentes de los accesos y rutas crece día a día en Mendoza. Qué venden y por qué se han convertido en "zonas francas".

Los puestos en los puentes no se limitan solo a los clásicos choris, sino que cada vez más rubros ocupan esos espacios para comercializar.

Los puestos en los puentes no se limitan solo a los clásicos choris, sino que cada vez más rubros ocupan esos espacios para comercializar.

Alf Ponce Mercado / MDZ

En los puentes que conectan municipios en Mendoza, desde hace años se repite una escena cada vez más habitual. Puestos de comida, verdulerías, venta de ropa, café al paso y artículos varios ocupan esos espacios que se han transformado en puntos comerciales muy concurridos. Para muchos mendocinos, ya no sorprende frenar ahí para comprar algo antes de seguir camino.

El fenómeno creció fuerte en el último tiempo y hoy se replica en distintos puntos del Gran Mendoza. Quienes venden aprovechan el flujo constante de autos y peatones, mientras que los vecinos encuentran precios accesibles y una cercanía que vuelve tentadora la compra. En ese ida y vuelta cotidiano, los puentes dejaron de ser solo un lugar de paso.

Una frontera que atrae

Uno de los casos más visibles está bajo el puente que divide Dorrego, Guaymallén y Godoy Cruz, sobre calle Minuzzi. Allí funciona un outlet de ropa deportiva que se volvió viral en redes sociales y convoca a personas de distintos puntos de la provincia. Muy cerca, en calle Moldes (que cambia a Presidente Alvear en Godoy Cruz), otro puente suma un puesto de café durante el día y una parrillada por las noches.

venta ropa nueva usada bajo puente godoy cruz (siete)
El outlet de ropa deportiva en el puente de calle Minuzzi y la lateral de la Costanera volvió a poner el foco sobre los puestos en los puentes.

El outlet de ropa deportiva en el puente de calle Minuzzi y la lateral de la Costanera volvió a poner el foco sobre los puestos en los puentes.

Más adelante, sobre calle Montecaseros, a metros del Jumbo y del Easy, resiste un clásico mendocino: el histórico puesto de choripanes bajo el puente de la Costanera. Es uno de los ejemplos más conocidos y concurridos, con mesas, sillas y clientes que vuelven desde hace años, casi como un ritual urbano.

En la rotonda que une Progreso y Palmira, frente al Macro, la escena se multiplica. Verdulerías, venta de pizarras, sillas, mochilas, útiles escolares y hasta parrillas conviven en un mismo espacio. Algo similar ocurre sobre calle Palmira, luego del cruce con Río IV, donde bajo otro puente, sobre Washington, las verdulerías aparecen una tras otra.

Un fenómeno que se repite

CHORIPANES PUENTE GODOY CRUZDSC_7483 (CATORCE).jpg
Los históricos choris bajo el puente son una parada fija para muchos mendocinos.

Los históricos choris bajo el puente son una parada fija para muchos mendocinos.

La lógica no se limita a los límites entre Godoy Cruz y Guaymallén. En los cruces entre Ciudad y Godoy Cruz también se repite la postal. Sobre calle Mariano Moreno, en la intersección con Martínez de Rozas, suele instalarse una verdulería, mientras que en Rodríguez y Mariano Moreno aparecen vendedores de huevos, aceite, miel y frutas.

Incluso en el cruce de Palero y Mariano Moreno, durante mucho tiempo los fines de semana se ubicó un vendedor de parrillas, chulengos y artesanías de metal. Son ejemplos que muestran que la dinámica se extiende y se adapta a distintos barrios, siempre con la misma lógica: aprovechar un límite difuso para comerciar.

Para muchos de los puesteros, estos espacios funcionan como una especie de “zona franca”. Aunque no exista una norma que lo diga, en la práctica nadie parece tener control directo. Esa percepción, compartida entre vendedores y vecinos, explica en parte por qué cada vez más personas eligen instalarse allí.

Un contexto que puede explicar esta actividad

vendedores ambulantes puentes dorrego (ocho)
Cada vez es más común ver a personas que se ubican a vender distintos artículos en las intersecciones distritales.

Cada vez es más común ver a personas que se ubican a vender distintos artículos en las intersecciones distritales.

El crecimiento de estos puestos bajo los puentes también puede leerse en clave económica. Según datos del Indec, basados en la Encuesta Permanente de Hogares, el mercado laboral del Gran Mendoza aún no logra recuperarse y hoy hay alrededor de 33 mil personas sin trabajo.

Aunque las cifras muestran algunas oscilaciones y leves mejoras en ciertos trimestres, el desempleo se mantiene en niveles elevados desde 2024 y se agravó durante 2025, lo que empuja a muchas personas a buscar alternativas. En ese contexto, vender bajo un puente aparece para algunos como una salida posible: un ingreso extra, un rebusque o una forma de sostenerse mientras el empleo formal no alcanza.

La otra cara de los puentes

Sin embargo, detrás del atractivo de este clásico mendocino, hay una situación compleja. Al tratarse de zonas que dependen de Vialidad Provincial y, en algunos casos, de Irrigación, las municipalidades no tienen competencias para intervenir. No pueden habilitar, inspeccionar ni controlar estos improvisados comercios, y tampoco hablar oficialmente del tema.

vendedores ambulantes puentes dorrego (seis)
Los puestos en los puentes ya no solo se limitan a parrillas y verdulerías.

Los puestos en los puentes ya no solo se limitan a parrillas y verdulerías.

Ese vacío deja a los puestos en una suerte de tierra de nadie. Pese a esto, el público acude y continuará acudiendo en masa a comer un choripán, comprar verdura o llevarse ropa barata. Todo gracias a la popularidad adquirida y el poder del boca en boca.

En definitiva, más allá de que ninguna jurisdicción termine de hacerse cargo, los comercios bajo los puentes de Mendoza ya forman parte del paisaje urbano. Una tradición popular que creció y que, aunque naturalizada, sigue moviéndose en una nebulosa difícil de ordenar.