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Rodrigo Gómez: cómo operó la extorsión digital detrás del suicidio del soldado en Olivos

El abogado Marcelo Campetella explicó el mecanismo de extorsión digital que sufrió Rodrigo Gómez antes de quitarse la vida en la Quinta de Olivos.

Los extorsionadores suelen reforzar la credibilidad del engaño con audios y perfiles que simulan identidades reales, como en el caso de Rodrigo Gómez.

Los extorsionadores suelen reforzar la credibilidad del engaño con audios y perfiles que simulan identidades reales, como en el caso de Rodrigo Gómez.

Foto: Freepik

El caso de Rodrigo Gómez, el soldado de 21 años que se quitó la vida en la Quinta de Olivos, puso nuevamente en foco las extorsiones digitales. La investigación detectó que fue víctima de una banda que operaba mediante una aplicación de citas falsa.

Escuchá la entrevista completa en MDZ Radio:

10-02-2026 - DT - MARCELO CAMPETELLA - ABOGADO ESPECIALISTA EN DERECHO INFORMÁTICO - ESCRACHE A SOLDADO DE QUINTA DE OLIVOS

En diálogo con MDZ Radio, el abogado especialista en derecho informático Marcelo Campetella explicó que este tipo de casos se inscriben dentro de “una extorsión, barra, amenaza”, y remarcó que el objetivo central es provocar un estado de vulnerabilidad emocional. “Es un estado psicológico. No me sorprende porque en el estudio, en los últimos cinco años, estos casos de extorsión, de amenazas, de puestas en escena, son recurrentes”, afirmó.

Campetella describió que el modus operandi suele comenzar con un contacto a través de redes sociales o aplicaciones de citas, mediante perfiles falsos. “El paso uno es el envío de una invitación de contacto, ya sea por Messenger, por perfiles falsos o aplicaciones de citas. Avanzás con la charla, pasás a WhatsApp, y ahí empieza el intercambio”, explicó. En esa instancia, agregó, se construye un vínculo de confianza que luego es utilizado para intimidar: “Cuando el miedo se apodera de uno, por verse expuesto, ya sea por lo que chateó o porque te llama alguien que te hace creer que es de la policía, viene la extorsión”.

Sobre el caso de Gómez, señaló que existen factores que agravan el impacto psicológico. “Además, estando lejos, está justo en un contexto de vulnerabilidad. El destierro, estar solo, potencia todo. La extorsión funciona porque la persona no quiere confesar que la están llamando o apretando”, sostuvo. En ese sentido, relató situaciones similares atendidas en su estudio jurídico: “Es una situación repetida, un calco a lo que sufrió este joven de 21 años”.

El rol de los perfiles falsos

El abogado advirtió que los extorsionadores suelen reforzar la credibilidad del engaño con audios y perfiles que simulan identidades reales. “He visto perfiles con número de WhatsApp y hasta un logo de un escudo de la Policía de Colombia, que existe. Hacen todo un armado, una puesta en escena”, dijo. También alertó sobre el acceso a la información personal: “Si no tenés configuradas las redes como privadas, pueden escanear tus contactos, conocer tu círculo y usar eso en tu contra”.

Consultado sobre cómo actuar ante una situación de este tipo, Campetella fue categórico: “Hay que bloquear todo, hay que blanquear hacia adentro, hacia la familia, contar lo que pasó, y todo muere ahí. En los casos que he tenido, todo ha muerto ahí. Pero hay que hacer la denuncia”. Sin embargo, reconoció que la dificultad principal es la identificación de los responsables: “Es una calle sin salida, porque después van y compran otro chip”.

La falta de control en la venta de chips

En ese punto, el especialista apuntó al que considera el origen estructural del problema. “No hay exigencia legal de que cuando se compra un chip quede registrada la identidad del adquirente. Esto es un viva la pepa”, afirmó. Según explicó, la facilidad para adquirir líneas telefónicas sin identificación favorece no sólo la extorsión, sino “amenazas, entraderas, salideras, violencia familiar y una enorme gama de delitos”.

Campetella insistió en que la solución pasa por una decisión política y regulatoria. “La venta de los chips tiene que estar debidamente acreditada en la identidad del adquirente. Punto. Con eso cortamos de raíz y evitamos potenciales suicidios”, sostuvo, y agregó que esta medida permitiría luego “seguir el rastro y pedirle a las empresas de telefonía quién es el titular de la línea”.

Finalmente, aclaró que, aunque en el caso de Rodrigo Gómez se investiga la relación entre la extorsión y el suicidio, no se puede reducir el hecho a una sola causa. “Seguro es una sumatoria de cosas que llevan a las personas a decisiones extremas”, señaló. No obstante, advirtió que estos mecanismos de intimidación digital “ponen a la gente dentro de una tormenta” y que, en los casos más graves, “la extorsión finalmente es todo plata, hasta que la persona no da más”.