Presenta:

¿Quién fue "Macacha" Güemes?

A la par de la figura del reconocido héroe salteño, también se destacó preponderantemente una mujer fundamental: María Magdalena Dámasa Güemes de Tejada, más conocida como “Macacha” Güemes.

Macacha, la hermana de Martín Miguel de Güemes

Macacha, la hermana de Martín Miguel de Güemes

Gobierno de Salta

Cada 17 de junio, los argentinos conmemoramos el paso a la inmortalidad del General Don Martín Miguel de Güemes, una de las figuras determinantes en la lucha por la independencia americana. Su actuación al frente de “los infernales” gauchos salteños permitió defender el norte del territorio patrio de las invasiones realistas y contribuyó al éxito del proyecto continental conducido por José de San Martín.

Sin embargo, a la par de la figura del reconocido héroe salteño, también se destacó preponderantemente una mujer fundamental: María Magdalena Dámasa Güemes de Tejada, más conocida como “Macacha” Güemes. Hermana menor de Martín Miguel, la gran colaboradora, consejera y confidente del líder salteño, quien frustró nueve intentos de invasiones realistas al norte argentino y fue el único general argentino de nuestra historia caído en acción de guerra defendiendo los intereses de la patria.

La defensora del pobrerío

María Magdalena Dámasa Güemes Montero Goyechea y La Corte, casada con Ramón de Tejada Sánchez, culta e instruida, tuvo una participación política tan importante que muchos la consideran una de las primeras mujeres con influencia directa en los asuntos públicos de la Argentina.

A pesar de su descendencia de millonaria prosapia, el compromiso y la acción social que ejercía “Macacha” le harían romper con su mandato de clase. Rápidamente se convirtió en la nueva aliada de los sectores populares. Y fue su generosidad la que le valió el apodo de “Madre del pobrerío”, cómo el poeta y músico salteño, Jaime Dávalos, escribía en su serenata salteña: “Mamita del pobrerío/ palomita mensajera/ que entre el gauchaje lucía/ lo mismo que una bandera”.

Estarán los hermanos Güemes entre los primeros salteños en adherir a la causa libertadora y darle soporte a la expedición al Alto Perú. Así “Macacha” irá asumiendo cada vez más responsabilidades, a tal punto que cuando su hermano se encontraba en campaña militar, ella intervenía en cuestiones de gobierno y mantenía una extensa red de información y espionaje integrada por mujeres y vecinos que colaboraban con la causa patriota.

Las bomberas salteñas

En 1815 Martín Miguel de Güemes fue nombrado gobernador de Salta por voluntad popular. Las luchas contra las fuerzas españolas continuaban, a lo que habría que agregar que el flamante gobernador además tuvo que soportar las disputas internas con los de su propia clase, más dispuestos a acordar con los realistas que a tolerar el poder del “gauchaje”.

En tanto, las crónicas de la época señalarán que “Macacha” se convertirá en prácticamente un ministro de su hermano, constituyéndose en una verdadera “operadora política”, como sucedió en 1816 ante conflicto con José Rondeau, que comandaba las fuerzas del gobierno central. Gracias a la mediación de “Macacha” se acordó que Salta seguiría con su “guerra gaucha”, sin subordinarse a las órdenes militares de Buenos Aires, continuando todo bajo la conducción de Güemes.

La tarea de “Macacha” se centró en la organización, la logística y las redes de inteligencia que permitían sostener la resistencia contra las fuerzas realistas. Fue así que constituyó y dirigió un grupo secreto de mujeres de todas las clases sociales (aristócratas, esclavas, mestizas y originarias) que actuaron como espías para el general Güemes durante la guerra de la Independencia denominadas “las bomberas”.

Macacha Güemes
Macacha, la hermana de Martín Miguel de Güemes

Macacha, la hermana de Martín Miguel de Güemes

Su acción consistía en infiltrarse en los campamentos y reuniones realistas para obtener información sobre sus movimientos. Transportaban mensajes ocultos en los dobladillos de sus vestidos, en cestas de lavanderas o escondidos en los huecos de los árboles. Retrasaban o desinformaban a las tropas enemigas mediante arriesgadas operaciones de inteligencia.

Entre las filas dirigidas por “Macacha” se destacaron mujeres valientes cuya labor rara vez fue reconocida en los libros de historia, por ejemplo: María Loreto Sánchez Peón de Frías, Celedonia Pacheco de Melo, Juana Torino, María Petrona Arias y Andrea Zenarruza de Uriondo. Muchas de estas mujeres se animaron incluso a establecer vínculos de amistad o amorosos con el enemigo para ganarse su confianza y sacarles información confidencial.

Un caso de enorme trascendencia, aunque poco conocido por la mayoría, será el de Juana Gabriela Moro Díaz de López, una bella y millonaria jujeña, quien valiéndose de sus encantos logró enamorar al poderosos Juan Feliciano Alejo Fernández Campero, Marqués de Yavi, jefe de la caballería española. La historia nos muestra que un día antes de la batalla de Salta, Juana Gabriela logró convencer al marqués para que cambiara de bando. Así fue que el 20 de febrero de 1813, durante la batalla de Salta y pese a que comandaba un ala del ejército de Pío Tristán, el marqués honró su compromiso de amor y se retiró sin atacar, deserción que fue decisiva para el triunfo del general Belgrano.

La revolución de las mujeres

En tanto “Macacha” empezará a intervenir en actos públicos, incluso acciones de guerra, montando a caballo, recorriendo las filas y arengando a las tropas; y mientras su hermano se encontraba al frente de sus “Infernales”, fuera de la ciudad, tomó las riendas del gobierno salteño. Fueron varias las conspiraciones en contra de Güemes que tuvo que desbaratar.

Acérrima militante federal. En ocasión de que los opositores a Güemes organizaron el partido “Patria Nueva”. Ella formó el “Patria Vieja”. Y una vez muerto Güemes será detenida por el gobernador José Antonio Fernández Cornejo, junto a su madre, su esposo y otras personas. El “gauchaje” se sublevó para liberarla protagonizando lo que se conoció como la “Revolución de las Mujeres” que terminó con la caída del mandatario y su reemplazo por Gorriti.

Defensora de los derechos de la mujer y la educación

A lo largo de su vida, “Macacha”, mantuvo una activa participación política en Salta, apoyando los movimientos federales y defendiendo los derechos de los sectores populares. Se convirtió en una defensora de los derechos femeninos y trabajó para mejorar las oportunidades para las niñas y las mujeres en Argentina. También apoyó a los movimientos obreros y a los trabajadores agrícolas, y luchó por la abolición de la esclavitud.

En 1856 fundó una escuela para niñas en Salta. Esta será una de las primeras de este tipo en Argentina. La escuela ofrecía una educación que incluía lecciones de lectura, escritura, matemáticas, música y arte. También promovió la educación cívica y la participación de las mujeres en política. Además, creó la Sociedad de Beneficencia de Salta, organización que proporcionaba asistencia a los pobres y enfermos, trabajando también para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas y proteger a las mujeres y los niños de la violencia y el abuso.

Falleció el 7 de junio de 1866, a los 79 años, dejando una huella imborrable en la historia argentina, siendo respetada incluso por los propios unitarios, y convirtiéndose en un símbolo del compromiso social, la lucha por la independencia y el protagonismo de las mujeres en la construcción de la Nación.