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Quién es el artista detrás de la creación de la estatua de San Martín que está en la cordillera

El ideólogo del homenaje buscó a un artista para trabajar en un proyecto de arte e ingeniería y así materializar la estatua de San Martín.

Sergio Merse y Roberto Dangelis de Di Metalo Estatua de San Martín
Gentileza

La instalación de una estatua del general José de San Martín en plena cordillera generó interés por el desafío que implicó llevar una obra de gran tamaño hasta uno de los escenarios más simbólicos de la historia argentina. Detrás de esa figura metálica que hoy mira la montaña hay un trabajo artístico y técnico que comenzó mucho antes de la travesía.

La iniciativa surgió a partir de la inquietud de Juan Anriquez, quien impulsó el homenaje tras sentirse decepcionado por la escasa presencia de monumentos en el lugar donde llegó durante una travesía por la cordillera. Según contó a MDZ, en ese momento pensó que el Libertador merecía un reconocimiento más representativo.

Para transformar esa idea en una obra concreta, Anriquez recurrió a alguien de confianza: el ingeniero y artista Sergio Merse, quien terminó siendo el encargado de diseñar la estatua que hoy se levanta en ese paisaje de montaña.

Un ingeniero con vocación artística

Estatua de San Martín en la montaña (12)

Aunque su formación principal es la ingeniería eléctrica, Merse explicó que el arte siempre estuvo presente en su vida. Desde joven se interesó por distintas formas de expresión artística y comenzó a desarrollar trabajos vinculados con la pintura.

“Siempre trabajé más con pintura en tela”, contó en diálogo con MDZ. Con el paso de los años su búsqueda creativa empezó a incorporar otros materiales y técnicas.

A partir de sus 30 años comenzó a experimentar con obras más matéricas, utilizando elementos como madera y metal. Esa combinación entre volumen, textura y estructura terminó siendo una herramienta que luego aparecería en el diseño de la estatua de San Martín.

El momento en que apareció el proyecto

Estatua De San Martín En La Montaña (3)

La propuesta llegó en 2024, cuando Anriquez se acercó con la idea de levantar un homenaje en la cordillera. Según Merse, el planteo inicial era simple pero cargado de significado: crear una obra que representara al Libertador en un lugar directamente vinculado con su gesta histórica.

A partir de ese momento comenzó a trabajar en distintos bocetos. El objetivo era encontrar una imagen clara y reconocible de San Martín que también pudiera adaptarse a las condiciones del lugar donde sería instalada.

En ese proceso surgieron dos proyectos posibles. Uno era más complejo desde lo visual, mientras que el otro presentaba una silueta más tradicional del general montado a caballo.

Cómo llevar el boceto al metal

Estatua de San Martín en la montaña (2)

Finalmente el equipo se inclinó por la alternativa más clásica. La imagen elegida muestra a San Martín a caballo, señalando el camino, una postura que rápidamente se asocia con la figura del Libertador.

Para Merse, esa decisión tenía una lógica clara: “San Martín es indiscutible”. La intención era que cualquier persona que llegara al lugar pudiera identificar inmediatamente al prócer. El diseño también debía contemplar otra cuestión fundamental: la obra iba a tener que transportarse por la montaña y luego ensamblarse en el lugar.

Una vez definido el concepto, el siguiente paso fue convertir el diseño en una estructura real. Para eso trabajaron junto a Roberto Dangelis de la empresa Di Metalo, encargada de cortar las piezas metálicas que formarían la estatua.

La obra se compone de varias placas que encastran sobre una estructura central. Cada una fue diseñada para encajar con precisión y formar la figura final del general.

El proceso incluyó múltiples ajustes y pruebas hasta lograr que todas las partes se ensamblaran correctamente. Según explicó Merse, la idea era que el armado final fuera claro y ordenado, teniendo en cuenta que se realizaría en plena cordillera.

La silueta del General que llegó a la montaña

El trabajo artístico fue solo una parte del proyecto. La fabricación de las piezas y la logística para llevarlas hasta la montaña implicaron la participación de varias personas.

Con el diseño terminado y las piezas listas, la obra comenzó su recorrido hacia la cordillera. Allí, después de días de travesía y trabajo en altura, la figura de San Martín quedó instalada como un nuevo símbolo que recuerda la magnitud del cruce de los Andes y el legado del Libertador.