Pasaje Zeballos: la calma de una callecita y una historia que todavía sangra
Entre adoquines y farolas nos adentramos a un pasaje del centro mendocino que homenajea a una figura clave de la Campaña del Desierto y otras controversias.
El encanto del pasaje Zeballos y una historia difícil de ignorar.
Milagros Lostes - MDZEn pleno centro de la Ciudad de Mendoza hay un pasaje que une nada más y nada menos que las calles San Martín y 9 de Julio, exactamente a la altura de la Municipalidad de Capital. Es un rincón tranquilo, silencioso como son los pasajes céntricos. La belleza de la calma en medio del caos.
Al entrar, se siente como si estuvieras en una película de casas antiguas o foráneas. Estilo español, adoquines, farolas, mucho amarillo, adobe, ladrillo, revoque y graffitis. Entre las viviendas, una resalta por su patio lleno de plantas, una palmera y comederos hechos a mano para que los pajaritos coman y tomen agua. El pasaje tiene apenas una cuadra de extensión, pero conecta dos de las calles más transitadas de la ciudad en plena zona cívica.
"Usted camina por la calle, y todas las personas son aparentemente iguales" escribió Roberto Arlt en Sobre la simpatía humana. Sin embargo, las fulanas y los compadritos somos diferentes. Algunos, más curiosos, lo habrán notado e incluso se habrán detenido a mirar. A esta altura, seguramente ya saben de qué pasaje hablamos. Otros, más apurados, quizás lo hayan visto sin prestarle demasiada atención. Y también están quienes nunca lo advirtieron. Y está bien. No es tan fácil notar pasajes y callejones; de hecho, casi que esa es su gracia y su encanto.
Estas líneas un tanto arlteanas van para toda la fauna mendocina, porque este intento de aguafuertes cuyanas tiene como eje la curiosidad como bandera.
La ubicación ya la tienen. El pasaje se llama Estanislao Zeballos. Y ahora la cuestión: ¿quién es la persona detrás del nombre?
Una figura histórica que, con el paso del tiempo, comenzó a ser cada vez más cuestionada. El pasaje lleva el nombre de Estanislao Zeballos desde 1924, cuando una ordenanza municipal decidió homenajear al político, abogado, periodista y diplomático rosarino, una de las figuras más influyentes de la Generación del 80.
Fue ministro, legislador, diplomático e intelectual. Sin embargo, la valoración contemporánea de su figura está lejos de ser unánime debido a sus posiciones raciales y al papel que desempeñó en la construcción ideológica de la Argentina de fines del siglo XIX.
Intelectual de la Generación del 80 y clave para la Campaña del Desierto
Zeballos nació en Rosario en 1854 y fue una de las personalidades más influyentes de la Generación del 80. Abogado, periodista, diplomático y político, ocupó distintos cargos nacionales, fundó el diario El Nacional y participó en negociaciones internacionales que marcaron la política exterior argentina.
Sin embargo, la revisión histórica de su legado ha puesto el foco en otro aspecto de su trayectoria. Zeballos fue uno de los principales defensores de las ideas que acompañaron la expansión territorial del Estado argentino sobre los territorios indígenas. Su libro La conquista de quince mil leguas, publicado en 1878, se convirtió en una de las obras más citadas para justificar la Campaña del Desierto encabezada por Julio Argentino Roca.
Una figura muy cuestionada
Los cuestionamientos actuales no se limitan a sus escritos. Diversas investigaciones históricas señalan que durante sus viajes por la Patagonia participó en la apertura de enterratorios indígenas para recolectar restos humanos destinados a museos y estudios antropológicos. En sus propios relatos describió la extracción de cráneos y otros restos óseos de sepulturas mapuches y tehuelches, una práctica que justificaba en nombre de la ciencia.
En Viaje al país de los araucanos, Zeballos llegó a escribir que "la Ciencia exige que yo la sirva llevando sus cráneos a los museos y laboratorios". Según registros históricos, reunió decenas de restos humanos obtenidos durante esas expediciones y años después donó al Museo de La Plata una colección compuesta por 74 cráneos indígenas.
Para historiadores y organizaciones indígenas, estas acciones forman parte de una visión racial que consideraba a los pueblos originarios como meros objetos de estudio y respaldaba las políticas de sometimiento impulsadas por el Estado argentino durante la segunda mitad del siglo XIX.
El debate detrás de los nombres del espacio público
La discusión sobre Zeballos no es exclusiva de Mendoza. En distintas ciudades argentinas, historiadores, organizaciones de pueblos originarios y especialistas han impulsado debates sobre la permanencia de nombres, monumentos y homenajes vinculados a figuras asociadas con la Campaña del Desierto y las políticas de expansión territorial del Estado nacional.
Mientras algunos destacan el peso institucional y diplomático de Zeballos, otros sostienen que resulta imposible separar esa trayectoria de sus posiciones sobre los pueblos originarios y de su aporte intelectual a una campaña de despojo y persecución indígena.
La discusión histórica sobre el hombre es sumamente importante para nuestra sociedad. Sin embargo, no puede quitarle la belleza y relevancia del pasaje peatonal mendocino marcado por el pulso de quienes habitamos esta tierra también haciendo historia.
Un paseo con identidad propia
El pasaje creado en 1924, fue remodelado en 2008 con un diseño que combinó elementos tradicionales y contemporáneos. Se colocó piso de hormigón con figuras romboides realizadas con adoquines rojos y negros, alternadas con pórfido y sectores de forestación integrados mediante maceteros de hormigón visto.
La intervención también incorporó nuevas columnas de iluminación con detalles artesanales, una acequia central para el escurrimiento de aguas pluviales, pintura de fachadas en tonos pastel y señalización destinada a preservar el uso peatonal del espacio.
A más de un siglo de que el nombre de Zeballos ingresara al nomenclador urbano mendocino, el pasaje sigue siendo parte del paisaje cotidiano de la Ciudad. Pero la historia de su figura abre una pregunta válida en distintos puntos del país: qué personajes merecen ser homenajeados en el espacio público y cómo dialogan esos reconocimientos con las miradas del presente.








