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Para Siempre: humor, deseo y preguntas incómodas sobre el amor

La obra de Fewe Andersen explora separaciones, vínculos y segundas oportunidades con humor y ternura en Espacio Lucena, Olivos.

Con humor, ternura y algunas preguntas incómodas sobre las relaciones, Para Siempre pone bajo la lupa el amor, las separaciones, el deseo y las segundas oportunidades.

Con humor, ternura y algunas preguntas incómodas sobre las relaciones, Para Siempre pone bajo la lupa el amor, las separaciones, el deseo y las segundas oportunidades.

Gentileza.

Con humor, ternura y algunas preguntas incómodas sobre las relaciones, Para Siempre pone bajo la lupa el amor, las separaciones, el deseo y las segundas oportunidades. La obra de Fewe Andersen, protagonizada por Martín Pezza y Emilia Wertheim junto a Nahuel Benítez, Emma Silva y Hernán Cornes, se presenta en Espacio Lucena, en Olivos.

  • ¿Cómo sabemos cuándo una historia de amor realmente terminó?
  • ¿Cuando dejamos de vivir juntos?
  • ¿Cuando aparece otra persona?
  • ¿Cuando dejamos de desearnos?
  • ¿O mucho antes, aunque ninguno de los dos se haya animado todavía a decirlo?

Esas preguntas sobrevuelan Para Siempre, una comedia romántica que comienza de la manera más sencilla posible: un hombre, una mujer y un banco de plaza. Diego está por comer un sándwich cuando una desconocida, Alba, se sienta a su lado y comienza a hablarle. Ella no quiere saber su nombre. Tampoco quiere decirle el suyo.

En cambio, le propone un juego: conocerse sin Google, sin redes sociales, sin investigar al otro y dejando que cada uno vaya descubriendo quién es la persona que tiene enfrente. Hay varias reglas. Pero una resulta particularmente difícil de cumplir:

Pase lo que pase, ninguno puede enamorarse

A partir de allí, lo que parece una comedia sobre dos desconocidos empieza a transformarse en una historia sobre algo bastante más cercano: qué hacemos con el amor cuando las cosas no salen como imaginábamos. Porque tanto Diego como Alba llegan a esa plaza llevando sus propias historias. Y ninguno está exactamente entero.

¿Cómo sabemos cuándo una historia de amor realmente terminó?

¿Cómo sabemos cuándo una historia de amor realmente terminó?

¿Cuándo termina realmente una historia de amor?

Para Siempre habla de encuentros, pero también de despedidas. De relaciones que alguna vez fueron extraordinarias y dejaron de serlo. De personas que continúan queriendo a alguien que las lastimó. De otras que se aferran a una pareja porque aceptar su final implicaría también despedirse del futuro que habían imaginado.

-Fewe, la obra se presenta como una comedia romántica, pero debajo del humor aparecen temas bastante más profundos. ¿De qué habla realmente Para Siempre?

-Fewe Andersen: Habla de lo difícil que es aceptar que algunas historias terminan y de lo inesperado que puede ser aquello que viene después. Nos educaron bastante con la idea de encontrar a alguien, construir una pareja y vivir felices para siempre. La obra empieza justamente a jugar con ese “para siempre”. ¿Qué significa? ¿Es estar toda la vida con la misma persona? ¿O hay vínculos que duran mucho menos y, sin embargo, nos cambian para siempre?

El planteo atraviesa especialmente a Diego.

Separado temporalmente de su mujer después de ocho años de relación y con una hija pequeña, el personaje siente que hizo todo aquello que supuestamente debía hacer para ser feliz.

Estudió. Trabajó. Se casó. Formó una familia.

Lo define, con ironía, como haber seguido paso a paso “el manual de instrucciones de la vida perfecta”.

El problema es que descubre que el manual no garantizaba nada.

-Martín, ¿qué encontraste en Diego?

-Martín Pezza: Lo que más me interesa es que Diego no es un héroe romántico. Está asustado, está herido, es contradictorio y utiliza muchísimo el humor para defenderse. Y hay algo muy humano en eso. Cuando una relación importante termina, no solamente perdés a una persona. Muchas veces también perdés la historia que habías imaginado para vos.

¿Por qué seguimos queriendo a alguien que sabemos que nos hace mal? Alba atraviesa otro tipo de duelo. Es impulsiva, divertida, provocadora y parece vivir según sus propias reglas. Pero detrás de esa primera imagen hay una mujer que todavía no pudo desprenderse emocionalmente de una relación que la lastimó. Y ahí Para Siempre se mete con una contradicción difícil de explicar pero muy fácil de reconocer: la cabeza puede saber que una relación terminó mucho antes de que el corazón consiga aceptarlo.

-Emilia, Alba sabe que esa relación la lastimó y, sin embargo, sigue enamorada. ¿Cómo se construye un personaje desde una contradicción tan grande?

-Emilia Wertheim: Creo que justamente ahí Alba se vuelve muy humana. Es muy fácil mirar desde afuera una relación y decir “salí de ahí”. Otra cosa es estar adentro. Uno no deja de querer a alguien en el mismo momento en que entiende que le hace mal. La cabeza puede haber llegado a una conclusión mucho antes que el corazón. Alba sabe muchas cosas, pero todavía tiene que atravesarlas.

-¿Y el humor es también una forma de protegerse?

-Emilia: Totalmente. Alba juega, provoca, inventa nombres, pone reglas, se ríe de todo. Parece una mujer muy libre y muy segura, pero también hay algo de protección en eso. Me gusta que el espectador primero conozca esa energía y después vaya descubriendo lo que hay debajo.

En uno de los diálogos más reveladores, Alba reconoce que continúa enamorada de su ex, aunque no es la primera vez que él la lastima. Incluso admite algo todavía más difícil de explicar racionalmente: podría volver con él. La obra evita una salida fácil: convertir a las exparejas en monstruos para que sea más sencillo olvidarlas.

“En las películas el garca es un garca. En la vida real también puede ser maravilloso” Hay una idea que aparece en el texto y sintetiza buena parte de su mirada sobre las relaciones. Cuando una pareja termina, solemos reconstruir la historia desde aquello que salió mal.

  • Contamos la pelea.
  • La traición.
  • Lo que nos hicieron.
  • Lo que hicimos.

Pero hablamos bastante menos de todo aquello que explica por qué alguna vez elegimos quedarnos. Diego y Alba conversan precisamente sobre eso: si una relación fue importante, también existieron momentos maravillosos. Y esos recuerdos son parte de aquello que vuelve tan difícil despedirse.

-Fewe, ¿la obra intenta evitar la división entre buenos y malos?

-Fewe Andersen: Sí. Porque los vínculos no funcionan como una ecuación. Si alguien fue importante para vos, no deja automáticamente de serlo porque haya hecho algo que te lastimó. Ninguno es completamente víctima ni completamente culpable. Son personas intentando ser felices y equivocándose bastante mientras lo intentan.

Una historia de amor en tiempos de Google, Tinder e Instagram

Hay además una idea especialmente actual escondida dentro del juego que propone Alba.

  • Está prohibido investigar al otro.
  • Nada de Google.
  • Nada de redes sociales.
  • Nada de teléfono.

En tiempos en los que es posible llegar a una primera cita conociendo el trabajo, los viajes, los amigos y hasta las relaciones anteriores de alguien, Para Siempre propone algo mucho más antiguo:

conversar

-Emilia, Alba propone algo bastante extraño para 2026: “No averigües quién soy”. ¿Qué te gusta de esa idea?

-Emilia Wertheim: Que obliga a recuperar el misterio. Hoy conocemos a alguien y muchas veces antes de la segunda cita ya sabemos dónde trabaja, quiénes son sus amigos, dónde estuvo de vacaciones y cómo era su ex. Alba propone exactamente lo contrario: “No averigües quién soy. Descubrime”. Me parece muy romántico y también bastante revolucionario para esta época.

-Fewe Andersen: Hay una diferencia enorme entre información y conocimiento. Podés saber cien cosas sobre una persona y no conocerla en absoluto. Diego y Alba no tienen información. Tienen conversación. Y también tienen algo que los adultos parecen haber olvidado: ganas de jugar.

Alba observa a los chicos en una plaza y descubre que pueden acercarse a un desconocido, preguntarle simplemente “¿jugamos?” y comenzar a hacerlo. Los adultos, en cambio, quieren conocer las reglas, saber cuánto durará el juego y entender hacia dónde conduce antes siquiera de empezar.

¿Cuando dejamos de vivir juntos?

¿Cuando dejamos de vivir juntos?

Alba y el peligro de convertirse en “la chica que viene a salvar al protagonista”

Al principio Alba podría parecer uno de esos personajes cinematográficos que aparecen inesperadamente para cambiarle la vida a un hombre. La propia obra se encarga de cuestionarlo.

-Emilia, Alba aparece como esa mujer imprevisible y fascinante que llega para sacudir la vida de Diego. ¿No existía el riesgo de convertirla simplemente en “la chica que viene a salvarlo”?

-Emilia Wertheim: Sí, y lo interesante es que la propia obra juega con eso. Diego por un momento cree que Alba podría ser ese personaje perfecto que aparece para darle sentido a su vida y enseguida empieza a descubrir que no. Alba tiene su propia historia, sus heridas, sus contradicciones y sus deseos. No llegó para salvar a Diego. Ella también está intentando salvarse a sí misma.

El tema aparece explícitamente en el guion cuando Diego imagina que, si Alba fuese únicamente esa mujer fascinante cuya función es ayudarlo a encontrarle sentido a su vida, entonces no sería una persona real: sería un personaje de ficción.

Volver a enamorarse cuando todavía no estamos preparados

Hay un momento pequeño que ayuda a comprender a Alba. Cuando Diego le pregunta qué desea, ella no responde con un gran sueño. No tiene plata. Tiene el corazón roto.

Quiere ser “un poco feliz”.

-Emilia, ¿hay que estar completamente bien para volver a enamorarse?

-Emilia Wertheim: No sé si alguna vez estamos completamente bien. [Ríe]. A veces alguien aparece cuando todavía estás juntando tus propios pedazos. Alba no llega a la plaza buscando una nueva pareja. Probablemente sea lo último que necesita. Y ahí aparece Diego. Eso me gusta mucho: la vida no siempre espera a que estés preparado.

-¿Y qué encontrás en ese deseo tan sencillo de Alba de volver a ser “un poco feliz”?

-Emilia: Para mí ahí aparece el personaje sin ninguna protección. Detrás de esa mujer divertida, provocadora y aparentemente despreocupada hay alguien que quiere algo muy elemental: volver a estar bien. Después de una separación a veces ni siquiera soñás con encontrar al amor de tu vida. Soñás con despertarte un día y sentir que duele un poco menos.

Sexo, infidelidad y deseo: ¿qué pasa cuando una pareja deja de decirse cosas?

La obra también se mete con la infidelidad y el deseo después de años de relación. Y lo hace sin demasiados eufemismos. Los personajes hablan de sexo, fantasean, se provocan y por momentos dicen en voz alta aquello que normalmente queda afuera de las conversaciones de pareja. Pero detrás de esas situaciones aparece otra pregunta:

-¿Cuántas relaciones se terminan por aquello que sucedió y cuántas por todo aquello que nunca llegó a decirse?

-¿Para Siempre habla de infidelidad o de algo que sucede antes de la infidelidad?

-Fewe Andersen: Creo que habla mucho de aquello que dejamos de decir. La infidelidad puede ser el hecho visible, pero debajo aparecen el deseo, la rutina, las frustraciones y las conversaciones que una pareja fue postergando. La obra no intenta dar una respuesta moral. Prefiere poner a las personas frente a sus decisiones y dejar que el espectador saque sus propias conclusiones.

¿Cuando aparece otra persona?

¿Cuando aparece otra persona?

Una comedia que puede hacer reír de cosas que duelen

A pesar de los temas que atraviesa, Para Siempre es esencialmente una comedia. Y buena parte de su mecanismo consiste precisamente en acercarse a situaciones dolorosas desde el humor. Los personajes pueden estar hablando de una separación y segundos después discutir sobre Paulo Coelho, Bukowski, Capote, Freud, una película disparatada o un asesino intergaláctico. Ese contraste forma parte del código de la obra.

-Martín, ¿el humor permite hablar de cosas que serían mucho más difíciles desde el drama?

-Martín Pezza: Sí. Diego hace humor especialmente cuando está incómodo. Se ríe de sí mismo, de su matrimonio, de los celos, del sexo. Y me interesa cuando el espectador se ríe y dos segundos después piensa: “Pará, esto me pasó”. Para mí ahí está algo muy lindo de la comedia: primero te hace bajar la guardia y después puede tocarte en un lugar que reconocés.

-Entonces, ¿qué significa realmente “para siempre”?

Quizás sea la pregunta inevitable.

-Si tuvieran que definirlo, ¿qué significa “para siempre”?

-Fewe Andersen: Tal vez confundimos duración con importancia. Hay personas que están muchos años en nuestra vida y otras que pasan mucho menos tiempo. Y eso no necesariamente determina cuánto nos transforman.

-Emilia Wertheim: Para mí hay personas que no se quedan para siempre, pero dejan algo que sí.

-Martín Pezza: Y también hay que aprender a reconocer cuándo un “para siempre” terminó. Diego es guionista y hay algo que atraviesa al personaje: a veces una historia ya encontró su final y nosotros seguimos escribiendo porque no queremos aceptarlo. En ese punto, el título de la obra empieza a adquirir otro significado.

Una obra que busca continuar después de que se encienden las luces

-Martín, ¿qué te gustaría que le pase al espectador después de verla?

-Martín Pezza: Que salga hablando. No se si de la obra, pero de ellos, de sus heridas, de sus sueños, de lo que los hace fuertes. Durante la obra los personajes se hacen muchas preguntas, es una obra que parece estar construida justamente para provocar ese tipo de conversación. Porque debajo de los chistes y del romance hay preguntas para las que probablemente cada uno tenga una respuesta diferente.

Cuándo y dónde ver “Para Siempre”

Para Siempre es una comedia romántica para público adulto de aproximadamente 75 minutos, con guion y dirección de Fewe Andersen y las actuaciones de Martín Pezza, Emilia Wertheim, Nahuel Benítez, Emma Silva y Hernán Cornes.

La obra forma parte del circuito teatral independiente y se presenta en Espacio Lucena, Ramón Castro 1871, Olivos. Las próximas funciones anunciadas son el 26 de septiembre a las 21 hs y el 10 y 17 de octubre a las 19hs. Las entradas tienen un valor de $15.000 y pueden reservarse a través de Instagram en @parasiempre.obra.

Hay una idea hacia el final que funciona como metáfora de toda la obra. Diego, que es guionista, comprende que a veces ocurre algo extraño cuando uno escribe: la historia ya terminó, pero el autor no consigue verlo y continúa escribiendo porque todavía busca el final perfecto.

Hasta que termina estropeándolo. Con algunas relaciones puede ocurrir lo mismo. Y con otras, exactamente lo contrario: quizás todavía queden páginas por escribir. Tal vez por eso Para Siempre no intenta responder cuánto tiene que durar el amor.

Hace una pregunta bastante más interesante:

¿Qué historias vale la pena seguir escribiendo?

* Martín Pezza. Actor y protagonista de la obra.