Nuevas tablas nutricionales: médicos argentinos afirman que apuntan a una longevidad más saludable
Las nuevas guías de EE. UU. impulsan volver a los alimentos reales. Médicos explican su impacto en la salud, el metabolismo y la longevidad.
Una alimentación basada en ultraprocesados y azúcares refinados favorece la inflamación celular crónica
Archivo.Luego de la presentación realizada por el Departamento de Salud de los Estados Unidos, gran parte del mundo occidental comenzó a revisar de manera crítica su alimentación cotidiana. Dos médicos argentinos nos cuentan por qué estos cambios eran necesarios y cuáles son sus implicancias reales para la salud, el metabolismo y la longevidad.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos junto con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) presentaron recientemente las Directrices Dietéticas 2025–2030, con una pirámide alimentaria rediseñada y conceptualmente distinta a la tradicional, con un mensaje central: volver a la alimentación basada en alimentos reales y reducir de forma explícita el consumo de alimentos ultraprocesados.
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“Más allá de qué país presente una guía nutricional, muchos médicos en todo el mundo venimos señalando desde hace años la necesidad de modificar el patrón alimentario actual, alejándonos de los ultraprocesados y volviendo a los alimentos reales”, explica el Dr. Fernando Felice, cirujano plástico y docente de la Universidad de Buenos Aires. En su práctica diaria, el profesional destaca la importancia de aumentar el consumo de proteínas de calidad y vegetales, y de reducir harinas refinadas, azúcares y grasas de mala calidad.
Alejarnos de los alimentos ultraprocesados
El contexto epidemiológico de Estados Unidos ayuda a entender la magnitud del problema. Actualmente, más del 40% de los adultos estadounidenses presenta obesidad, lo que equivale a más de 2 de cada 5 personas. En niños y adolescentes, las cifras también son elevadas, superando el 20% en varios grupos etarios. Estos datos reflejan una problemática de salud pública directamente vinculada al patrón alimentario moderno.
“Durante décadas, la base de la alimentación estuvo centrada en hidratos de carbono refinados. Basta pensar en un desayuno típico: productos de panadería, galletitas industrializadas, cereales azucarados. Este tipo de desayuno favorece picos de glucosa e insulina y genera un terreno metabólico que promueve la inflamación”, señala Felice. “Las nuevas guías cambian el enfoque: ya no se trata de comer menos, sino de comer con mejor calidad biológica y metabólica”, agrega.
El impacto económico de esta situación es también contundente
Sólo la obesidad se asocia a más de 170 mil millones de dólares anuales en gastos médicos en Estados Unidos. Si se amplía la mirada a las enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación —como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos cánceres—, se estima que cerca del 90% del gasto sanitario total del país se destina al tratamiento de condiciones crónicas. Esto representa billones de dólares anuales y un sistema de salud cada vez más tensionado.
¿La nueva pirámide es ideal? Según Felice, muchos de estos conceptos ya formaban parte de las recomendaciones médicas en Argentina desde hace tiempo. “Cuando hablamos de una pirámide nutricional óptima, hablamos de proteínas de calidad para preservar la masa muscular y el metabolismo; grasas saludables, fundamentales para las membranas celulares, la producción hormonal y la elasticidad cutánea; y vegetales reales que ayudan a reducir la inflamación sistémica y mejoran la calidad del colágeno”, explica.
Hidratos afuera y más carne: cuál es la relación de los argentinos con la comida
La nueva propuesta jerarquiza a las proteínas —tanto de origen animal como vegetal— y a las grasas saludables, y reduce el protagonismo histórico de los hidratos refinados. “A esto se suma la recomendación de priorizar frutas y verduras frescas, incorporar lácteos sin azúcar agregado y disminuir de manera clara los carbohidratos refinados y los alimentos ultraprocesados”, agrega Felice.
“En Argentina antes teníamos un óvalo y, desde 2016, un plato que muestra la frecuencia diaria de consumo. En el centro tenemos el agua y alrededor una proporcionalidad de lo que tenemos que comer a lo largo del día. Lo que se intenta impulsar con esta gráfica es recalcar la importancia de hacer más actividad física y consumir menos sal”, explica sobre la tabla local la nutricionista Candela Lepera.
Esta nueva pirámide instaló una polémica y es la referida al consumo de carne. “En muchos países se sostiene que no hace falta comer carne todos los días, sino que se habla de una frecuencia semanal. Pero estas nuevas guías hablan de un consumo diario“, explica la nutricionista y agrega que el ideal serían 150 gramos diarios de carne preferentemente magra blanca o roja”.
Desde la mirada de la medicina estética y regenerativa, el impacto es directo
“Una alimentación basada en ultraprocesados y azúcares refinados favorece la inflamación celular crónica, el estrés oxidativo, la hiperinsulinemia y el desbalance metabólico. En ese contexto, la piel no se regenera adecuadamente, el colágeno no se organiza y los tratamientos estéticos pierden eficacia y duración”, afirma Fernando Felice, Director Médico de Masterhub. “No existe procedimiento facial o corporal capaz de compensar una inflamación sistémica persistente”.
“Más allá de la estética, cuando hablamos de salud integral y longevidad con calidad de vida, el problema central hoy son los ultraprocesados. Y esto no es una moda: las guías de salud modernas coinciden en limitarlos. El exceso de estos productos acelera la inflamación y la glicación, dos mecanismos centrales del envejecimiento. No se trata de ideología ni de política, sino de evidencia científica acumulada durante décadas”, concluye el profesional.




