Noelia Castillo: el caso de definir por lo más fácil
El caso de Noelia Castillo expone fallas de la familia, del Estado y del sistema ante una joven que pidió ayuda y no encontró contención.
Noelia Castillo.
ATRESMEDIAResponsabilidades en el caso de Noelia Castillo: todos los actores tuvieron su parte. De un tiempo a esta parte, tenemos la paradoja de que todo el sistema del Estado proclama que lo más importante es el ser humano y que lo más importante es la vida que este tiene. Existen tratados de Derechos Humanos a nivel mundial y continental, así como convenciones a las que los países adhieren, y cuanto matiz pueda dársele a los Derechos Humanos.
Los seres humanos buscan proteger, principalmente, la vida
Luego, también proteger todo lo que ella conlleva: libertad, educación, expresión, etc. En la niñez, por lo dicho por Noelia, sus momentos más felices fueron los que pasó con su abuela. Luego declaró que sus padres se divorciaron y que tenían tenencia compartida (aquí, responsabilidad parental compartida). El padre no tenía una vivienda adecuada para que ella pudiera llevar una vida feliz; era alcohólico, trasnochaba junto con ella y, obviamente, esa situación no le resultaba para nada acertada a la educación y felicidad. De la madre no se sabe nada.
Te puede interesar
Noelia Castillo y su derecho a una muerte digna: qué nos deja este caso
Pero lo importante es que los padres tienen un rol fundamental en la educación, entendiendo esta no solo como la educación formal que se obtiene en el colegio, sino también como aquella más profunda, la que transmite valores.
- La trascendencia de la vida se obtiene porque ha sido inculcada por los padres desde la niñez, teniendo como concepto que “la trascendencia de la vida se refiere a la capacidad y necesidad del ser humano de ir más allá de sus límites biológicos y cotidianos, para encontrar un sentido que perdure en el tiempo o que conecte con algo superior”.
- La trascendencia existencial se centra en el sentido de la vida. Según el psiquiatra Viktor Frankl, la vida humana siempre “apunta y se dirige hacia algo o alguien que no es uno mismo”, ya sea una tarea, una causa o el amor por otra persona.
- La trascendencia social y humana consiste en influir positivamente en los demás. Esto se logra mediante la educación de los hijos, la creación artística, el legado profesional o los actos de bondad que son recordados tras la muerte.
- La trascendencia espiritual implica la conexión con lo sagrado o lo infinito. Es la búsqueda de una realidad que supera el mundo material y sensible.
- La trascendencia de lo cotidiano consiste en encontrar lo extraordinario en lo ordinario, viviendo con atención plena y propósito en las actividades diarias.
Obviamente, si los padres no la han educado, como es su deber, en alguno de los aspectos de la trascendencia de vivir, se produce un vacío que solo el amor puede remediar. Ella trató, en dos oportunidades, de suicidarse. Es evidente que, ante esos actos, estaba pidiendo ayuda desesperadamente, frente a oídos sordos. El “remedio” fue llevarla a un centro tutelado, público, perteneciente a la Administración autonómica de Cataluña, es decir, a una dependencia del Estado. Allí no se sabe si fue simplemente depositada o si la intención fue remediar, contener y encauzar su vida. Durante ese tiempo, al parecer, fue abusada o violada por varias personas. Es decir, durante el tiempo en que se suponía debía estar contenida, sintiéndose parte útil de la sociedad —donde debía sentirse amada, valorada y querida—, nada de eso sucedió.
La vida se obtiene porque ha sido inculcada desde la niñez
La respuesta del Estado, ante tanto fracaso, fue: “matémosla”. Terminemos con ella. El pedido de eutanasia debe ser realizado por una persona libre, consciente e informada. Evidentemente, ella no reunía ninguna de esas condiciones. Estaba en pleno tratamiento psiquiátrico. En ese estado, y con su historial, ¿cómo podría ser considerada una persona libre para solicitar su muerte? El proceso, pasando al parecer por cuatro instancias, tomó solo dos años para definir la muerte asistida del solicitante. Un despropósito. Para Juan Pablo II, el sentido de la vida radica en el amor y la entrega a Dios y al prójimo. La dignidad de la persona se basa en haber sido creada a imagen de Dios, lo que implica libertad, fraternidad y la responsabilidad de cuidar a los demás. La vocación al amor: la vida humana tiene sentido cuando se convierte en una “entrega sincera de sí mismo” al prójimo. Amor que, lamentablemente, Noelia no recibió de su familia.
Cortando por lo más fino del hilo, o eligiendo lo más fácil, ante la desesperación de un pedido de ayuda, la respuesta fue: “morí, y así ya no molestás más”.
* Fabián Díaz Robledo. Abogado.



