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Mujeres 5.0: una mamá real, la maternidad extendida

Muchas mujeres 5.0 viven una nueva maternidad, acompañan a hijos que se independizan mientras cuidan a padres que envejecen.


Madre hay una sola decía Cabral, una sola madre para las innumerables tareas que realiza día a día sin respiro, las mujeres 5.0, aunque ame lo que hace. En general tenemos la sensación de que somos una sola en este mundo y a la única a la que se le han dado todas las tareas.

Tareas, actividades, contención emocional, cuidados, coordinar una alimentación saludable, ser enfermera, maestra, deportista los fines de semana y/o animadoras de fiestas infantiles...pero a los 5.0 tenemos además, el privilegio por un lado y la tarea dificilísima por el otro, de cuidar a nuestros padres mayores.

Así es, somos madres de nuestros padres, quienes nos ayudaron tanto con nuestros hijos y con nosotras mismas. Ahora ellos nos necesitan cada día más. Después del nido vacío, por el cual redescubrimos una nueva vida en pareja y una nueva vida propia, no dejamos de ser madres, pero a los 5.0 plus ( más 50 ) la vejez de nuestros padres pide un nuevo enfoque, una manera más maternal en sus cuidados. Ellos van necesitando más atención y nosotras necesitamos aprender un nuevo rol.

Esto viene muy bien para desmitificar el tema tabú de la menopausia en la cual se habla del fin de la maternidad, pero en realidad sólo debería hablarse de la imposibilidad de procrear biológicamente, ya que el concepto de maternidad en muy amplio. Visto así, por un lado pareciera que no tenemos descanso y por otro más positivo, es un reencuentro diferente con nuestros padres.

OIP (52)

En este momento me toca cuidar afectivamente de mi madre, soy madre de mi madre. Mamá tiene 84 años y por diferentes temas de salud ha perdido muchísimo peso, siempre se siente mal del estómago y tiene mareos, por lo cual es, por hoy, una persona muy insegura físicamente y necesita de mi cuidado. Como papá y mamá siempre han sido muy independientes, verlos más viejitos necesitó una mirada diferente. Mis hermanos y yo lo transitamos de diferentes maneras. Todos de forma lo más positiva que se puede.

En mi caso bien Mujer 5.0 pude encontrar una manera diferente de reencontrarme con ella. Cada salida al médico la vivimos como un momento especial, un encuentro desde el lugar del placer, conversaciones nuevas, una "escucha" relajada sin juicios. Un momento único en el que se intenta "validar" el discurso del otro, significa reconocer y aceptar sus pensamientos, sentimientos y experiencias como legítimos y comprensibles incluso aunque no estemos de acuerdo. Implica hacerle sentir a la persona que ha sido escuchada y que su perspectiva es importante.

Significado de maternidad y el cuidado de nuestros padres mayores

Muchas Mujeres alrededor de los 50 años (Mujeres 5.0) experimentan una rápida transición emocional al pasar del síndrome del nido vacío ( duelo por la perdida de la presencia de los hijos en el hogar) a convertirse en la "generación sándwich", asumiendo el cuidado de los padres mayores.

La relación entre el significado de la maternidad y el cuidado de los padres mayores se establece principalmente a través del concepto de función de cuidado y las expectativas sociales de género. Históricamente, la sociedad ha asignado a las mujeres la responsabilidad principal del cuidado, considerándolo un rol "natural" de su género. Esta expectativa se manifiesta en dos momentos cruciales de la vida:

  • Maternidad de los hijos: se espera que la mujer sea la principal responsable de la crianza, el afecto y la educación de sus hijos, lo que constituye la función maternal tradicional.
  • Cuidado de los padres: cuando los padres envejecen y se vuelven dependientes, son mayoritariamente las hijas quienes asumen el rol de cuidadoras primarias, un deber que se percibe como una extensión de su rol de género.

En esencia, la mujer pasa de un rol de "maternaje" hacia sus hijos a un rol de "cuidado filial" intenso hacia sus padres, quedando atrapada en una "cadena de cuidados" que dura toda su vida.

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El maridaje emocional se convierte en una herramienta vital.

Esta nueva demanda de cuidado, tradicionalmente asignada a hijas o esposas mayores de 50, reemplaza el tiempo que esperaban dedicar a sí mismas o a su pareja tras la partida de los hijos. Aquí se daría un doble duelo: la euforia y la posibilidad de reencontrarse con la pareja (nido vacío) se ven rápidamente interrumpidas por la carga física y emocional de cuidar a un familiar dependiente, especialmente a nuestros progenitores.

La maternidad 5.0: del cuidado a la libertad

Para las mujeres 5.0, la maternidad ya no se mide en pañales ni desvelos. Es una maternidad distinta, más emocional, más libre, más consciente. Sus hijos crecen, se van, construyen sus vidas. Ellas, desde una madurez serena, aprenden a acompañar sin dirigir, a estar presentes sin invadir. Ya no se trata de educar, sino de acompañar desde el respeto y la distancia amorosa. Es una maternidad que se reinventa, que deja espacio para la mujer que hay detrás de la madre.

Marternaje: el arte de cuidar sin perderse

El concepto de marternaje redefine la idea de maternidad. No se limita a criar hijos, sino que abarca todo aquello que una mujer nutre y sostiene con amor: vínculos, proyectos, sueños, incluso a sí misma. Las mujeres 5.0 practican un marternaje maduro, consciente, que entiende que el cuidado solo tiene sentido si no implica dejarse a un lado. Pero el ciclo de la vida trae un nuevo desafío: los padres envejecen, se vuelven frágiles, y la hija que fue cuidada se convierte en cuidadora. La maternidad se expande y se duplica: ahora incluye a los que antes eran su refugio.

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El fenómeno de la parentalización invertida

En el contexto del cuidado de padres con enfermedades crónicas o dependencia severa (como la demencia), a menudo se produce la parentalización o maternaje invertido. ¿Qué es? La hija (a menudo alrededor de los 50 años) asume el rol de satisfacer las necesidades básicas, emocionales y de gestión que antes correspondían a sus padres.

La inversión de roles: la cuidadora deja de ser la hija para convertirse en una especie de "madre" de sus propios padres. Esto puede ser emocionalmente agotador, ya que implica un conflicto de roles: cuidar como madre a quien fue su padre.

Maridaje emocional: la pareja en tiempos de doble cuidado

En esta etapa, el maridaje emocional se convierte en una herramienta vital. Las parejas enfrentan el desafío de acompañarse mutuamente en medio del cansancio y las responsabilidades. Las mujeres 5.0 ya no buscan una pareja para completarse, sino para compartir desde la complicidad, la ternura y la libertad. El maridaje emocional no es dependencia, es cooperación. Sostener el amor desde la comprensión —no desde la exigencia— es lo que convierte a la pareja en refugio y no en carga.

¿Y qué sucede con las mujeres 5.0 cuando todavía se encontraron con el nido vacío y a la vez cuidan a sus padres mayores? La relación entre ambos roles se traduce en una sobrecarga física y emocional significativa, especialmente en las mujeres que están en la llamada "generación sándwich".

Las mujeres 5.0 forman parte de la llamada generación sándwich, ese grupo que cuida hacia arriba y hacia abajo: a padres mayores y a hijos jóvenes. El amor se estira en dos direcciones, y en el medio queda el cuerpo, la mente y el tiempo de quien sostiene todo. Muchas viven este doble cuidado con amor y gratitud, pero también con culpa y cansancio. Aprenden que cuidar no puede ser sinónimo de agotarse, y que pedir ayuda no las hace menos capaces. Entienden, poco a poco, que poner límites también es un acto de amor.

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La mujer cuidadora: salud, autocuidado y red

Es sabido que el perfil más común de cuidador familiar es la hija o esposa mayor de 50 años, lo que se asocia con altos niveles de estrés, ansiedad, depresión y agotamiento, conocido como el "Síndrome de Sobrecarga del Cuidador". La mujer 5.0 debe volver a priorizar el rol de cuidadora, lo que puede afectar en su salud mental, física, carrera y relaciones sociales, además de posponer nuevamente sus intereses personales.

Cuidar es un gesto profundamente humano, pero solo es sostenible cuando incluye el autocuidado. La mujer que cuida necesita recordar que su cuerpo y su mente también requieren atención. El bienestar no es un lujo, es una forma de resistencia.

El equilibrio posible

Estrategias que pueden ayudar:

Es crucial que las mujeres en esta etapa reconozcan la necesidad de autocuidado y busquen apoyo:

  • Red de apoyo: distribuyan las tareas de cuidado entre otros familiares o busquen ayuda profesional/institucional para aliviar la sobrecarga.
  • Cuidado de la salud mental: estén atentas a señales de alerta (insomnio, tristeza, ansiedad, aislamiento) y consideren la terapia o grupos de apoyo para cuidadores.
  • Mantener intereses: es fundamental retomar o iniciar nuevos pasatiempos o actividades (carrera, deporte, amistades) para preservar un sentido de identidad más allá del rol de cuidadora.
  • Cuidar la relación de pareja: si están en pareja, es vital dedicar tiempo a la relación y comunicar los conflictos que pueden surgir por el cambio en las rutinas.

Las mujeres 5.0 son el puente entre generaciones. Cuidan, acompañan, contienen… pero también aprenden a elegir, a decir que no, a priorizarse sin dejar de amar. Han comprendido que el cuidado no se trata solo de dar, sino también de saber recibir. Y que sostener con conciencia es mucho más poderoso que sostener desde el sacrificio. Evolucionar no es rendirse al paso del tiempo, es conquistarlo. Ser mujer, hija y madre a la vez es un acto de amor. Pero serlo sin dejar de ser una misma es un acto de sabiduría.

* Lic. Daniela Rago, licenciada de Psicopedagogía, RRPP, Creadora de Mujeres 5.0

X: @Mujeres50

Instagram: @DanielaRago4