Valcarcel habló de la condena contra exempleados que estafaron al PAMI

El titular del PAMI mendocino se refirió a la condena de 5 años y 11 meses de Jorge Emanuel Godoy, quien se trabajaba en las oficinas de la obra social de los jubilados. Lideraba una asociación ilícita que se hizo con alrededor de 50 millones de pesos en medicamentos.

Redacción MDZ

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El titular del PAMI en Mendoza, Carlos Valcarcel, recordó el rol que tuvo en la investigación de la Justicia Federal que dejó como saldo la condena de dos individuos a 5 años y 11 meses de prisión. Uno de ellos era empleado de la obra social de los jubilados y lideraba una asociación ilícita que se dedicaba a revender medicamentos del PAMI. "En enero del 2016 me presenté ante el juez de la causa, iniciada en 2012. Ocho meses más tarde, se llevaron adelante los allanamientos y se detuvo a dos empleados", manifestó Valcarcel en MDZ Radio.

En agosto del 2016 se hicieron operativos simultáneos en un barrio privado, oficinas del PAMI y otras locaciones. Como resultado, se detectaron recetarios robados, sellos apócrifos y troqueles truchos, desbaratando una banda que tenía células en otras provincias en las que se vendían los medicamentos.

​"Si bien la investigación ya existía, cuando yo asumí nos presentamos como querellantes", hizo memoria Valcarcel sobre la instrucción que dejó 11 condenados, dos de ellos tras las rejas. "Uno era empleado del PAMI y el otro es su padre", adhirió en referencia a Jorge y José Godoy.

Valcarcel remarcó que los implicados aprovechaban que no había control sobre los recetarios y tomaban datos del registro social del PAMI. Gracias al robo de recetas y la falsificación de firmas y sellos de médicos, sacaban los medicamentos de farmacias cómplices. El PAMI pagaba esos medicamentos, sin saber que en realidad eran revendidos en otras provincias con troqueles truchos.

"Presentaban la receta de PAMI, el farmacéutico cortaba el troquel y lo pegaba a la receta. Pero después reemplaza el troquel por otro apócrifo y lo vendían", subrayó el titular de la obra social de los jubilados. Principalmente, el medicamento que sustraían de esta forma era insulina.

"Hoy la gran mayoría de las recetas de PAMI son electrónicas, casi inviolables. Antes cualquiera se llevaba un recetario y hacía lo que quería", destacó.

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