No tiene perdón de Dios: robó en una iglesia y se persignó al salir

Un hombre simuló que oraba en una parroquia, pero aprovechó la concentración de una mujer en sus rezos para meter la mano en su cartera y robarle el celular. Cuando se retiraba, tocó la imagen de un santo y se persignó.

Redacción MDZ

Aunque suene increíble, un hombre hizo caso omiso en una iglesia al séptimo mandamiento: no robarás. Pero no solo le robó a una mujer que estaba profundamente concentrada en su oración, si no que al salir de la iglesia, tocó un santo y se persignó. No tiene perdón de Dios.

La iglesia San Antonio María Claret de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil fue el escenario donde el ladrón aprovechó el momento en que una mujer rezaba hincada y había dejado su cartera contra el respaldar del banco.

Allí, este mal cristiano introdujo su mano en el bolso de la mujer, sacó un celular y lo guardó en la bolsa que llevaba consigo. Sin inmutarse, se levantó, pasó ante la figura de un santo, lo tocó y se persignó antes de salir.

La víctima, por supuesto, no se percató del hurto, pero tampoco lo hizo otra mujer que oraba por detrás del ladrón.

De esta manera quedó confirmado que ya no quedan lugares seguros fuera de nuestra propia casa y, lamentablemente, uno de esos lugares es la casa del Señor.

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