Caso Maturano: cómo cambió de vida la chica desaparecida en La Paz

Caso Maturano: cómo cambió de vida la chica desaparecida en La Paz

La Fiscalía Federal N°2 de Mendoza, en coordinación con la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a Víctimas, apoyó el pedido de la mujer para que le cambiaran el nombre. La joven escapó hace 10 años de una casa donde estaba cautiva y sufría abusos. Así fue su "reconstrucción".

MDZ Policiales

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No tenía DNI y sus hijos no podían acceder a derechos básicos. Eso llevó a Aldana Celeste Maturano (24) a acercarse a una oficina pública para tramitar algunos papeles. Había escapado de su casa de La Paz hace 10 años, ya que sufría abusos. Y muchos paceños la creían muerta. Pero a partir de esa visita a una dependencia oficial se activaron las alarmas: la mujer era buscada por las autoridades y la noticia de que estaba viva explotó en enero.

El sitio Fiscales.gob.ar conversó con ella y con quienes intervinieron en el caso, en el que además mediaron el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, el Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas, y el Registro Nacional de las Personas.

Y entre las primeras cosas que le preguntaron a la víctima, surgieron los motivos de su huida. En algún momento se habló de una red de trata que la había secuestrado y la había llevado a otra provincia, pero ella misma explicó que no era exactamente así. “Tuve que juntar coraje para decir lo que me pasó, afrontar un montón de cosas"”, contó la joven.

Había cambiado de nombre para sobreponerse al dolor y para que no la encontraran

La mujer fue acompañada, desde que ella se vinculó al proceso penal -que derivó en la detención de su madre y su padrastro-, por el Programa Especial de Atención a Víctimas de Trata y Explotación de Personas de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a Víctimas (DOVIC) del Ministerio Público Fiscal. 

Rehacerse 

La búsqueda comenzó cuando la chica decidió irse de su domicilio, hace ya una década, debido a que allí era vejada. Pasaron los años y nunca más se supo de ella. Comenzada la pandemia, en mayo de 2020, se contactó con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para solicitar el reconocimiento de los derechos de sus hijos, producto de su relación de pareja.

—Yo no tenía DNI, no quería que tuvieran contacto con mi pasado pero sí quería derechos para mis hijos— indicó la joven.

A partir de esta comunicación tuvieron lugar distintas acciones: primero, la notificación desde el Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas a la Fiscalía Federal N°2 de Mendoza. Inmediatamente, también se le dio intervención a la DOVIC que, a través de su equipo de profesionales, se puso en contacto con la víctima para contenerla.

“Desde el primer momento hubo mucha claridad de su parte, de lo que fue a buscar al sistema, al Estado”, explicó Malena Nisman, de DOVIC.

La víctima contó lo que había sufrido y relató que se había cambiado el nombre para olvidar su dolor. En el dictamen fiscal se remarcó la “necesidad imperiosa de adquirir una identidad no relacionada con su entorno familiar primero, para no ser encontrada, y luego, para romper todo lazo que la unía a ellos y que le recordase el horror vivido”.

"Fue el primer contacto que hizo con el Estado en diez años"

La psicóloga Ariana Sandez fue quien se encargó de esa primera entrevista con la joven: “Fui el primer contacto que hizo el Estado tras diez años, no sabía con qué situación me iba a encontrar del otro lado y me encontré con una mujer predispuesta a colaborar, muy firme en sus prioridades y necesidades”. Recordó la profesional que en ese primer llamado advirtió que estaba en condiciones de prestar una declaración.

El testimonio de la víctima se recabó en una sala Gesell y por videoconferencia

Por videoconferencia, se recibió su testimonio, donde además participó la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) del MPF“. Tras coordinar con DOVIC y con el Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a personas víctimas por el delito, fue posible realizar una sala Gesell donde se recabó el testimonio de la víctima, en plena pandemia, desde otra jurisdicción”, explicó el fiscal Fernando Alcaraz, a cargo de la Fiscalía Federal N°2 de Mendoza.

“Si bien se fue relevando información sobre los hechos, principalmente nos centramos en los pedidos puntuales de ella”, indicó Sandez. Allí comenzó el otro aspecto de la causa: ¿Cómo acompañar el cambio de nombre que ella reclamaba y necesitaba?

María Fernanda Rebasa, abogada de la DOVIC, recapituló: “Lo que sucedió en este caso es que la Dirección hizo de nexo entre el sistema de justicia y la víctima, pudimos escuchar a esa mujer que cada vez que podía manifestaba sus necesidades”. “Hacía diez años que ella se hacía llamar de esa forma y que se paraba frente a la vida así, ¿qué derecho tenía el Estado a decir que no?”, se preguntó.

Derecho a la identidad

“Cuando salió el cambio de nombre tuve alivio pero también estuve sorprendida”, marcó la joven, quien sostuvo que no pensaba que el proceso iba a ser tan rápido. “Me escucharon, me apoyaron y he conocido muchos casos donde eso no pasa”, comentó. Y agregó: “Mis hijos ahora van a tener más derechos”.

Un fallo novedoso por sus alcances, pero también por el trasfondo y el trabajo interdisciplinario generado en el expediente: la decisión del Juzgado Federal Nº1 de Mendoza de hacer lugar al cambio de nombre solicitado por una mujer que padeció violencia sexual y trata de personas por parte de su entorno familiar.

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