Alerta por ladronas que estarían atacando con "burundanga" en Mendoza

Alerta por ladronas que estarían atacando con "burundanga" en Mendoza

Esta semana se conoció el caso de Fernando (40), que fue abordado por dos mujeres cuando esperaba el colectivo en el centro. "Se me acercaron para hablarme, de pronto una levantó un brazo y ya no me acuerdo más nada", contó. En las redes, varios mendocinos relatan experiencias similares.

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Fernando I. (40) recuerda que el martes a las 18 se fue a tomar el colectivo a la Plaza Independencia de Ciudad. Dos mujeres lo empezaron a piropear. "No les presté atención", cuenta el hombre. Igual ellas buscaron una excusa para acercarse. Después una levantó la mano y a él "se le borró todo".

"Sé que estaban junto a un grupito de gente", recapitula. El resto es borroso. "Y me desperté a las 4 de la mañana en una comisaría. Cuando pregunté por qué estaba ahí, me dijeron que porque estaba alcoholizado. Yo me indigné, porque sabía que no había tomado nada. Pero cuando me quise levantar las piernas no me respondían".

Le faltaba el documento, las cosas que había comprado por encargo de su esposa -un kilo de azúcar, una yerba-, la mochila, unos cuadernos, el celular y la billetera. "Hoy revisé y vi que hasta han usado mi tarjeta de crédito. Hicieron una compra de 2.000 pesos", se lamenta.

Su relato coincide punto por punto con el testimonio de las víctimas de la escopolamina, popularmente llamada "burundanga". Al ser absorbida por el cuerpo a través de un líquido o un polvo, la sustancia genera un estado pasivo, en la que la voluntad queda alterada y se produce una especie de amnesia.

"Nunca me había pasado algo así. Estoy todo lastimado, con golpes en la cabeza, rasguños. Me duele todo el cuerpo y todavía estoy voleado", admite Fernando.

Cómo eran

De acuerdo con la descripción del hombre, las atacantes eran dos: "Una era petisa con el pelo rojo y piercings, la otra muy blanca de piel, morocha y más alta".

De eso se iba acordando el hombre mientras salía de la comisaría y -agarrado a las paredes, para no caerse- se dirigía al Hospital Central para ver si lo ayudaban. "Me daba vueltas todo, y cuando me atendió una doctora me hizo un certificado médico y pidió que me haga varios estudios, por las dudas", contó Fernando.

Le dieron el alta a las 7 del miércoles. "Dormí todo ese día, y entre el jueves y el viernes me he quedado dormido cada 4 horas, con náuseas permanentes", dice. Otra historia extraña en una ciudad que siempre sorprende.

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