Un testigo complicó al jubilado: "Estaba pidiendo ayuda y le disparó"

Un testigo complicó al jubilado: "Estaba pidiendo ayuda y le disparó"

El testimonio del conductor del Fiat Uno que pasó cerca de Franco Moreyra (26) mientras agonizaba en el suelo tras ser baleado por Jorge Ríos (70) complicó al jubilado. El hombre aseguró que Ríos le disparó al menos tres veces.

MDZ Policiales

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El testimonio del conductor del Fiat Uno que pasó cerca de Franco Moreyra (26) mientras agonizaba en el suelo tras ser baleado por Jorge Ríos (70) complicó al jubilado. El hombre, que trabaja como colectivero, se presentó a declarar espontáneamente luego de que se dijera que en su auto escaparon los cómplices de Moreyra.

"El hombre explicó que es un trabajador esencial, es chofer de colectivo, y esa madrugada vio a un hombre tendido en el cordón de la vereda y pensó que había sufrido un accidente automovilístico, por eso aminoró la marcha con la intención de auxiliarlo", indicaron fuentes judiciales.

“Cuando llegué a la calle Ayolas a veinte o treinta metros vi una persona al costado de la calle parado, pero medio encorvado tomándose de la panza o el pecho (Moreyra), no sé bien, porque se encontraba doblado, entonces crucé la calle para acercarme y ver si necesitaba ayuda. Cuando abrí la ventanilla del lado del acompañante vi por el espejo retrovisor que se acercaba un hombre mayor con un arma en la mano, venía rápido. No supe qué hacer. Entonces, en ese momento, vi que este hombre lo da vuelta al chico y le efectúa un disparo”, declaró el testigo en sede judicial, según consigna Infobae.

El testigo agregó que se asustó cuando vio que un hombre mayor armado se acercó al herido, por lo que decidió seguir la marcha, pero ante la duda de si era un policía y, para tratar de entender qué sucedía, dio una vuelta a la manzana y volvió a pasar por el lugar.

En esa segunda pasada, el colectivero declaró que vio cómo el hombre armado (Ríos), se agachó y luego escuchó "tres disparos", por lo que huyó asustado.

“Había poca luz, el chico cayó en el asfalto al lado del cordón. El hombre este le apuntó de nuevo y le volvió a disparar. En ese momento, me asusté y arranqué, di vuelta la esquina y frené. No sabía qué hacer, no sabía quién era, si ayudar o no. Entonces volví a la escena otra vez y observé cómo mientras el chico levantaba la mano pidiendo ayuda este hombre le volvió a disparar y le empezó a pegar patadas en el piso. Ahí me llamó por teléfono mi esposa preocupada, porque había escuchado los disparos, le dije que llame urgente al 911 y aceleré, me fui”, completó el colectivero.

Moreyra recibió dos balazos, uno en el tórax y otro en la región abdominal, de acuerdo al informe de la autopsia. Los forenses de la morgue de Ezpeleta le informaron al fiscal de la causa, Ariel Rivas, que el primer balazo ingresó en el tórax en la línea media axilar, a nivel del sexto espacio intercostal izquierdo, cruzó la quinta vértebra dorsal y se alojó en el hombro derecho. El segundo proyectil ingresó en la zona abdominal por la fosa ilíaca derecha, pasó por el retroperitoneo y rompió la arteria aorta y la vena cava, lo que provocó una hemorragia abdominal y el shock hipovolémico que produjo la muerte de Moreyra.

El jubilado se encuentra detenido en su casa tras ser imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

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