Dictan prisión preventiva para "Caracortada"
Franco Ábrego (23), más conocido como Caracortada, había salido de la cárcel hace poco. Sin embargo desde que quedó libre se lo asoció con algunos conflictos entre bandas de Godoy Cruz. Finalmente lo apresaron a principios de mayo por violar la cuarentena, y por pedido del Ministerio Público Fiscal se le dictó prisión preventiva este martes.
La medida no fue fortuita. Se cree que el detenido tuvo participación en el asesinato de Oscar Brian Gordillo, un muchacho de 18 años que murió cocido a balazos en abril, durante un incidente en uno de los callejones del Campo Papa.
El caso fuerza la telaraña de vínculos en el oeste godoycruceño, ya que se sabe que Caracortada tiene o tuvo trato con la "Yaqui" Vargas, quien fuera condenada a 15 años de prisión por narcotráfico.
De hecho, es posible que uno de los cómplices que acompañaron a Ábrego en el asesinato de abril fuera "Ojo de Vidrio", que es novio de una hija de la "Yaqui". Fuentes indicaron que cuando Gordillo estaba en el hospital, agonizante por los siete balazos que recibió, alcanzó a inculpar a esos dos sujetos.
Extrañamente, la madre del joven fallecido desligó a Caracortada y señaló a otros dos pibes. El fiscal Gustavo Pirrello, que entiende en la causa, deberá averiguar qué hay de cierto entre tantas versiones.
Entre el crimen y el estigma
Franco Nahuel Ábrego creció con una cicatriz que le cruzaba la cara. Durante su adolescencia se lo señaló como uno de los "soldaditos" de la Yaqui, por lo que terminó encerrado en el ex COSE.
Allí, en 2014 y por orden judicial, se le permitió acceder a una cirugía estética para que Caracortada pudiera librarse del estigma que se asociaba a su alias. A juzgar por lo que pasó después, no alcanzó con aquella intervención quirúrgica: o bien Ábrego no quiere integrarse a la sociedad, o sus cicatrices son más profundas por dentro que por fuera.
Los años recientes los pasó en la cárcel. Fugas, amenazas y delitos varios forman parte de su prontuario. Y el caso de Gordillo podría dejarlo -una vez más- tras las rejas.

