Cuarentena y allanamientos: ¿qué pasa con los narcos en Mendoza?
El narcotráfico es un negocio ilegal, pero no ilógico. De acuerdo a cada contexto, los vendedores de droga agudizan su ingenio para ver cómo siguen. En la cuarentena, de hecho, adaptaron la distribución a la "nueva normalidad", y se registraron al menos cuatro casos de personas que usaban las bicis o motos de delivery para trasportar estupefacientes.
“Aprovechaban el baúl de las empresas de reparto para circular. Sabiendo, por otra parte, que no es fácil para los efectivos abrir los paquetes donde hay comida, porque de hacerlo se rompen las normas sanitarias. Por eso llevaban droga entre el alimento, para evitar que los revisaran”, confirma el comisario Marcelo Rivera, Jefe de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) del Ministerio de Seguridad.
Los mecanismos de las bandas son tan dinámicos que no sería justo decir que esto es un retrato fiel. Sí, acaso, un panorama. Una descripción de las tendencias del narcotráfico en Mendoza, en base a información oficial.
El "mercado" mendocino
Según detallaron en el Ministerio, desde enero se hicieron 265 allanamientos y se detuvo a 193 personas por comerciar sustancias prohibidas. Entre el material secuestrado hay al menos 2711 kilos de marihuana, 23 kilos de cocaína y 265 gramos de "drogas de diseño".
Un kilo de cocaína se "estira" hasta hacer tres
Por estos pagos la cocaína se vende en mayor cantidad que hace unos años. Pero su calidad, lejos de mejorar, se ha vuelto espantosa. No se conoce que existan a nivel local laboratorios para elaborarla; sí para estirarla. De esa forma, con un kilo de polvo se hacen 3, añadiendo elementos que se disimulan en el combo, como manitol o cafeína. Eso en el mejor de los casos. En el peor, le agregan literalmente cualquier cosa.
En el mundo del hampa se aprende de las grandes compañías: al haber menos dinero en la calle, las dosis se han ido achicando. Las galletitas son más pequeñas. Las botellas de gaseosa también. Y si antes la merca se vendía de a un gramo, ahora por la misma plata se entrega una dosis de medio.
Por otro lado, en 2020 los secuestros de marihuana han sido mucho mayores si se los compara con el mismo semestre del año pasado. Con un añadido: se han detectado directamente plantaciones; abundante producción local para venta y transporte. Eso es, en cierta medida, una tendencia novedosa.
Y luego están las drogas de diseño, que pesan poco, se transportan con facilidad y se cotizan bien en fiestas privadas, aparte de ser muy difíciles de detectar. El año pasado se apresó en la aduana un cargamento de un kilo y medio de éxtasis, lo que equivale a millones de pesos.
No fue una excepción. En los últimos allanamientos en los barrios La Gloria (Godoy Cruz) y La Favorita (Ciudad), en efecto, aparecieron tabletas de N-Bomb, un sustituto del LSD. Está claro que no se trata de un consumo masivo. La cantidad, no obstante, va en aumento.
Y vale aclarar que no toda la droga queda en la provincia. Según los investigadores, uno de los mercados más tentadores para los narcos es Chile, donde los estupefacientes valen entre dos y tres veces más. Hay, por ejemplo, camiones que declaran llevar “carne” desde Paraguay, atraviesan Argentina y depositan directamente en el país trasandino.
Crisis y narcos
La caída de la economía que trajo la pandemia tendrá su rebote en el narcotráfico. De hecho, la merma del empleo podría significar un aumento en la disponibilidad de “soldaditos”, sin otra ocupación que ponerse al servicio de un capo para ganar el "salario" que el propio sistema no es capaz de ofrecerles.
En las periferias es donde más se percibe ese efecto. Se tienta a los más jóvenes para que se integren como “campanas”, simplemente espiando desde la esquina para ver si viene alguien sospechoso. Y cuando dudan, pegan el famoso chiflido que avisa a los peces gordos que algo no va bien.
En ocasiones, los intereses de las bandas se superponen
En barrios como La Gloria, un par de líderes consiguieron copar diferentes “quioscos” que les reportaban ganancias. En cambio en el Campo Papa los pesquisas reportan la existencia de parcialidades, que -aunque rivales- se reparten la venta de distintos tipos de droga, acordando incluso días y horarios según su especialidad.
En ocasiones, los intereses entre bandas se superponen. Es lo que estaría ocurriendo en la zona del asentamiento Néstor Kirchner y alrededores, justo en la Triple Frontera, donde hace meses se vive una gran inquietud.
¿Cómo se organizan?
Las organizaciones narco de Mendoza también se podrían clasificar de acuerdo a su lógica interna. Algunas consisten en una simple agregación de delincuentes comunes. Otras se basan en la estructura familiar.
Rivera aporta: “hay bandas que funcionan como verdaderos clanes, donde todos los parientes tienen un rol, y cuando cae detenido uno, el resto sigue con el negocio”. Esta modalidad asegura cierta confianza entre los miembros, ya que se conocen de toda la vida, tienen obligaciones mutuas, afectos, etc.
—Sin embargo en Mendoza no tenemos barrios en los que la Policía no pueda entrar. Cuando existe la necesidad, se va al lugar y se hacen los procedimientos— asegura el comisario.
En cuanto a las armas, se han hallado de distintos tipos, aunque el acopio no parece obedecer a un patrón fijo. Entre el armamento más peligroso, se han secuestrado subfusiles FMK3 –capaces de disparar 650 tiros por minuto-, fusiles FAL con mira y armas menores de diferentes calibres.
El "Clan Aguilera"
Según informa el comisario Rivera, el motivo por el que en las últimas semanas se hizo foco en el entorno del detenido Daniel Orlando "El Rengo" Aguilera es que desde hace más de un año se venían siguiendo los movimientos de su banda en los barrios La Gloria y La Favorita.
Los procedimientos apuntan a desestabilizar la economía de las bandas
"Sabemos que en La Gloria opera un clan familiar bien organizado. Esto implica, en teoría, personal que se ocupa de asuntos administrativos, como la tarea de 'blanquear' los ingresos que vienen de actividades delictivas. A ello se le sumarían testaferros y otras tareas", cuenta el policía.
Los operativos de las últimas semanas apuntan, más que a una desarticulación absoluta –cosa muy difícil, por cierto- a una desestabilización económica. “Igual ellos calculan algunas pérdidas, tienen en cuenta ciertos riesgos. Pero la idea es romper ese armazón para que no puedan retomar el delito”.
Tras los más de 50 allanamientos de la semana pasada, quedan cinco prófugos, entre ellos dos hermanos del “Rengo”.

