La pesadilla de un fletero que terminó envuelto en una extraña causa

La pesadilla de un fletero que terminó envuelto en una extraña causa

Alexis Córdoba (31) dice que lo contrataron para hacer un flete. Pero mientras estaba sacando muebles de una casa en la calle Rioja de Ciudad, llegó la Policía y "pensaron que era un ladrón". Un caso insólito.

Facundo García

Facundo García

Alexis Córdoba cuenta que tras más de un mes de aislamiento obligatorio se sentía ansioso. Vive de hacer fletes, y tanto tiempo de inactividad lo preocupaba. Así que cuando el lunes 4 de mayo a las 15 recibió el llamado de E. —un hombre que regentea un local de antigüedades en la galería Tonsa— no lo pensó mucho. "Yo le expliqué que las mudanzas estaban prohibidas. Como él me dijo que era solamente trasladar unos muebles, fui".

Alexis puso en marcha la camioneta más vieja que tiene. "No quería arriesgar la otra por si me paraban por la cuarentena", admite. Llegó a lo de E y vio que ahí había dos albañiles. "Estos muchachos te van a acompañar para que puedas cargar las cosas", le explicó E antes de indicarle la dirección donde había que ir a buscar los trastos.

Y allá fueron el fletero y los dos albañiles. Según jura Alexis, no sabían en lo que se estaban metiendo.

Se frenaron en la puerta de una casa de la calle Rioja al 1449 de Ciudad. Los recibió otro muchacho, que los invitó a tomar una gaseosa fresca. Al rato empezaron a mover las cosas a la calle.

El lío

Sacaron unas rejas, un mueble, un inodoro. "Yo había visto una reja igual en la casa de E, la persona que me contrató", recuerda Alexis. Aclara, además, que él cobra entre 450 y 500 pesos la hora, y que muy frecuentemente ayuda en la carga y descarga de los objetos.

"Pero se acercó un hombre que me dijo: 'che, ojo que todo eso es de otra persona' "

"Pero entonces se acercó un hombre que me dijo 'che, esas cosas no son de esta gente que está acá. Son de otra persona'. Yo no entendía nada, así que pensé que lo mejor era bajar todo de la camioneta y llamar a la Policía antes de seguir. Ahí cerca, a una o dos cuadras, hay una comisaría. Y enseguida llegó un cerrajero con el verdadero dueño de la casa", cuenta Alexis.

Así estaban los muebles cuando llegó la Policía. Foto: Ministerio de Seguridad.

Además, claro, se estacionó una patrulla. Desde el punto de vista de los agentes la actitud es comprensible: alguien denunció que se estaban llevando cosas de una casa y encontraron al fletero y los dos albañiles en plena faena, con el verdadero dueño indignado. Mientras, E —el tipo que les había encargado el flete— no aparecía por ninguna parte.

"Nos metieron a todos adentro del móvil. Yo les intenté dar el teléfono de E, pero ya no me escucharon. Pasé dos días detenido por esto, igual que los albañiles. Me retuvieron la camioneta de los fletes ¡Y eso que no tengo ningún antecedente!", se queja Córdoba.

Pero la cosa no terminó ahí. "El sábado 9 de mayo cayó la Policía a mi casa y nos hicieron un allanamiento. No encontraron nada, obvio. Somos gente de laburo. Todo esto nos da mucho pudor, porque tenemos clientes desde hace años y nunca hubo estos malentendidos", asegura.

Esa es la versión de Córdoba, quien transmite una preocupación que parece sincera. ¿Qué ocurrió realmente? ¿Acaso E decidió "forrear" a los albañiles y el fletero para que se arriesgaran ellos y sustrajeran -sin saber- bienes ajenos? Habrá que esperar que avance la causa para tener más detalles. En las próximas semanas habrá novedades.

 

 

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