Se robaron un cuadro de Van Gogh aprovechando la cuarentena

Se robaron un cuadro de Van Gogh aprovechando la cuarentena

El pintor nació el 30 de marzo de 1853. Más de un siglo y medio después, misteriosos ladrones se colaron en un museo holandés y se llevaron una de sus obras.

Facundo García

Facundo García

Aprovechando la epidemia, uno o varios ladrones se llevaron esta madrugada un cuadro de Vincent Van Gogh titulado El jardín de la casa parroquial en Nuenen en primavera. La obra fue sustraída del museo Singer Laren, en Amsterdam, utilizando como cobertura la oscuridad y el aislamiento general que se aplica allí para combatir el coronavirus.

La pieza ha sido tasada entre los 6 y los 10 millones de euros. Había llegado como un préstamo de otro museo, el Groninger, que se ubica al norte del país. "Esto es horrible -exclamó Jan Rudolph de Lorm, el director del Singer Laren-. El arte está ahí para ser compartido por todos, para la sociedad en general, para inspirar y también para brindar comodidad. Especialmente en este tiempo difícil”.

Por la tarde, cobró fuerza la teoría de que alguien rompió el vidrio de la puerta de entrada alrededor de las 3,15, ingresó rápidamente y -por lo que se sabe- se llevó únicamente la pintura del maestro holandés. Tenía a su favor las sombras y el carácter desolado que adquieren las calles durante esta época de cuarentena. Y hay un dato curioso: el crimen se produjo justo el día en que el pelirrojo Vincent cumpliría años.

El máximo genio del impresionismo está entre los artistas más cotizados del mundo

En la época en que terminó esa pintura, Van Gogh vivía con sus papás precisamente en Nuenen. Su padre era pastor en la parroquia del lugar, y el propio Vincent intentó a su turno seguir ese camino. Como se ve en la obra, en realidad le tiraba más el arte. Así lo confirma en los escritos que le enviaba a su hermano, recopilados en un volumen que se titula Cartas a Theo.

Otros robos

El máximo genio del impresionismo está entre los artistas más cotizados del mundo. Sus producciones son codiciadas en el mercado legal, pero también en el ilegal. Y eso pone a su herencia artística ante un riesgo permanente. En 1991, al menos cuatro sujetos se llevaron 20 piezas de su autoría, valuadas en unos quinientos millones de dólares. Aquella vez, un ladrón se escondió dentro del museo, esperó que los guardias cerraran y comenzó el "operativo" junto a otros. Se les cayó el plan porque el auto en el que pensaban escapar pinchó una rueda. Los cuatro aprehendidos terminaron entre rejas.

Más cerca en el tiempo, en 2016, se descubrieron en Nápoles dos pinturas -valuada cada una en $50 millones de dólares- que estaban en posesión de un hombre asociado a la venta de estupefacientes. La seguidilla seguramente no terminará acá, y da para una buena serie de Netflix.

 

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