Motines en las cárceles: cinco muertos, dos de ellos carbonizados
La pandemia de Covid-19 no es ajena a los establecimientos penitenciarios de todo el país y en varios de ellos los reclusos comenzaron a exigir mejoras en las condiciones de higiene para evitar el contagio, lo que en algunos casos derivó en motines que tuvieron como saldo cinco reclusos muertos y varios heridos.
El peor de los conflictos tuvo lugar en Santa Fe, donde unos mil presos se amotinaron en las unidades de Coronda y Las Flores reclamando cuestiones vinculadas a la realidad sanitaria a la que están expuestos en plena pandemia, pero la reyerta derivó en la muerte de internos, dos de ellos carbonizados en Las Flores.
"Las cinco personas fallecidas obedecen a reyertas, trifulcas o algunas situaciones de venganza o de cobro de cuentas entre los internos. El servicio penitenciario intentó velar por la salud de esos internos para que no se llegue al extremo que se llegó", señalaron hoy las autoridades provinciales en una conferencia de prensa.
Estos pedidos también tuvieron sus réplicas en cárceles de Buenos Aires, donde hubo incidentes en la unidad de Florencio Varela, la Alcaldía de Batán y la cárcel de Villa Devoto, aunque sin el tenor de violencia que se vivió en los recintos santafesinos.
"Nos dan a entender que vamos a morirnos dentro de un pabellón. Vamos a pelear hasta las últimas consecuencias. Queremos respuestas inmediatas", señaló a La Nación un recluso del penal de Piñero, a 20 kilómetros de Rosario, donde están alojados los líderes de las principales bandas narco de la ciudad: los Monos, los Funes y el clan Alvarado.
En Coronda, donde se produjo la muerte de un interno, muchos reclusos se subieron a los techos e iniciaron fogatas intentando que otros reclusos se sumaran al reclamo, al tiempo en que colgaron banderas con dos leyendas bien claras: "Cumplan con el protocolo de higiene Covid-19" y "Esto no es motín, esto es un reclamo".
Estas exigencias tuvieron como consecuencia la represión con balas de goma por parte del Servicio Penitenciario y, pese a que los presos intentaban cubrirse el cuerpo con frazadas, ésto derivo en el fallecimiento de uno de los internos en Coronda y que otros cinco hayan terminado muertos en Las Flores, pero a manos de sus propios compañeros de prisión.

