¿Él, ella, elle? Así es cambiar de género en la cárcel

¿Él, ella, elle? Así es cambiar de género en la cárcel

La cárcel no produce "cambios" en el género de las personas. Pero sí puede pasar que un detenido que no conocía esa posibilidad legal se anime a encarar el proceso. ¿Qué hace el sistema ante esos casos? ¿Hay pabellones "exclusivos" para el colectivo LGBTIQ+ en Mendoza? Aquí, algunas precisiones.

Facundo García

Facundo García

Los documentos no siempre reflejan la realidad. Hasta no hace mucho, las personas trans estaban condenadas a vivir toda su vida con un DNI con el que no se identificaban. La Justicia, de hecho, los trataba como varones aunque se sintieran mujeres y viceversa. En las cárceles, la agresión era todavía más evidente. Hasta que la tendencia empezó a cambiar. Así es como hoy hay casos emblemáticos de detenidos y detenidas que decidieron hacer el cambio de género estando tras las rejas.

Ahí está, por ejemplo, Luciana Milagros Bascuñán (26). Salió con libertad condicional hace unos días por haber cumplido dos tercios de su condena e hizo su cambio de identidad mientras transitaba su proceso judicial. Al principio de la causa era considerado varón y luego eso cambió. Hoy es una mujer trans.

Otro caso célebre es el de Dylan Sambrano, que ingresó a la cárcel de mujeres con documentos femeninos pero hoy es varón, aunque sigue alojado en la cárcel junto a las detenidas

Dylan Sambrano.

¿Cómo entender estas situaciones? La doctora Nahir Otero es directora de mujeres y disidencias del Servicio Penitenciario Provincial y ofrece datos. "Hay que aclarar que la gente no entra 'como varón' y sale 'como mujer' o al revés. En general, ya tenía una percepción de quién era desde mucho antes. En el SP lo que hacemos es garantizarles un derecho que en muchos casos las personas no conocen".

"La gente no cambia de género por estar en la cárcel"

En el caso de Sambrano, Otero destaca que "al ingresar a la cárcel, él ya se autopercibía varón. Lo que pasa es que no tuvo posibilidad de hacer el cambio, porque cuando uno viene de sectores vulnerables no es tan sencillo acceder a la información".

Quedándote o yéndote

La trampa ideológica, en este caso, es creer que la cárcel tiene un poder modificador sobre la identidad de género de las personas, y no es así. "La cárcel no genera cambios de identidad de forma automática", recalca Otero. 

Para encarar la discusión es básico distinguir entre sexo, identidad de género, expresión de género y orientación sexual. "Para explicar eso hacemos talleres y brindamos asesoramiento a las familias -detalla Nahir-. Porque no es fácil animarse a ser lo que uno siente que es. Es un derecho, es una ley y nosotros la cumplimos". La contención también puede implicar tratamientos médicos y sostén psicológico.

Existe un pabellón específico para el colectivo LGBTIQ+

Por supuesto que persisten algunas polémicas. Hay quien plantea que internos como Dylan, al autopercibirse como varón, debería estar en un penal de varones. "Eso depende de la voluntad del detenido. Si el interno llega y nos comunica que pertenece a una 'disidencia', le preguntamos dónde prefiere estar alojado. En su caso, él prefirió quedarse en el penal de mujeres por cuestiones de seguridad".

En tanto, Boulogne Sur Mer tiene un pabellón -el 14 B- que está destinado al colectivo LGBTIQ+. Allí conviven personas de distintas identidades. Dicen, además, que es uno de los espacios donde se registran menos conflictos

  • Esta semana, la doctora Nahir Otero conversó con el programa Con qué derecho de MDZ Radio, conducido por Jorge Caloiro y Marcos González Landa. Para escuchar la charla completa, podés hacer click acá.
  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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