Cuatro claves que complican al empresario acusado de abusar sexualmente de su hija

Cuatro claves que complican al empresario acusado de abusar sexualmente de su hija

La madre de la niña de 5 años dice que existían indicios de que algo estaba muy mal, pero acusa a las autoridades de no haberla escuchado. "Me tildaban de loca", se queja. Aquí, tres momentos que la hicieron sospechar lo peor.

Facundo García

Facundo García

Ayer por la mañana, la Policía se acercó a la casa de un conocido empresario mendocino que vive en Carrodilla para capturarlo, pero el hombre ya se había escapado. Sobre él pesa una dura acusación: abuso sexual con acceso carnal contra su propia hija, una menor de 5 años. La mamá de la pequeña, Susana C. (49) dice que hacía mucho que ella sospechaba, pero que las autoridades no la escucharon.

"Ahora que las pericias han demostrado que mi hija tiene lesiones genitales, actúan. ¿Por qué no me oyeron antes?", dispara la mujer, que fue pareja del prófugo durante más de un lustro.

Y enumera una escalofriante serie de episodios donde ella intuyó lo que sufría la nena. 

Cuatro (malos) momentos

Uno: "Me habían puesto un régimen de visitas en el que yo solo veía a mi hija los fines de semana. Y a veces notaba que tenía lastimaduras. En diciembre de 2019, me llamó la atención que siguiera usando pañales a pesar de que ya tenía 4 años. Era raro. Yo creo que él la obligaba", relata Susana. 

Dos: En marzo, cuando comenzó el aislamiento obligatorio por la pandemia, la niña quedó en casa del padre. "Yo no podía salir. Me contactaba con la nena por videollamadas de Whatsapp. Me resultó inquietante que ella siempre estuviera sin ropa, a pesar de que este tipo vive en Carrodilla y ya estábamos entrando en el invierno. Siempre que la veía por la pantalla, estaba desnuda y me gritaba mucho. Yo no entendía por qué. Se había puesto muy agresiva".

Tres: La madre dice que cuando la Ley le permitió volver a buscar a su hija, el sujeto no se la quería entregar. "Tuvieron que ir a sacársela. Al entrar a la casa descubrieron que él dormía con la chiquita y que estaba en pésimas condiciones". Entonces se invirtieron los tantos: eran los martes los días para que la nena viera a su papá. "Y todos los martes -apunta Susana- ella se hacía caca encima".

Cuatro: Finalmente la presunta víctima habló acerca de "un juego" que le hacía jugar el padre. Ya en la fiscalía, repitió el relato, por lo que se ordenaron estudios médicos. "Los análisis confirmaron el abuso", resume la entrevistada.

Quién es el acusado

Se trata de un conocido empresario de 60 años, vinculado a la construcción, con contactos en el mundillo político y económico de Mendoza. "Tiene amigos por todas partes", admite Susana. "Ahora está escondido, pero va a caer. Tiene que caer".

"Me dijeron que la nena era fuerte, que no me hiciera problema, ¿podés creer?"

La mujer está con bronca. "El lunes se comprobaron las lesiones que tenía mi hija y se cambió la carátula de abuso sexual simple a abuso sexual con acceso carnal; después se libró la orden de captura", recapitula. Y acusa: "pero cuando me acerqué a los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI) de Maipú para pedir ayuda, me dijeron que no me hiciera problemas porque mi hija era muy fuerte y se iba a recuperar, ¿a vos te parece?".

En este momento, la niña tiene como tutora a su tía: Susana pide que se la devuelvan a ella, que es la mamá. Dice que tiene varias carreras, es docente, trabaja, se sigue perfeccionando. "Aún así, y con todo lo que ha pasado, la Justicia cree que no estoy capacitada para volver con mi hija". 

  • Para aportes o comentarios, puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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