Menos nacimientos, otras escuelas: la oportunidad de reinventar la educación argentina
La caída de la natalidad puede cerrar secciones o abrir innovación en la educación: aulas más chicas, multigrado urbano y escuelas como nodos de cuidados.
Si aceptamos la baja de natalidad como una tragedia, nos condenamos a ser espectadores pasivos de un naufragio.
ArchivoLa demografía argentina está cambiando el paisaje de nuestras escuelas. Entre el cierre de secciones y la reinvención pedagógica, la diferencia radica en cómo leemos el conflicto: como un destino fatal o como el nudo de una obra que aún podemos transformar.
El peso del destino: ¿Es una tragedia educativa?
En el teatro clásico, la tragedia se define por un destino inexorable. Edipo no podía escapar de su suerte; para muchos directores de escuela y ministros de educación, la baja de natalidad es vista así: una fuerza de la naturaleza ante la cual solo queda retroceder, cerrar puertas y resignarse al ajuste.
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Sin embargo, la realidad actual de la Argentina —donde la fecundidad cayó a niveles históricos— no tiene por qué ser el final de la tragedia. Si cambiamos el género literario por el drama, el panorama cambia. En el drama, a diferencia de la tragedia, existe la libertad de elección. El conflicto es real y doloroso, pero el final no está escrito. El destino no es un decreto, es una oportunidad de maniobra.
Propuestas para pasar de la “Tragedia” al "Drama”
Para que este nudo no termine en el cierre de la escuela de barrio, necesitamos propuestas que aprovechen esos metros cuadrados y horas cátedra que "sobran". Primero, pasar a un modelo de “Personalización Estructural” de un "maestro frente a 35" a un modelo de "maestro con 15". No es gasto, es la posibilidad real de alfabetizar al 100% de los chicos en tiempo y forma, algo que hoy es una deuda pendiente. Mayores redes de docentes y tutores para el acompañamiento de las trayectorias escolares heterogenias e inclusivas, haciendo de la escuela un verdadero lugar de integración de todas las realidades.
Las Aulas Multigrado Urbanas es el modelo de la escuela rural argentina, donde chicos de distintas edades conviven, es el futuro de la innovación pedagógica urbana. Fomenta la empatía y rompe el molde rígido del grado escolar. Al estilo de las escuelas Montessori y sus versiones actuales. La Escuela como Nodo de Cuidados, se pueden utilizar aulas ociosas para crear salas de 45 días a 2 años. En Argentina, la falta de jardines maternales es la principal causa de abandono escolar en madres adolescentes. Es decir, los docentes sobrantes de los jardines podrían ir a las salas maternales. Por lo tanto, aminaríamos el desempleo de los docentes de nivel inicial. Recrear las escuelas como espacios de Encuentro Intergeneracional convirtiéndolas en lugares donde los jubilados del barrio den talleres de oficios o cuentacuentos. La soledad de los mayores y la necesidad de referentes de los chicos se resuelven en el mismo espacio.
Las escuelas no son números, son personas
Clubes de Tarea y Merenderos Educativos: Extender la jornada escolar sin necesidad de nuevos edificios, usando el espacio libre para apoyo escolar gratuito, evitando que los chicos caigan en la calle. También como talleres culturales. Apertura de salas de Salud en el Aula en donde los gabinetes de fonoaudiología, psicología y odontología puedan estar presentes. Que el médico vaya a donde están los chicos, aprovechando los consultorios que se pueden armar en aulas vacantes. Espacios Tecnológicos para Docentes de coworking pedagógico. Que la escuela sea el lugar donde los maestros se reúnen a diseñar proyectos interdisciplinarios, no solo a dar clase. También escuelas de Idiomas Barriales: En las horas donde la matrícula baja, abrir cursos de idiomas para la comunidad, autofinanciando el mantenimiento del edificio.
Residencias Artísticas en donde se permitan que artistas locales usen espacios escolares a cambio de talleres para los alumnos, transformando la escuela en un centro cultural vivo. Bibliotecas de Barrio Activas: Convertir bibliotecas escolares estancadas en mediatecas abiertas a los vecinos, recuperando el rol de la escuela como faro cultural. Gimnasios Comunitarios abriendo las instalaciones deportivas a clubes de barrio que no tienen infraestructura, fomentando el deporte juvenil.
Menos alumnos, mejores ciudadanos
Si aceptamos la baja de natalidad como una tragedia, nos condenamos a ser espectadores pasivos de un naufragio: veremos cómo las persianas se bajan, cómo los cargos docentes se diluyen en la burocracia y cómo los edificios centenarios se convierten en torres de departamentos. En la tragedia, el final es el silencio de las cenizas. Pero si decidimos que esto es un drama, recuperamos el protagonismo. El drama argentino hoy es la oportunidad de dejar de ver a los alumnos como números de matrícula y empezar a verlos como biografías únicas. Es el momento de convertir el "sobrante" en excelencia. No permitamos que el debate se agote en un balance contable de costos y vacantes. La escuela con bancos libres no es un gasto que debe recortarse; es el laboratorio donde podemos ensayar la educación que siempre soñamos y que la masividad nos negó.
El destino no está escrito en la pirámide poblacional, sino en la voluntad de quienes deciden qué hacer con cada aula que queda en silencio. ¿Vamos a llorar el fin de la escuela que fue, o vamos a inaugurar la escuela que puede ser? El telón está subiendo y el guion, por primera vez en décadas, depende de nuestra audacia. ¿Esta decisión de reinventarse quedará en manos de los ministros de economía o de tecnócratas? Si es así, entonces será una tragedia. Los educadores somos dramáticos, vemos la luz al final del túnel, la educación, la escuela es en sí misma un acto de esperanza. Los contadores y economistas no pueden decidir el futuro de la escuela, ¿Por qué? Porque las escuelas no son números, son personas. Si pensamos que es cara la educación, pensemos en lo caro de la ignorancia.
La educación es siempre inversión y nunca gasto.
* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.




