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Más allá del romance: la oscuridad de Cumbres Borrascosas

Emerald Fennell reinterpreta el clásico de Emily Brontë, Cumbres Borrascosas, con una estética oscura: pasión tóxica, tensión y una puesta visual inquietante.

La química entre ambos es el motor visual de la película.

La química entre ambos es el motor visual de la película.

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La obra de Emily Brontë, Cumbres borrascosas, vuelve a la gran pantalla de la mano de Emerald Fennell. Aunque el tráiler la presenta como un romance victoriano tradicional, quienes leyeron la novela saben que la historia original está más relacionada con la violencia emocional, el resentimiento y una obsesión tóxica.

Ambientada en el norte de Inglaterra

La trama gira en torno al vínculo entre Heathcliff, un muchacho de origen incierto acogido por el señor Earnshaw, y Catherine, su hija. Pero, más que una historia de amor imposible, lo que se construye entre ellos es una dinámica de dependencia, orgullo y autodestrucción que termina arrasando con todos a su alrededor y generando intensas emociones en los espectadores. Sin duda, la producción no sería lo mismo sin Jacob Elordi y Margot Robbie como protagonistas de esta historia. No son solo nombres famosos; su elección marca la distinción en el tono de esta nueva versión. Jacob logra transmitir esa oscuridad y esa presencia física imponente que el personaje de Heathcliff necesita, alejándose de la imagen de galán tradicional para mostrar a alguien atormentado.

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La obra de Emily Brontë, Cumbres borrascosas, vuelve a la gran pantalla de la mano de Emerald Fennell.

La obra de Emily Brontë, Cumbres borrascosas, vuelve a la gran pantalla de la mano de Emerald Fennell.

Cumbres Borrascosas vuelve a la gran pantalla

Por su parte, Margot aporta otra mirada hacia la mujer; no se presenta como la figura sumisa que solía escribirse en esa época, sino que rompe con todos los estereotipos. Su Catherine no es delicada, sino vibrante y compleja. La química entre ambos es el motor visual de la película: verlos en pantalla, rodeados de esos paisajes grises y tormentosos, ayuda a que el espectador sienta la tensión de la historia desde el primer minuto. Tanto su participación como su vestuario es en definitiva, lo que termina de darle esa identidad moderna y atractiva a este regreso.

También quiero destacar dos herramientas clave en la historia. Por un lado, el uso de la iluminación como un elemento narrativo fundamental, sobre todo cuando se contrapone la oscuridad tormentosa y cruda de la casona con la luz artificial, casi irreal, de la Granja de los Tordos. Por otro lado, la fotografía, que termina de dar forma a este universo.

Todas estas herramientas, sumadas a la gran actuación de los actores, demuestran que la película apuesta por una estética mucho más gótica, donde tanto la música como la fotografía refuerzan ese clima frío y perturbador. Con todo esto, queda claro que dicha versión es una reinterpretación personal y artística de la directora, más que una adaptación literal del libro. No es un romance de época; es, más bien, un relato de pasión obsesiva y profundamente destructiva.

* Lucía Rodríguez. Critica de cine.