Mar del Plata: arte, arquitectura, leyenda y helados en una reciente inauguración
El Torreón del Monje, invita a repasar la historia, suma murales de Martín Ron y reafirma su valor patrimonial como símbolo cultural de Mar del Plata.
Torreón del Monje, Mar del Plata.
Gentileza.La reciente inauguración de dos murales de Martín Ron en el Torreón del Monje en Mar del Plata da pie a recordar la historia de un edificio legendario y a conocer a un artista de valía internacional. Originalmente nombrado como Torre Belvedere, el Torreón fue diseñado por un ingeniero alemán por encargo del empresario y estanciero Ernesto Tornquist.
Concebido como mirador en estilo medieval, fue inaugurado en 1904 en Punta Piedras, el extremo sur de la playa Bristol. Rápidamente se convirtió en un icono del naciente balneario de las élites porteñas y con el paso del tiempo en una postal infaltable de la ciudad. Entre 1927 y 1929 fue ampliado, pasó a llamarse Torre Pueyrredón y a la confitería primitiva se le agregó un club de tiro a la paloma que pronto fueron reemplazadas (debido a las quejas de los bañistas de la Bristol) por platillos de pasta que se lanzaban con unas máquinas a resorte.
Te Podría Interesar
El Torreón del Monje fue diseñado por Ernesto Tornquist
En la década del cuarenta el club fue desalojado y en el ya entonces llamado Torreón se instaló el Círculo de oficiales de la Marina marplatense. Sufrió a partir de entonces décadas de progresivo deterioro.
A partir de 1979 un empresario marplatense, Domingo Parato impulsó su recuperación. Se reforzó la estructura y se construyeron dos escolleras que permitieron formar una playa donde antes solo había piedras. En 1993, la Municipalidad de General Pueyrredón declaró al Torreón del Monje “Bien de Interés Patrimonial”.
Sufrió décadas de progresivo deterioro
El nombre viene de una leyenda que refiere a un antiguo edificio del siglo XVII construido por los monjes asentados en las sierra de los Padres. En 2003 finalizó la reconstrucción del puente peatonal que cruza sobre el Paseo Jesús de Galíndez y que había sido demolido años atrás . En 2017 fue inaugurado el nuevo "Parador Sur" y en 2018 el Club de Playa (hoy Sportclub) en la planta inferior.
Las fotografías de archivo que reproducimos son elocuentes en el buen aprovechamiento de la costa que ocupa hoy el complejo. Se sumó una playa céntrica y un amplio espacio de esparcimiento dentro de un criterio arquitectónico armónico y respetuoso del pasado y del vecindario, al no crecer en altura (a diferencia de lo ocurrido en muchas otras zonas de la costa marplatense). Recientemente la heladería Lucciano’s instaló un elegante local donde ahora fueron inaugurados los murales de Martín Ron.
Nacido en Caseros en 1981, con una temprana vocación pictórica Martin Ron pasó rápidamente de la pintura de caballete, en la que tuvo alguna formación clásica al muralismo de gran escala para lo cual adoptó una serie de técnicas desde el hiperrealismo al 3D. Se puede entonces encuadrar a Martin dentro del movimiento del arte urbano de creciente desarrollo en todo el mundo en las últimas décadas.
Martin Ron forma parte del arte urbano
No es sin embargo de un “grafitero” como el magnifícame retratado por Pérez-Reverte en “El francotirador paciente”, sino una versión contemporánea de los muralistas mexicanos. Sus intervenciones no son clandestinas, sino consensuadas, aplaudidas y a menudo financiadas. No usa aerosoles sino rodillos con látex, acrílicos y pinturas industriales con los que cubre inmensas superficies.
Así ha dejado más de 300 obras en todo el mundo incluyendo Londres, Tallin, Miami, Tenerife, Bremen y otras. El catálogo de sus murales en Buenos Aires es inabordable en estos pocos párrafos. Maravillan en Villa Urquiza, Fuerte Apache, estaciones de subte, la facultad de Medicina, Banfield y decenas de otras lugares.
La obra del tanque de agua de Miramar, es mi preferida dentro de sus muchas que tienen a bañistas por tema. Los dos techos pintados ahora en la coqueta heladería del Torreón, aunque no tan monumentales, están bellamente resueltos, colocando a Ron a la altura de un Tiepolo contemporáneo.
* Carlos María Pinasco es consultor de arte.








