Cuando hay una guerra, los argentinos llaman al fútbol
En plena guerra, un grupo de argentinos pidió ayuda a Claudio Tapia y expuso una crisis más profunda: la pérdida de capacidad de ayuda del Estado.
La AFA tiene sus propias investigaciones, sus propias sombras y sus propios problemas de gobernanza.
Archivo MDZ"La peor negociación es la que nunca se inicia. Por eso acudimos a usted." El destinatario de esa carta no era el canciller. No era el embajador. Era Claudio Tapia, presidente de la AFA. Los firmantes: 630 argentinos varados en Dubai en medio de una guerra, con una embajada a pocas cuadras que les publicó un video en Facebook y les recomendó viajar a Omán. Cuando llegaron, los vuelos estaban cancelados. Entonces le escribieron al fútbol. No es una ironía. Es un diagnóstico.
Cuando el poder real circula por otro lado
La decisión tiene su lógica. Tapia acaba de participar en gestiones que ayudaron a destrabar el regreso del gendarme Nahuel Gallo tras 448 días detenido en Venezuela. No hubo aviones militares ni protocolo consular visible. Hubo algo distinto: una red de contactos construida en el ecosistema más conectado del planeta, el del fútbol. Esa información circuló, se procesó y produjo una conclusión sencilla: si el Estado no pudo resolver aquello, probablemente tampoco resolvería esto. Mejor llamar a quien ya demostró que puede abrir puertas.
Puede sonar extraño, pero en Argentina el fútbol nunca fue solo un deporte. Durante décadas también funcionó como una red informal de contactos, mediación y poder que atraviesa gobiernos, empresas y fronteras. En algunos momentos incluso termina operando donde el Estado no llega.
La capacidad existió
En octubre de 2023, tras el ataque de Hamás, Argentina activó el operativo "Regreso Seguro": aviones Hércules, red consular coordinada, registro organizado de ciudadanos. Esa capacidad existió y se utilizó. Esta vez, no. España repatrió 3.500 personas utilizando sus fuerzas militares. Un funcionario de Cancillería explicó la diferencia sin rodeos: "En los países serios, la Fuerza Aérea se encarga de la repatriación". Argentina, dijo, ya no tiene esa capacidad. Lo que no dijo es que esa capacidad no desapareció sola.
Esto no es sobre Claudio Tapia
La AFA tiene sus propias investigaciones, sus propias sombras y sus propios problemas de gobernanza. Esa es otra discusión. Esta columna trata de otra cosa: de lo que revela que 630 argentinos en una zona de guerra hayan calculado, fríamente, que una federación de fútbol era su mejor opción. Cuando el Estado tiene el deber de actuar, tiene los antecedentes para hacerlo y tiene información suficiente para anticipar el riesgo, su inacción no es un accidente. Es una decisión.
Y esa decisión tiene un costo que no aparece en ningún presupuesto: el de los ciudadanos que aprenden, a fuerza de experiencia, que el Estado no va a llegar primero. El fútbol no es más eficiente que el Estado argentino.
Es que el Estado argentino dejó de competir.
* Lic. Eduardo Muñoz. Criminólogo. Divulgador en Medios. Análisis criminológico aplicado a temas sociales de actualidad y seguridad.
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