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Lupe Batallán: "Que la pornografía pudiera llegar a ser una adicción, era sólo la punta del iceberg"

En una entrevista MDZ, recibimos a Lupe Batallán, quien se dedicó a investigar sobre el daño que produce la pornografía cuando se convierte en una adicción.

Lupe Batallán, influencer y escritora.

Lupe Batallán, influencer y escritora.

Agustín Tubio / MDZ.

La pornografía se define como cualquier representación explícita de contenido sexual que tiene como objetivo provocar excitación sexual en el espectador. Durante décadas la pornografía ha generado debate en la sociedad. Cuando la pornografía se transforma en adicción, puede tener efectos negativos en la salud mental y el funcionamiento del cerebro.

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Entrevista a Lupe Batallán.

Estamos aquí, en el living de MDZ, conversando con Lupe Batallan. Lupe es divulgadora, conferencista, autora de varios libros: “Hermana, date cuenta”, “Acá no se rinde nadie”, “Dignos hasta el final”, que es un tema muy importante (toca el tema de la eutanasia), y en esta oportunidad vamos a conversar acerca de “Calladita te ves más bonita”, que es un libro muy fuerte; un libro que habla de pornografía, de prostitución, de hipersexualización, de adicciones...

-Lupe, muy bienvenida a MDZ ¿Cómo estás?

-Muy bien. Muchas gracias, Marisa.

-Gracias a vos. Impresionante la investigación que llevaste a cabo con gran cantidad de citas bibliográficas ¿Cómo se te ocurrió empezar a investigar y a indagar sobre la pornografía?

-Bueno, mirá, en realidad era un tema que venía arrastrando desde fines de 2020, por esas cosas que te vas enterando tipo en redes sociales, sobre todo con lo provida. Y en el 2020, que fue la publicación de mi primer libro, llegó un montón de gente y un montón de cuentas que antes no me imaginaba...

-El primer libro, “Hermana, date cuenta” cuyo subtítulo es “No es una revolución, es un negocio”.

-Entonces me empieza a aparecer contenido de varias personas que habían tenido adicción a la pornografía y a mí eso me chocó un montón, porque yo no pensaba que la gente pudiera llegar a tener adicción a la pornografía. Yo fui al (colegio) Buenos Aires, ambiente súper progre y durante toda la adolescencia me la pasé rodeada de varones. Yo sabía que mis amigos miraban pornografía, pero como que me era algo muy ajeno. Y cuando me entero que había personas que podían tener adicción, me llamó la atención porque yo no me imaginé que esto pudiera ser tan grave. Me pongo a investigar y me doy cuenta de que, que fuera una adicción, era como la punta del iceberg. Debajo había muchas cosas todavía peores.

-Mencionás que era la punta del iceberg de muchas otras cuestiones, ¿como por ejemplo cuáles?

-Bueno, primero hay que entender que la pornografía es una modalidad de prostitución, y la prostitución implica que hay realidades de muchísima vulnerabilidad. Hay personas que lo definen como un trabajo y otras que reconocen la vulnerabilidad; pero tampoco queremos saber demasiado. Es como acá, en la ciudad, vos sabes que están esas zonas como los bosques de Palermo de noche, pero no me meto. A lo sumo puedo hacer un chiste sobre eso y ya está. No nos queremos poner en los zapatos de una persona que se está prostituyendo. Para mí, estudiar la parte que tiene que ver con la prostitución fue muy duro porque yo ya estaba en contra, pero cuando adquirí más datos fue aún peor. Por ejemplo, en Alemania, que la prostitución está regulada, una prostituta tiene un promedio de 17 agresores sexuales distintos durante la niñez. O sea, es terrible. No podés entender cómo hay personas que la defienden y te dicen que eso es una elección libre, que es un trabajo fácil. No es lo mismo decir yo estoy en contra de la prostitución en abstracto, a decir yo tengo datos y estoy en contra porque me parece terrible que haya personas que estén viviendo esto. Si nos centramos solamente en todo lo que pasa en la industria pornográfica, ¿cómo se maneja el consentimiento? No es lo mismo que nosotros entendemos por consentimiento; la cantidad de abusos que hay en el negocio que es uno de los más lucrativos del mundo; 97 mil millones de dólares por año a datos de 2014 .Es un montón de plata. Cuando hablábamos y nos escandalizábamos de la IPPF y el negocio de los abortos legales, no son comparables con lo que mueve la pornografía.

-Y el tema del consentimiento, ¿no se limita a un contrato laboral?

-El problema del consentimiento en la pornografía es que directamente se entiende distinto, esté plasmado en el contrato o no, ya hay una comunidad de consumidores, productores, los actores mismos que validan este entendimiento del consentimiento. Y el problema es que son esas ideas que se van gestando. Y entonces, si vos tenés un mal entendimiento de lo que es el consentimiento, después ni siquiera vas a reclamar, cuando lo que realmente es el consentimiento se esté infringiendo, se esté violando. Por ejemplo, en la industria pornográfica el consentimiento se tiene por ilimitado y además por irrevocable.

¿Qué quiere decir esto? Que, para vos y para mí, para un trabajo, para comprar algo, para contratar un servicio, lo que fuera, el consentimiento para nosotros es limitado y además es revocable. Quiere decir que cuando yo consiento , lo hago en un parámetro de situaciones, por ejemplo hoy, Marisa, yo vine, consentí a venir acá en tal horario, en tal otro horario, me tengo que ir, hablamos de tal tema. Ahora, a nadie se le ocurre que por el hecho de que yo he venido acá, vos de pronto me puedes exigir “mirá, Lupe, ahora sácate la ropa y hacé un baile de striptease”. O sea, algo absolutamente afuera del consentimiento. Si se llegara a dar esa situación o esa petición; yo tengo que ver si vuelvo a consentir o no. Eso es lo lógico y además es revocable. Si yo ahora me arrepiento, te digo, como ha pasado con ciertos políticos: “Me quiero ir”, me levanto y me voy. Y listo, se termina ahí. O sea, puede ser un incordio si eventualmente lo plasmamos en un contrato o algo por el estilo; podría tener que hacerme cargo por daños que generé o lo que fuera, dependiendo del tipo de contrato. Pero yo tengo un derecho a arrepentirme.

Ahora, en el mundo de la pornografía, eso no es así. En el momento en el que yo te dije que sí, se entiende que dije así a todo lo que se te vaya ocurrir. Entonces, si vos ahora me cambias las reglas del juego, se entiende que, como yo inicialmente te dije que sí; yo te digo que sí a todo y además se entiende como irrevocable, en el momento en el que te dije que sí, no me puedo volver para atrás. Eso hace que se perpetúen una serie de abusos en el mundo de la pornografía, producto de ir ampliando los horizontes con este consentimiento ilimitado y además que la gente no lo pueda frenar porque el actor porno genuinamente cree que no tiene derecho a volverse para atrás.

Consumo problemático de la pornografía

Consumo problemático de la pornografía.

-El actor porno. Voy a tratar de ser suave en esta pregunta. Voy a empezar hablando de un tatuaje que tenés en tu mano que lleva el nombre de Juan. Contanos vos, desde el corazón y desde lo que puedas, qué significa Juan y cómo lo relacionamos a esto.

-Bueno, Juan Cruz es mi hermano mayor. Yo, en realidad, como te decía, empecé a investigar esto por honestidad intelectual, por empatizar con la realidad del otro, curiosidad o lo que sea, por un montón de cosas que son propias de mi infancia pero que no me ataban. Y al tiempo de haber empezado el libro, a los tres meses de haber terminado la parte de pornografía, me entero de que mi hermano mayor se había metido a grabar pornografía. En un contexto muy particular. Mi hermano era muy conocido en el mundo del rap, llegó a ser jurado de “El quinto escalón”. Era el fundador de la competencia de rap más antigua de Capital. Él era muy bueno en todo eso y organizando por ejemplo, competencias en el Centro Cultural Recoleta, cuando estaba todo el boom del rap. El problema es que, con el tema de la cuarentena se quedó sin posibilidad de trabajar y tenía cuotas alimentarias que pasar y evidentemente, se le acercó alguien y le ofreció participar de la industria pornográfica.

Él tenía un carácter bastante más débil que el mío. Yo no me hubiera expuesto esa situación; pero sí compartía la misma crianza que yo. Y, bueno, mi hermano tenía algunas experiencias que se procesan distinto, algunos abandonos con los que había tenido que lidiar desde muy pequeño y que lo dejaban más vulnerable a la hora de afrontar esta situación. Entonces se mete en la industria pornográfica con la idea de estar dos años, adquirir estabilidad financiera, comprarse un departamento y cerrar con el mundo de la pornografía. Al año de haber entrado, se enteró de que estaba contagiado de HIV y a los dos años de haber entrado, mi hermano pensaba comprar un departamento y nosotros estábamos comprando un cajón. Entonces eso, para mí, es importante.

Creo que en algún punto Dios me dio la posibilidad de vivir, si se quiere, todas aquellas cosas que yo había visto desde desde la teoría. Y también una herramienta para contar, porque aunque a mí lo testimonial no me gusta, creo que todo el mundo lo sabe, no soy fanática de eso. Pero para la gente a veces sí choca y creo que es algo que merecía ser contado. O sea, que justo me haya pasado a mí cuando yo ni siquiera empecé a investigar por eso. Imagináte que cuando me entero de que mi hermano se había metido en el mundo de la pornografía, yo ya estaba hablando en redes sociales en contra de la pornografía. Evidentemente doloroso, pero así fue y también es como mi compromiso y un poquito lo que me ata, a no dejar olvidármelo. De hecho, creo que es el tema que más tiempo llevo trabajando.

En el tema del aborto, trabajé durante dos años aproximadamente, 2018, 2019 y en 2020 un poco empezaba a cansarme ya de repetir cual disco rayado. Es que es así. Yo soy una persona muy inquieta, y me empiezo a cansar de repetir siempre lo mismo. Y también era como por una prisa, ¿no? De si se legaliza o no se legaliza. La verdad es que después del 2020 lo hablé mucho menos. Lo hablé durante un tiempo más porque consideraba que era importante llevar algunos mensajes al resto de Latam, pero en algún punto dije: "Bueno, ya está, cambiemos de tema". Ahora hablemos un poco de la eutanasia como para oxigenar más el cerebro, busquemos otro lugar donde haya más esperanza, canalicemos la lucha por otro lado, porque fue muy frustrante la legalización. Pero lo de Juan es como que sigue ahí patente y yo no tengo problema en hablarlo 30 veces y no me aburro y demás, porque siento que cada vez que lo hablo, se hace un cambio.

-Y parte de la esperanza es advertir tanto a los actores de la industria como a los usuarios, a los consumidores.

-Es que una persona llegó a ser actor porno porque, en general, ya consumió pornografía antes, ya fue consumidor. Y de ahí naturalizó una serie de ideas, incluso idealizó el mundo de la pornografía. En el ámbito de los varones, sobre todo. Bueno, ahora hay cada vez más con las “OnlyFans”, pero con los varones durante mucho tiempo estaba la noción de “triunfaste como actor porno, fantástico", sobre todo en el mundo del rap, por ejemplo. Ahora, con las mujeres está esto de que si conseguís pegarla con las “OnlyFans”, tenés la vida hecha. Entonces, yo creo que hay un problema con la pornografía, tal vez ver a quienes le ponen el cuerpo detrás, es más fácil. Porque existe la pornografía consentida y la pornografía no consentida, la que viene de la trata, de las agresiones sexuales, de la pornografía infantil, de las cámaras ocultas, la pornografía por venganza, las deepfake y demás.

Ahora bien, la pornografía consentida es esta de la que estuvimos hablando del tema del consentimiento, de la gente que voluntariamente está ahí, que no quiere decir libre y consentido, con muchas comillas, porque no es el consentimiento como vos y yo lo entendemos o que nos rige a nosotros en el resto de nuestra vida; pero digamos, “voluntaria”. Ahora bien, esa esa pornografía consentida es la minoría en el universo de la pornografía y tenemos un montón de datos para afirmar que es la minoría. Por ejemplo, lo que ocurrió con Traffickinghub y Pornhub en el 2020, lo que hizo fue desnudar que dentro de las plataformas de distribución pornográfica consentida supuestamente había un 80% que era presumiblemente de pornografía no consentida, y estoy agarrando una de las webs más grandes, o sea, el 10º sitio web más visto de todo el mundo. Y estamos hablando de más de 10 millones de videos que se eliminaron en ese entonces por formar parte presumiblemente de esta pornografía no consentida. Los defensores de la pornografía no defienden esa pornografía no consentida; sin embargo defienden la consentida que es el disfraz, el maquillaje que precisa toda la otra para seguir estando frente a nuestras narices de manera totalmente impune.

Yo creo que al hablar de esto se puede alejar un montón de gente del consumo, porque sirve visibilizar a esas personas que tal vez son el grupo más difícil que es el que está ahí voluntariamente; pero esa es la fachada del sometimiento porque por cada dos de esos hay ocho personas que no están ahí porque quieren. Hay que empezar a ver en el consumo un verdadero problema, no solamente por lo que se consume, sino también, por el siguiente paso, que es la producción. Y hoy con las plataformas como “OnlyFans” y demás, la producción está al alcance de todos. Ya no necesitás que se te acerque alguien y te diga si querés participar. En los medios de comunicación mismo venden la noticia de que, con una cámara o con un celular, se graba desde la casa y genera miles de dólares y se vive en hoteles cinco estrellas.

-Lupe, explicabas como manera de detectar que hay un consumo problemático, que hay cuatro etapas que tenían que ver con sensibilizar primero a la gente.

-El consumo de la pornografía trae un montón de consecuencias sin necesidad de hablar de una adicción. De hecho, los estudios marcan que no todos los consumidores de pornografía son adictos, pero sí que todos los consumidores tienen al menos uno de los cuatro procesos que se precisa para diagnosticar una adicción. Estos cuatro procesos son procesos a nivel neurológico: sensibilización, desensibilización, hipofrontalidad, y un sistema de recompensas que funciona mal. Esto va a pasar con la pornografía, las drogas o con cualquier adicción siempre que estemos hablando de un diagnóstico clínico.

En el caso de la pornografía, hay una serie de consecuencias a nivel físico, psíquico, relacional y social en la vida de las personas. Pero además, si tienen, al menos, uno de los procesos hechos, va a pasar que, antes de cruzar el umbral de la adicción y con todos los problemas que una adicción conlleva, a estas personas les va a costar más dejar la pornografía. ¿Por qué? Porque ya tienen esta atadura. Por las modificaciones que se han hecho en su cerebro. Es más difícil que puedan ejercer su voluntad, tomar elecciones libres.

Te pongo un ejemplo, en el caso de la hipofrontalidad, nosotros, los seres humanos, nos diferenciamos del resto de los mamíferos porque tenemos corteza prefrontal. La corteza prefrontal es una estructura que nos permite tomar decisiones a largo plazo, priorizando la decisión por sobre la recompensa inmediata. O sea, básicamente, es lo que posibilita que no seamos presos de nuestros impulsos. Quiero esto. Lo tengo. Como los animales. Ahora bien, el problema cuando la gente tiene hipofrontalidad, es que esa corteza prefrontal funciona menos de lo que funciona en el resto de las personas. Y eso provoca que esta posibilidad de priorizar la decisión a largo plazo, que es casi, te diría, el fundamento de la libertad, se pierda. La persona queda presa de la recompensa inmediata. En el caso de una persona que está enganchadísima con la pornografía, con hipofrontalidad podría ser que tenga ganas de ver pornografía estando en el trabajo y no puede esperar a llegar a su casa. Lo hace en el trabajo, lo encuentran y lo sancionan. Eso tiene impacto en la vida diaria. No es solamente una cuestión teórica que a nadie le importa. Hace que su vida se dificulte más, porque es una persona que no hace las cosas porque quiere. O sea, ya deja de pasar por la voluntad. Empieza a pasar que hay muchas cosas que no puede, no puede.

- ¿Y el riesgo de que se “eduquen” a partir de la pornografía?

-Es grandísimo; es grandísimo porque hoy la edad promedio de inicio de consumo de la pornografía está en torno a los ocho años. Y eso es un promedio, porque va a haber casos de chicos que empezaron a los 15 o a los 20 y otros que empezaron a los 4 ó 5. Con el tema de la exposición a las pantallas, sin ningún tipo de control, es mucho más fácil. Hoy sabemos que hay pornografía en YouTube Kids, por ponerte un ejemplo, que se supone que tiene filtros parentales. Están en prácticamente en todas las redes sociales. Seguramente a cualquiera le ha pasado que en algún momento se encontró pornografía en el algoritmo de las redes sociales.

Cuando Juan Cruz se metió en la pornografía

Cuando Juan Cruz se metió en la pornografía

-Y nos decías que lo que aprenden es totalmente deformado porque hay desde violencia a abuso, sometimiento...

-Bueno, hay cantidad de estudios al respecto que hablan sobre el tipo y la cantidad de violencia que tienen las películas pornográficas. Por ejemplo, hay uno que habla de que nueve de cada diez películas porno de los sitios pornográficos más populares, tienen violencia física visible y uno de cada dos tiene violencia verbal. Esa es la hipótesis de máxima y la de mínima habla de dos de cada cinco. Sí, dos de cada cinco tienen violencia física visible. Y uno de cada cuatro tiene violencia verbal.

-A modo de cierre y conclusión, ¿algo esperanzador? Tanto para el que ya inició el consumo y ahora está buscando una salida, como para el que no tiene muy claro por qué debería salir de ese loop, de ese círculo. ¿A quién recurrir? ¿Cómo buscar ayuda?

-En cuanto a la ayuda, yo siempre hago la aclaración: todo lo que cuento es argumentación y opera siempre que la razón pueda operar. Para que un argumento pueda manejarse en el plano racional tenemos que tener las dos la capacidad de poder entender ese plano racional. Pero además tenemos que tener la voluntad de hacerlo. Para que una persona pueda salir, primero tiene que querer salir. O sea, abrirte por lo menos la puerta a la opinión. Lo que uno puede hacer es llevar un montón de información y cuanto más concienticemos, menos gente caerá. Pero si una persona tiene una probabilidad muy grande de que sea adicto o de que tenga esas modificaciones en su cerebro que le impiden salir, evidentemente estamos hablando de una problemática de salud mental. Y las enfermedades de salud mental se tratan con especialistas de salud mental. Y en el caso de del tema de la pornografía, yo creo que hay muchas cosas que se pueden ver en terapia. Y a los argentinos nos encanta hacer terapia. Cuando uno ve que las cosas están costando, que tal vez no se encuentra la ayuda necesaria o está convencido de que tal vez tenga un problema de difícil solución , lo mejor es ir a buscar terapia psicológica. Porque también que una persona tenga una adicción muchas veces es la consecuencia y no la causa del problema. Ahora, el problema es que dentro de la psicología hay un montón de ramas que consideran que esto no es un problema y hasta que es una solución; yo siempre recomiendo ir a los lugares que uno sabe que va a tener como buenos resultados. Por ejemplo en Mendoza nosotros tenemos la suerte de tener un instituto que se llama Veritas in Caritatis, que es una red de psicólogos católicos que trabajan específicamente este problema.

- ¿Y tus redes? Así te buscan y buscan los enlaces a la información de los libros.

-Sí, en Instagram me encuentran como @lupebatallan; y en Twitter, (pero ahí ya como más a riesgo de cada uno, porque mis opiniones son bastante más coyunturales) @batallan_lupe .

-Muy bien, Lupe, ¿algo más que quieras agregar?

-No, agradecerte, la verdad, por este espacio. Es importantísimo; vivimos en un momento en el cual para la pornografía, para la promoción de la pornografía, está todo y la verdad es que para hablar de los daños que genera, ahí se cierran bastante las puertas. Entonces, la verdad que te agradezco por este espacio y también a MDZ. Espero que a la gente esta entrevista la haya tocado realmente; que no sea solamente un entretenimiento mientras lavo los platos, sino que nos llame a aspirar algo más alto. Así como en un montón de otras cosas peleamos por los que no tienen voz, bueno, ellos tampoco tienen voz y hace falta que hablemos.

-Bien, muchísimas gracias, Lupe.

-Gracias a vos.