Luego de meses "muy duros" para los comerciantes reabrió la calle Sarmiento
Tras seis meses de obras, la calle Sarmiento volvió a abrir con una jornada especial, mesas en la calle y comerciantes que apuestan a revitalizar el centro.
La calle Sarmiento volvió a abrir tras seis meses de trabajos y se convirtió en peatonal por un día, con fuerte presencia de público y propuestas.
Maru Mena / MDZLuego de seis meses de obras y de atravesar un período que muchos comerciantes definen como “muy duro”, la calle Sarmiento volvió a abrir este domingo. El tramo comprendido entre Belgrano y Chile recupera el tránsito y la actividad, con una inauguración pensada para que la gente vuelva a caminarla y apropiarse del espacio.
La calle Sarmiento abarca tres cuadras estratégicas, entre Belgrano y Plaza Independencia, y busca consolidarse como un nuevo polo gastronómico del centro mendocino. La reapertura se dio con una propuesta similar a los antiguos “Domingos en la Sarmiento”, cuando la zona se transformaba en peatonal y los locales sacaban mesas a la vereda.
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Después de meses de trabajos, la expectativa es alta, pero el camino hasta llegar a este día no fue sencillo. Comerciantes gastronómicos de la zona, que prefirieron no dar nombres, coincidieron en que la obra estaba proyectada para cuatro meses y terminó extendiéndose a seis, lo que complicó seriamente la actividad diaria.
Meses difíciles para sostener los locales
“Fueron meses muy duros”, resumieron varios de los entrevistados por MDZ, que estuvo presente en la calle Sarmiento durante su reapertura este domingo desde las 19.00. Contaron que durante la obra se hizo muy difícil sostener al personal, que muchos empleados que se iban no podían ser reemplazados y que incluso algunos negocios tuvieron que cerrar temporalmente.
La situación fue especialmente compleja para los comercios de la primera cuadra, entre Belgrano y Perú. Allí se registraron errores en la obra, con roturas de caños de agua y gas, lo que generó demoras y mayores inconvenientes. En las cuadras siguientes, según relataron, los trabajos fueron más ágiles y el resultado final dejó conformes a los comerciantes.
Además del impacto directo de la obra, los gastronómicos también hablaron de un cambio más profundo. Señalaron que la dinámica demográfica de Mendoza se ha desplazado hacia zonas como Chacras de Coria o El Challao, donde muchas personas mantienen su vida social, alejándose del centro.
Cambios en los hábitos y nuevas apuestas
Según relataron, hoy ir al centro ya no es un plan habitual para los jóvenes. En ese contexto, durante la obra, con tierra, escombros y poca circulación, la actividad en la Sarmiento quedó prácticamente paralizada.
Algunos empresarios pudieron rotar personal entre distintos locales, pero aclararon que no todos tienen esa posibilidad. Por eso, la reapertura aparece como una oportunidad para volver a empezar y recuperar una calle que durante años supo ser un punto fuerte de la gastronomía mendocina.
En ese marco, la Municipalidad impulsó un convenio para ofrecer platos a 10.000 pesos durante la jornada inaugural. Aunque no todos los locales se sumaron, muchos hicieron el esfuerzo con la idea de generar movimiento, atraer público y darle un empujón a este primer día.
Una reapertura con fiesta y gran concurrencia
Este domingo, la calle Sarmiento se mostró en modo peatonal, con preventores municipales ordenando el tránsito por las calles transversales a la avenida y una gran cantidad de personas recorriéndola de punta a punta. En la última cuadra, entre Chile y 25 de Mayo, se instalaron stands de todo tipo, con vinos, artesanías y hasta un espacio para que los más chicos puedan dibujar.
Los comercios sacaron mesas y puestos a la calle para atraer al público, muchos con menús promocionales, mientras que distintos escenarios prometen espectáculos durante la jornada. En uno de ellos, una pequeña orquesta ya ensayaba, anticipando una tarde y noche pensadas para celebrar la reapertura.
Con la obra terminada y la calle renovada, los comerciantes apuestan a que la Sarmiento vuelva a tener vida propia. La esperanza es que, después de meses difíciles, el centro recupere movimiento y la gastronomía vuelva a ser un plan elegido por mendocinos y visitantes.


