Los pedidos ya de una sociedad en estado de descomposición: bala, cárcel o volver a pensar
El hecho protagonizado por jóvenes de la app Pedidos Ya revela un fenómeno que muestra el deterioro social que también alcanza al discurso de los medios
La sociedad y sus Pedidos Ya. Imagen ilustrativa creada con I.A. Grok
La discusión sobre la baja en la edad de imputabilidad se dio en donde una República elige, exige y merece que se den los debates: en el Congreso. La pregunta inevitable que le sigue es ¿da respuesta a los pedidos ya de una sociedad hambrienta?
Sobreabundancia de pantallas
Luego de la sanción de la Ley hubo ganadores y perdedores. En el terreno discursivo, político, abstracto, ganaron los que lograron por mayoría que se sancionara una norma que hace responsables penalmente a adolescentes a partir de haber cumplido 14 años.
Que no haya impunidad es un deseo universal. La delincuencia juvenil un tema gravitante según la mirada social, miradas mayoritariamente filtradas por pantallas, pero carentes de explicaciones suficientes.
Si acudimos a la estadística y observamos los números de delitos graves cometidos por adolescentes de entre 14 y 16 años en nuestro país, podremos asombrarnos. La pantalla suele convertirse en una lupa de gran potencia óptica que amplifica tanto algunos acontecimientos que nos condiciona la perspectiva. Confunde. Esto no atenúa el dolor de quienes son víctimas de esos adolescentes, pero sí refleja otras problemáticas que, con la sanción de leyes punitivas, difícilmente se produzcan cambios notorios en beneficio de la armonía social. La fe en la cárcel no viene arrojando resultados halagüeños, así como la nueva ley laboral no ha conseguido atenuar el desempleo.
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Sin el aporte de todos no hay solución
La exageración incumplida
El personaje ex legislador de tono arrabalero y prepotencia mediática proponía cárcel o bala. Paradoja de la exposición pública, su financista, aportante para su campaña, Fred Machado, fue declarado culpable por un tribunal federal de Texas, por lavado de dinero y fraude electrónico. Machado no es un adolescente y Espert no cumplió con su promesa amenazante, al menos con su sponsor. Pero el incentivo al odio, la repetición febril de esa vesania triunfa en el ánimo social y provoca daños irreparables. Por otro lado, desde la Justicia, dos miembros de ese Poder, actuaron desoyendo lo que el Congreso había definido y colocándose por encima de los representantes electos. Legitimidad dudosa en todos los ámbitos.
En medio de las palabras
La profusión de herramientas comunicativas, la proliferación de redes y la persistencia de los medios de comunicación clásicos, son espejo de la sociedad no necesariamente fidedignos. Que los aficionados actúen por reacción y se pronuncien desde la primera emoción que los asalte, aunque destructivo y poco edificante, es comprensible, pero que los medios constituidos por Empresas Periodísticas se manifiesten con idéntica saña, merece una revisión urgente, severa y profunda. Sustituir los sustantivos propios por adjetivos colabora para estimular reacciones, violencia y desmadre. Adulterar el significado de las palabras no es inocuo, eliminar la identidad de las personas, un crimen insoportable. Es inaceptable que a un castigo desproporcionado se lo denomine "justicia por mano propia", es una aberración profundamente lesiva.
La pobreza se traduce en pena de muerte de facto
Cada vez que se informa sobre homicidios, muchos de ellos con víctimas y victimarios niños y adolescentes, aparece como todo argumento de muerte "ajuste de cuentas", recurso de la jerga policial y delictual que se repite acríticamente para "cerrar los casos". Decir "ajuste de cuentas" es la traducción para decir: no te aflijas, son marginales, delincuentes, que se matan entre ellos y no te afecta a Vos, que no vivís ni pasás por barrios privados del Estado. Con responsables de todos los colores pero sin solución en el horizonte, tal como se desprende de los indicadores, crecen la pobreza y la indigencia, el maquillaje de los gobiernos se diluye y aparece un fenómeno que por antiguo parece novedoso: la desorganización de la comunidad, el desprecio por las instituciones y el riesgo de mini estados paralelos en los que gana el que ofrece la amenaza más temida.
La urgencia por castigar, ya.
El hecho trágico ocurrido hace un par de días debería encender una alarma, o varias. Un grupo de jóvenes, identificados con el logotipo de la aplicación "Pedidos Ya", pretendieron linchar a un adolescente quien (dato aún no confirmado) quiso robarle la moto a uno de ellos. El pibe, quien presuntamente delinquió, huyó de la "banda de Pedidos Ya" para evitar que lo siguieran golpeando, cruzó desesperadamente la avenida de Acceso Este (ex Ruta Nacional 7) fue embestido por un vehículo y quedó tendido con lesiones de gravedad. Lucha por su vida, diría un parte de prensa. Se divulgó el video en el que es atropellado. La mayoría de los comentarios festejaba la tragedia, como si cada uno de los que se manifestó estuviese celebrando su propia venganza, algo tan ruin que cuesta creer que aún caminemos erectos.