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Liderazgo en las emergencias: el desafío de cambiar el sistema desde adentro

En un ámbito histórico de varones, muchas mujeres ganan espacio y exigen condiciones reales para sostener su liderazgo en las situaciones de emergencia.


El sistema de emergencias médicas es, por definición, un entorno de alta presión. Funcionamos las 24 horas, los 365 días del año, tomando decisiones en segundos que impactan directamente en la vida de las personas. Durante décadas, este escenario de “adrenalina y mando” estuvo dominado casi exclusivamente por hombres, bajo una lógica de liderazgo que hoy estamos transformando.

Cuando comencé a ocupar espacios de decisión en este sector, el primer obstáculo no fue la gestión; fue la legitimidad. Más de una vez, al entrar a una reunión, el prejuicio asumía que mi rol era el de asistir o coordinar agendas, no el de liderar la estrategia. Es una experiencia que compartimos muchas mujeres: la necesidad de reconfirmar nuestra capacidad frente a sesgos que todavía asocian la autoridad con el perfil masculino. Hoy, el panorama en el sector está cambiando. Vemos a mujeres liderando la operación en todos los frentes: médicas, paramédicas, coordinadoras y gerentes que sostienen un sistema crítico que no puede detenerse. Sin embargo, ocupar un lugar en la mesa es solo la mitad del camino. La otra mitad es transformar las condiciones que nos permiten permanecer en ella.

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El liderazgo es una experiencia que compartimos muchas mujeres.

La equidad laboral es imposible sin equidad en el hogar

En sectores tan exigentes como el nuestro —con guardias, horarios rotativos y una responsabilidad social enorme—, la doble carga se siente con más fuerza. Mientras la gestión del cuidado (de hijos o familiares mayores) y la carga mental sigan recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, la desigualdad se trasladará inevitablemente al ámbito profesional. Las licencias de paternidad breves, por ejemplo, son el reflejo de un supuesto cultural que condiciona trayectorias. Si el punto de partida es desigual, el desarrollo de carrera también lo será.

Por eso, el cambio que impulsamos en mi empresa es profundamente cultural y excede a lo empresarial. Desde las organizaciones podemos promover políticas de flexibilidad y diversidad, pero la verdadera transformación ocurrirá cuando el cuidado deje de ser un "tema de mujeres" para ser una responsabilidad compartida.

Liderar en emergencias me enseñó que lo urgente no puede tapar lo importante. Y lo importante hoy es entender que el talento no tiene género. El liderazgo debe medirse por la capacidad de generar impacto, de tomar decisiones bajo presión y de construir equipos humanos, resilientes y, sobre todo, equitativos.

* Mariela Waisbord. CEO de vittal