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Licencia por ruptura amorosa: una propuesta disruptiva que interpela la inteligencia emocional en el trabajo

Una ruptura amorosa puede afectar a una persona de diversas maneras, en sus emociones, las rupturas pueden generar trastornos como la depresión y la ansiedad.

Esta es la forma de superar una ruptura amorosa Foto: Shutterstock
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En Filipinas, un proyecto de ley recientemente presentado en el Congreso propone otorgar una licencia por ruptura amorosa a los trabajadores. La iniciativa, que contempla hasta cinco días de descanso remunerado, busca reconocer un hecho humano ineludible: el impacto de las emociones profundas de una separación sentimental.

Aunque para algunos puede sonar insólito, lo cierto es que esta propuesta no surge del capricho ni de la exageración, sino de una comprensión más profunda y empática del vínculo entre el mundo emocional y el rendimiento laboral. “Es un tiempo para procesar lo que ha sucedido”, sostiene la legisladora filipina que impulsa esta medida. Y tiene razón.

Cuando el corazón duele, la mente se nubla

Las separaciones amorosas no solo duelen en el plano afectivo. Impactan directamente en la capacidad de concentración, el sueño, el apetito, la regulación emocional y el vínculo con otros. En otras palabras, erosionan varias funciones ejecutivas claves para el desempeño laboral.

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Cuando el corazón duele, la mente se nubla.

Cuando el corazón duele, la mente se nubla.

Estudios en neurociencia y bienestar organizacional han demostrado que un trabajador emocionalmente desbordado pierde hasta un 30% de su productividad. Lo que nos pasa por dentro, nos atraviesa en todos los espacios. Y sin embargo, el entorno laboral muchas veces se comporta como si pudiéramos dejar las emociones colgadas en el perchero de la entrada.

¿Y si empezamos a mirar el trabajo como un espacio donde también se transita lo humano?. Desde mi experiencia en procesos de capacitación en liderazgo, gestión de equipos y desarrollo de inteligencia emocional, veo con claridad que este tipo de propuestas son una invitación a cambiar la conversación.

Durante años, se promovió la idea del profesional “racional, fuerte y siempre disponible”, una especie de superhéroe laboral. Pero en la práctica, lo que se necesita es algo muy diferente: personas emocionalmente conectadas consigo mismas, con herramientas para transitar el dolor sin negarlo ni arrastrarlo al equipo.

La inteligencia emocional, lejos de ser un recurso “blando” o secundario, se convierte aquí en una palanca estratégica de recuperación, sostenibilidad y salud organizacional. No se trata solo de dar días libres: se trata de validar.

Esta ley no busca dar “vacaciones emocionales” ni promover la evasión del trabajo. Busca validar que la tristeza, el duelo y el dolor tienen un lugar legítimo en nuestras vidas, y que acompañarlos adecuadamente es más productivo que ignorarlos.

Una ruptura amorosa es una forma de duelo

Como cualquier duelo, requiere tiempo, contención y recursos internos para elaborarlo. Negarlo o minimizarlo solo posterga lo inevitable: las emociones no desaparecen, se enquistan o estallan. Desde el desarrollo de la inteligencia emocional proponemos lo contrario: ponerle nombre a lo que sentimos, hacer lugar a lo incómodo, pedir ayuda cuando lo necesitamos, y crear entornos de trabajo donde eso no sea visto como debilidad sino como madurez.

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Estudios en neurociencia y bienestar organizacional han demostrado que un trabajador emocionalmente desbordado pierde hasta un 30% de su productividad.

Estudios en neurociencia y bienestar organizacional han demostrado que un trabajador emocionalmente desbordado pierde hasta un 30% de su productividad.

El futuro del trabajo será emocional o no será

La pandemia, las nuevas generaciones y los cambios de paradigma laboral ya dejaron una enseñanza clara: la salud mental y emocional es parte del ecosistema de productividad. Iniciativas como la de Filipinas nos recuerdan que el verdadero liderazgo no es insensible ni imperturbable, sino capaz de comprender que las personas no son piezas de un engranaje, sino seres complejos que sienten, sufren, y también se reconstruyen.

Tal vez no todos los países legislen al respecto. Pero sí podemos empezar hoy, desde nuestras empresas, equipos y liderazgos, a crear culturas donde no haya que fingir que todo está bien para ser valorado. Porque al final del día, el trabajo no puede estar por encima de la vida. Y en la vida, también hay despedidas.

* Verónica Dobronich, fundadora de Hub de Emociones, lidera este espacio con la convicción de que el bienestar emocional es clave para la vida y el trabajo.