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Las mujeres que hicieron historia en la moda argentina

El libro de Lorena Pérez rescata a las mujeres que transformaron la moda argentina y reivindica un oficio ligado a la creatividad y la cultura.


Recuerdo de mi infancia que mi madre se hacía sus propios vestidos. No solamente para ella: también para buena parte de la familia. Elegía las telas, imaginaba los modelos, tomaba las medidas, cortaba y cosía. Mi hermana era, quizás, la gran beneficiada de aquella usina doméstica de creatividad. Mi padre y yo, en cambio, teníamos otro destino: debíamos ir hasta alguna tienda del centro que estuviera de moda para encontrar aquello que ella no iba a confeccionar con sus propias manos.

Una historia nacida en casa

En aquella época no lo sabía, pero mi madre formaba parte de una historia mucho más amplia. Como tantas mujeres argentinas, vestía, imaginaba y transformaba la moda desde un lugar que pocas veces aparecía en los grandes relatos. No necesitaba una pasarela ni una boutique para ejercer una forma de diseño. Le alcanzaban una máquina de coser, su “Singer”, una tela, unas tijeras y esa particular capacidad de convertir una idea en una prenda. Había en esas mujeres algo más que habilidad manual. Había imaginación, conocimiento del cuerpo, sentido práctico y, muchas veces, una extraordinaria intuición estética. Entre puntada y puntada fueron modificando la manera de vestir de varias generaciones. Modistas, diseñadoras, costureras, creadoras de boutiques y, más adelante, pioneras del diseño de autor, construyeron una historia que durante demasiado tiempo quedó en segundo plano.

El libro de Lorena Pérez, "Modistas. Las mujeres que vistieron a la Argentina".

La moda como memoria social

La ropa también guarda memoria. Una tela puede conservar una época, un vestido puede recordar una celebración y una determinada forma de vestir puede revelar mucho más que una tendencia. Puede hablar de la condición social, de las transformaciones de la mujer, de los cambios en la familia, del trabajo, de la sexualidad, de los ideales de belleza y hasta de la relación que cada época establece con el propio cuerpo. Por eso resulta tan interesante el libro de Lorena Pérez, Modistas. Las mujeres que vistieron a la Argentina (Editorial El Ateneo, 2026). La autora, historiadora del arte por la Universidad de Buenos Aires y archivista por la Universidad Nacional de San Martín, recupera a las mujeres que imaginaron y transformaron la moda argentina y propone revisar una historia que muchas veces fue narrada desde una mirada masculina.

Las mujeres detrás del diseño argentino

El libro no se limita a reconstruir nombres y vestidos. Su verdadero interés está en cambiar el punto de vista. Pérez desplaza la mirada desde la moda entendida como ornamento hacia la ropa como parte de la vida cotidiana. Aquello que una mujer necesita para trabajar, salir, desplazarse, mostrarse, esconderse, seducir o simplemente sentirse cómoda dentro de su propio cuerpo. En ese desplazamiento hay también una lectura social y cultural de la Argentina. La investigación recorre varias décadas y diferentes escenarios: las primeras casas de alta costura porteñas, la renovación que produjo el Instituto Di Tella, las boutiques, el under, el rock, Palermo y el posterior desarrollo del diseño de autor. Aparecen figuras como Fridl Loos, Mary Tapia, Dalila Puzzovio, Delia Cancela y Rosita Bailón, entre muchas otras. Son nombres que permiten comprender que la historia de la moda argentina no fue solamente la historia de sus grandes modistos, sino también la de mujeres que hicieron de la vestimenta una forma de trabajo, creación e intervención cultural.

Y allí mi recuerdo de mi madre adquiere, con el paso del tiempo, otro sentido. Aquellos vestidos hechos en casa no eran simplemente ropa. Eran una manera de intervenir sobre el mundo. Mi madre tomaba una tela que todavía no decía nada y, después de medir, cortar, probar y coser, conseguía que esa materia adquiriera una forma destinada a un cuerpo concreto. Había algo profundamente creativo en esa operación, aunque nadie la llamara entonces "diseño". Quizás muchas mujeres de aquella generación nunca se pensaron como diseñadoras. Eran modistas. Y la palabra misma parece haber quedado injustamente asociada a un oficio menor, doméstico, casi invisible. Sin embargo, detrás de ese oficio había saberes, decisiones y una sensibilidad que hoy reconocemos como parte fundamental de la cultura del diseño.

Mujeres que hicieron de la vestimenta una forma de trabajo, creación e intervención cultural.

Vestir también fue transformar la época

Lorena Pérez viene precisamente a descoser esa historia para volver a coserla de otro modo. Su libro recupera un linaje femenino que no solamente produjo vestidos: produjo formas de mirar el cuerpo, de habitarlo y de relacionarse con los otros. La moda deja entonces de ser un asunto superficial para convertirse en una zona donde también se expresa la transformación de una sociedad. Quizás por eso, al pensar en mi madre frente a su máquina de coser, comprendo que aquellas mujeres estaban haciendo mucho más que vestidos.

Estaban haciendo época.

* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista. Doctor en Psicología. Especialista en Psicología Clínica.

IG @carlosgustavomotta