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Las funciones ejecutivas como aliadas del éxito escolar

Las funciones ejecutivas son claves para aprender: cómo se desarrollan en la infancia y qué pueden hacer familias y docentes para estimularlas desde pequeños.

El desarrollo de las funciones ejecutivas se da a partir de la exposición repetida a distintas situaciones que ponen en juego la planificación.

El desarrollo de las funciones ejecutivas se da a partir de la exposición repetida a distintas situaciones que ponen en juego la planificación.

Archivo.

Philip David Zelazo es uno de los investigadores más influyentes a nivel internacional en el estudio de las neurociencias del desarrollo. Su trabajo combina la psicología del desarrollo, la neurociencia cognitiva y la educación para comprender cómo los niños desarrollan la capacidad de controlar sus pensamientos, emociones y conductas. Desde hace más de tres décadas viene estudiando cómo el desarrollo de las funciones ejecutivas impactan en la vida de las personas, haciendo especial hincapié en la etapa escolar.

Funciones ejecutivas y aprendizaje

Zelazo, cuyas investigaciones han contribuido al diseño de herramientas de evaluación ampliamente utilizadas y de intervenciones destinadas a fortalecer estas habilidades desde la primera infancia, sostiene que el desarrollo de las funciones ejecutivas es una condición para el aprendizaje. Las funciones ejecutivas, explica, son algo distinto de la inteligencia. Ellas se vinculan más bien con la vida práctica, son las que nos permiten integrar la inteligencia en la vida cotidiana. Son un conjunto de habilidades que permiten controlar de manera consciente los pensamientos, las emociones y la conducta. Sus estudios han demostrado que capacidades como la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva son fundamentales para el aprendizaje, el rendimiento académico y el desarrollo socioemocional.

Las funciones ejecutivas, son algo distinto de la inteligencia.

Las funciones ejecutivas, son algo distinto de la inteligencia.

Las funciones ejecutivas se empiezan a desarrollar en la infancia y alcanzan su grado de mayor desarrollo entre los 20 y 25 años de edad. Para aprender se requiere cierto grado de desarrollo de las funciones ejecutivas. Cuando un niño ingresa en los primeros años de primaria, para construir nuevos conocimientos, es necesario que pueda prestar atención a las explicaciones del docente, que controle sus impulsos, que pueda retener cierta información en la memoria, etc. Muchas veces, la escuela supone que esto se hace en casa, que los niños desarrollan estas habilidades en la interacción cotidiana con las familias. Pero las familias suponen lo contrario, que esas habilidades serán entrenadas en la escuela. Y así, muchas veces, los niños avanzan en su escolaridad con dificultades por no lograr encontrar la ayuda para estimular el desarrollo de estas funciones ejecutivas.

Cómo se desarrollan en la infancia

En este sentido, Philip Zelazo sugiere que es importante que tanto docentes de nivel inicial y primario, como padres y madres conozcan cuáles son los hitos de desarrollo esperables para cada edad en relación a las funciones ejecutivas, porque de esa manera podrán asistir a los niños o recurrir a especialistas que puedan ayudarlos a desarrollarlas.

Philip David Zelazo es uno de los investigadores más influyentes a nivel internacional en el estudio de las neurociencias del desarrollo.

Philip David Zelazo es uno de los investigadores más influyentes a nivel internacional en el estudio de las neurociencias del desarrollo.

El ejemplo y la práctica como claves de entrenamiento

¿Cómo podemos ayudar a los niños a desarrollar las funciones ejecutivas? En el podcast Full PreFrontal Podcast Zelazo explica que las funciones ejecutivas pueden entrenarse desde la primera infancia a través de juegos como “Simón Dice”. El juego consiste en que un jugador diga “Simón dice toca tu pera” y los jugadores tienen que tocarse la pera, pero si dice “Toca tu pera” sin decir “Simón dice” los jugadores tienen que permanecer quietos. De esta manera se está apelando a la conciencia sobre el control inhibitorio: los niños hacen consciente el hecho de tener que controlar el impulso de tocarse la pera. El especialista resalta que es importante que el entrenamiento implique desafíos “calibrados” para los niños, que les representen cierta dificultad, pero que no les resulten demasiado difíciles ya que es muy importante que no se queden con la impresión de que no pueden controlarse, memorizar o flexibilizar.

También resalta que otra gran manera de ayudar a los niños a entrenar sus funciones ejecutivas es a través de la reflexión, y en esto los adultos podemos dar el ejemplo. Cuando estamos planificando alguna acción, podemos hacerlos en voz alta para mostrarles cómo reflexionamos, cómo adoptamos distintos puntos de vista o sopesamos distintas variables. El desarrollo de las funciones ejecutivas se da a partir de la exposición repetida a distintas situaciones que ponen en juego la planificación, “el cambio de rumbo”, al adoptar la perspectiva de otros. En este sentido, Zelazo dice que una forma de entrenar este conjunto de habilidades en los niños es a través de situaciones cotidianas que les permitan planificar, reflexionar sobre lo que hicieron y aprender de sus propias experiencias.

El especialista resalta que es importante que el entrenamiento implique desafíos “calibrados” para los niños, que les representen cierta dificultad.

El especialista resalta que es importante que el entrenamiento implique desafíos “calibrados” para los niños, que les representen cierta dificultad.

El ejemplo de los adultos

Philip Zelazo será uno de los disertantes del VI Congreso de Neurociencias y Educación organizado por Wumbox para octubre. Si te interesa el tema podés visitar la página del Congreso haciendo click aquí.