Ladislao Salmerón: leer en papel, la base clave para comprender mejor en pantalla
Salmerón lleva dos décadas investigando cómo los chicos leen en entornos digitales. Sus hallazgos revelan que la tecnología en las aulas no es sinónimo de más aprendizaje.
En los hogares, las familias también pueden incentivar a sus hijos a leer un libro.
Freepik.Hace ya varios años, en 2018, Ladislao Salmerón, "No tiren sus libros impresos”. Esto fue al participar de la publicación, junto a su equipo, de un artículo en el que revisaron decenas de estudios sobre comprensión lectora en papel versus pantalla.
Esta idea la repitió durante el IV Congreso de Alfabetización y Comprensión Lectora organizado por Wumbox el 10 y 11 de abril pasados, cuando dijo que “Para ser un buen lector y comprender en entornos digitales, primero hay que serlo en contextos analógicos”. Salmerón es profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universitat de València y coordinador de la Estructura de Investigación Interdisciplinar de Lectura. Desde la perspectiva de la psicología experimental retoma una pregunta que hoy tiene más vigencia que nunca entre docentes, padres y diseñadores de políticas educativas: ¿qué pasa con la comprensión lectora de los chicos cuando leen en pantalla? En el artículo mencionado, que se publicó en Educational Research Review, los investigadores concluyen que el texto impreso se asocia a mejores resultados en comprensión lectora, en parte porque la lectura en papel requiere mayor concentración que la lectura en pantalla.
Desmitificando la idea de los “nativos digitales”
Las investigaciones sugieren que el impacto negativo de las pantallas sobre la comprensión lectora no se limita a las generaciones más analógicas, aquellas que no crecieron con un teléfono en la mano, o con una pantalla omnipresente en la vida, sino que también afecta a las generaciones más jóvenes. Un estudio realizado con estudiantes de 5° de primaria y 3° de secundaria demostró que esos alumnos presentaban dificultades en numerosas habilidades digitales básicas —navegación, uso de menús, hiperenlaces— y que esas dificultades se relacionaban directamente con su desempeño en tareas de lectura digital. Cuando la información se presenta de forma segmentada, es el lector quien debe integrar y construir el sentido global.
Este resultado puede ser sorprendente, porque uno tendería a pensar que quienes nacieron rodeados de tecnología digital aprenden a usarla casi intuitivamente, sin embargo, lo que salta a la vista es que usar tecnología cotidianamente no equivale a saber leerla. La competencia digital para la lectura hay que construirla, no se adquiere por inmersión. Frente a la creencia de que cuantos más recursos tecnológicos en las aulas, mayor será el aprendizaje, las investigaciones muestran que para que sean aprovechados requieren una enseñanza explícita sobre cómo manejarlos. Esa distinción es muy importante porque señala la necesidad de que los docentes enseñen a utilizar los recursos para realmente apoyarse en ellos para aprender.
Autorregulación: la clave que la pantalla no enseña
Las principales habilidades que hay que desarrollar para usar los recursos de manera tal que potencien nuestro desarrollo y aprendizaje son las relacionadas con la autorregulación, que lógicamente son también las que ayudan a la comprensión lectora. El problema que surge es que justamente las pantallas, tal como están configuradas hoy, no fomentan habilidades tales como la concentración prolongada, la recepción de estímulos de calidad, la inhibición de las distracciones. Entonces, ¿se pueden usar las pantallas para entrenar la comprensión lectora? No se trata de oponer pantalla y papel, como si fueran enemigos acérrimos. La propuesta de Salmerón no es eliminar las pantallas, sino respetar una secuencia que vaya de la lectura en papel, donde se entrene a los lectores tanto para comprender, como para enfrentar los desafíos del mundo digital, tales como aprender y planificar una búsqueda, evaluar la relevancia de las secciones y los hipervínculos. “Es necesario enseñar explícitamente cómo usar los recursos metatextuales (mapas, hipervínculos) y cómo trabajar la autorregulación de su proceso”, dijo durante su exposición en el Congreso.
Estas investigaciones vienen a corregir el temor de que la tecnología podría reemplazar a los docentes. Por el contrario, los docentes -y su formación- son sumamente necesarios para enseñar a leer en medio digitales, tanto como para desarrollar las habilidades específicas que se requieren para aprovechar esos recursos. Para comprender en contextos digitales, las escuelas deben trabajar antes, durante y después de la lectura. Antes (planificar la búsqueda), durante (evaluar la las fuentes, la información encontrada, etc) y después (revisión). Cada uno de estos momentos deben ser enseñados y modelados.
El papel de las familias
Los datos muestran que lo que sucede en las casas y en otros ámbitos fuera de la escuela, también incide en las habilidades de la comprensión lectora. Por un lado, para las familias la recomendación es ser cautelosos introducir tecnología en la vida de los niños, promover el uso de juegos y juguetes no mediados por pantallas, así como prestar atención al tiempo que los adultos pasamos mirando el celular, ya que esto también tiene efectos en el desarrollo del lenguaje de los niños. Por otro lado, cultivar hábitos lectores en el ámbito familiar, tener libros a disposición, mostrar con ejemplos el valor y la utilidad que tiene la lectura, son pequeños gestos que ayudan a construir la comprensión lectora.
Si les interesa seguir profundizando en esta temática, todavía se puede acceder a la grabación de la exposición de Ladislao Salmerón y del resto de los especialistas haciendo click aqui