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La soledad, condición humana: el nuevo ensayo de Rolón entre filosofía y psicoanálisis

Gabriel Rolón presenta “La soledad”: ensayo que cruza filosofía y psicoanálisis para pensar falta, deseo y lazo social en tiempos hiperconectados hoy.

Para la filosofía y el psicoanálisis la soledad no es un defecto que haya que suprimir, sino una dimensión constitutiva de lo humano.

Para la filosofía y el psicoanálisis la soledad no es un defecto que haya que suprimir, sino una dimensión constitutiva de lo humano.

Archivo MDZ

La soledad es un tema central tanto en la Filosofía como en la Psicología donde en el Psicoanálisis se abordan matices diferentes. La Filosofía piensa en relación con el ser y el sentido de la existencia. En el Psicoanálisis, en relación al deseo, la falta y el lazo social con el otro semejante o con la Cultura.

Gabriel Rolón acaba de publicar un ensayo sobre la soledad editado por Planeta (“La soledad. Una visita inevitable”). Continuando con sus ensayos como El Duelo y La Felicidad, Gabriel Rolón, psicoanalista, escritor y pensador destacado de la cultura, otra vez lo hizo: un libro donde la investigación de un autor se lleva bien con las palabras que a veces pensamos pero pocos expresan con rigurosidad y sencillez simultáneamente y provocan al lector interrogantes pronunciados en voz baja. Inconfesables. En soledad.

La soledad como implacable

La soledad se piensa como una condición constitutiva del ser humano no sólo como un estado afectivo o circunstancial. Para Heidegger Sartre o Camus, el hombre está “arrojado” al mundo sin garantía ni fundamentos extremos y expresa la experiencia radical de la libertad y de la finitud. Para Heidegger, la angustia revela el “ser-para-la-muerte” y despoja al sujeto de las distracciones del “uno”. Sartre afirma que “el infierno son los otros” y Camus la asocia con lo absurdo: el ser humano busca sentido en un mundo que no responde.

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El nuevo libro de Gabriel Rolón

El nuevo libro de Gabriel Rolón

Para el filósofo surcoreano Byung Chul Han, la sociedad actual, hiperconectada, produce una soledad paradójica: existe un exceso de comunicación y una ausencia del otro. Para Freud, en el origen del psiquismo está la dependencia de la Madre y/o el semejante pero también la experiencia de pérdida y separación. La soledad es un retorno de esa pérdida primordial. El sujeto nunca vuelve a encontrarse con el objeto que lo satisfizo plenamente. El temor al desamparo es una huella de la indefensión infantil.

La soledad como contradicción

Lacan no busca eliminar la soledad, sino hacer algo con ella, asumirla como condición de deseo donde el lazo social se construye precisamente desde la falta compartida. Se relaciona bastante con la definición que Lacan nos hace llegar sobre el amor: “Es dar lo que no se tiene a quien no lo es”.

En definitiva, para la filosofía y el psicoanálisis la soledad no es un defecto que haya que suprimir, sino una dimensión constitutiva de lo humano. El punto desde donde puede pensarse la libertad el deseo y la relación que mantenemos con el semejante.

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La soledad se piensa como una condición constitutiva del ser humano no sólo como un estado afectivo o circunstancial.

La soledad se piensa como una condición constitutiva del ser humano no sólo como un estado afectivo o circunstancial.

La soledad como condición humana

Cierro este comentario con un párrafo del libro:

“¿Qué nos hace distintos a las otras especies? La palabra. Somos humanos porque habitamos un mundo de palabras. Un mundo lleno de imágenes y personas que no veremos jamás, y sin embargo nos recorren. Padres que han muerto y abuelos que ni siquiera llegamos a conocer. La palabra nos deja solos y nos abriga. Nos protege y nos expone, Nos acompaña y nos abandona, Es nuestro cielo y nuestro límite. Sólo de su mana podemos avanzar hacia el misterio de la vida. Un enigma que jamás develaremos. La palabra es abismo, Es al mismo tiempo herramientas y conflictos; comunicación y malentendido; mentira y verdad”. “¿Qué nos hace distintos a las otras especies? La palabra. Somos humanos porque habitamos un mundo de palabras. Un mundo lleno de imágenes y personas que no veremos jamás, y sin embargo nos recorren. Padres que han muerto y abuelos que ni siquiera llegamos a conocer. La palabra nos deja solos y nos abriga. Nos protege y nos expone, Nos acompaña y nos abandona, Es nuestro cielo y nuestro límite. Sólo de su mana podemos avanzar hacia el misterio de la vida. Un enigma que jamás develaremos. La palabra es abismo, Es al mismo tiempo herramientas y conflictos; comunicación y malentendido; mentira y verdad”.

En soledad también puede leerlo. A Ud. lector, se lo recomiendo.

* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta. Conduce todos los martes a las 20:00 el programa MEGAPSINEPOLIS que pueden escuchar en Radio Amadeus, FM 91.1.

IG: @carlosgustavomotta