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La nueva exigencia de las escuelas de Mendoza ante las posibles amenazas

Las escuelas de Mendoza comenzaron a citar a padres para firmar un acta que los hace responsables por falsas amenazas y los obliga a responder económicamente.


Las escuelas de Mendoza ya empezaron a citar a padres y tutores para que firmen un compromiso obligatorio frente a las amenazas que se registraron en las últimas semanas. Se trata de reuniones presenciales, breves, donde se explica la normativa y se deja constancia formal de la responsabilidad de los adultos.

El operativo alcanza a todos los niveles Primario y Secundario, con el objetivo de cubrir al 100% de las familias antes del 6 de mayo. La firma implica aceptar condiciones concretas que van desde el control sobre los hijos hasta posibles consecuencias económicas.

En la práctica, cada adulto responsable debe acercarse a la escuela y firmar una circular oficial emitida por la Dirección General de Escuelas (DGE). En muchos casos, el trámite se hace de forma individual por cada hijo matriculado.

Qué están firmando los padres

El documento establece que los adultos son responsables por lo que los estudiantes llevan a la escuela y por sus conductas dentro del ámbito educativo. Esto incluye un punto central: el llamado “deber de garantía” sobre pertenencias y comportamientos.

También fija que, ante falsas amenazas o situaciones que obliguen a desplegar operativos policiales o de bomberos, el Estado podrá reclamar a las familias los costos generados. Es decir, la responsabilidad no es solo simbólica, sino también económica.

Además, la normativa indica que la presencia de los padres en la escuela es obligatoria cuando sean convocados. La falta de asistencia o la negativa a firmar puede ser considerada negligencia y derivar en intervención de organismos de protección.

Cómo se está aplicando en las escuelas

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La medida busca frenar amenazas escolares y fija consecuencias legales y económicas para las familias que incumplan el deber de cuidado.

Gonzalo Peña, director del Colegio Dr. José Vicente Zapata, explicó a MDZ que ya comenzaron las reuniones con familias y que la respuesta viene siendo positiva. “Los padres han concurrido, hemos tenido muy buena aceptación y no ha habido ningún problema”, señaló.

Sin embargo, advirtió una dificultad concreta: los tiempos. En una escuela con más de mil estudiantes, completar todas las firmas antes de la fecha límite aparece como un desafío operativo importante.

Desde el Colegio San Luis Gonzaga, su rector Julio Navarro también destacó la predisposición de los padres. “Hay una muy buena respuesta y comprensión, y colaboración para acompañar en esto”, sostuvo.

Jornadas y capacitación docente

En paralelo al proceso de firmas, algunas escuelas como la José Vicente Zapata avanzaron con instancias de reflexión con estudiantes. Bajo el nombre “El eco de una amenaza”, se realizaron jornadas para trabajar la prevención, la escucha y el análisis de estas situaciones.

Según detalló Peña, participaron equipos de orientación escolar, directivos y docentes. El objetivo fue generar espacios donde los chicos puedan entender el impacto de estas acciones y reflexionar sobre sus consecuencias.

Estas actividades fueron bien recibidas dentro de las instituciones, ya que permitieron abordar el tema desde lo pedagógico y no solo desde lo sancionatorio.

Un sistema exigido y en adaptación

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Mientras avanzan las firmas, escuelas también impulsan jornadas de reflexión con estudiantes para prevenir nuevas amenazas.

En cuanto a la capacitación docente específica sobre esta nueva normativa, todavía no comenzó formalmente. Sí hubo instancias dirigidas a directivos y supervisores, con participación de áreas de Salud, Justicia y Educación.

Navarro planteó una mirada crítica sobre la sobrecarga que enfrentan las escuelas. “Los colegios tenemos que ser colegios y los docentes tienen que enseñar”, afirmó, marcando el límite entre lo educativo y las nuevas demandas.

Mientras tanto, el sistema educativo avanza en paralelo entre la implementación de controles, la respuesta a situaciones críticas y la necesidad de sostener la tarea pedagógica cotidiana. Un equilibrio que todavía se está construyendo en tiempo real.