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La Medalla Milagrosa: un símbolo de fe que sigue reuniendo corazones

En un mundo acelerado, la Medalla Milagrosa sigue uniendo generaciones, calma miedos cotidianos y recuerda que la esperanza también es resistencia ya.

En Argentina, cada 27 de noviembre —día de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa— miles de jóvenes y adultos la recuerdan y rezan.

En Argentina, cada 27 de noviembre —día de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa— miles de jóvenes y adultos la recuerdan y rezan.

En un tiempo en el que las noticias suelen hablarnos de urgencias, tensiones y desafíos, hay historias que sobreviven a los siglos y siguen encendiendo luz. Una de ellas es la de la Medalla Milagrosa, cuyo origen se vincula a un momento vivido por una joven religiosa francesa: Santa Catalina Labouré.

Corría el año 1830 cuando, en la capilla de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, en París, Catalina aseguró haber visto a la Virgen María. La describió como una presencia luminosa y serena, de pie sobre un globo, irradiando rayos de luz que, según la visión, representaban las gracias que María derrama sobre quienes las piden con confianza. En torno a la figura se formó un óvalo con una frase que se convertiría en emblema:

"Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos". A partir de esta experiencia mística nació la medalla. No fue solo un objeto de devoción: rápidamente se convirtió en un mensaje. En medio de epidemias, crisis sociales y pobreza extrema en la Europa del siglo XIX, muchos encontraron en ella un refugio y una compañía silenciosa pero constante.

medallamilagrosa

"Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos"

Partes y Significado

La Medalla Milagrosa tiene un diseño cargado de simbolismo:

  • La Virgen María: en la parte frontal, se representa a la Virgen de pie sobre un globo terrestre, con los pies pisando una serpiente, lo que simboliza la victoria sobre el mal.
  • Los rayos de luz: de sus manos brotan rayos de luz, simbolizando las gracias que ella concede a quienes las piden.
  • Las Estrellas: doce estrellas rodean la imagen de la Virgen, representando a los doce apóstoles y la perfección del pueblo de Dios.
  • Inscripción: la frase "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti" está grabada en el borde, enfatizando la intercesión de María ante Dios.
  • Reverso de la Medalla: en la parte posterior, se encuentran cruz y la letra "M" con dos corazones (el sagrado y el inmaculado), representando la unión de María con Cristo y su amor al mundo.

¿Por qué se la llama “Milagrosa”?

Después de las apariciones de 1830, los superiores de Santa Catalina Labouré mandaron acuñar la medalla. En pocos meses se distribuyeron miles, primero en París y luego en toda Europa. A medida que la gente la llevaba consigo o la regalaba, comenzaron a circular relatos de curaciones inesperadas, protecciones en momentos de peligro y conversiones.

Medalla Milargosa
Doce estrellas rodean la imagen de la Virgen, representando a los doce apóstoles y la perfección del pueblo de Dios.

Doce estrellas rodean la imagen de la Virgen, representando a los doce apóstoles y la perfección del pueblo de Dios.

El caso más famoso

Uno de los hechos más citados ocurrió en 1842: Alphonse Ratisbonne era un agnóstico que trabajaba como abogado y banquero, y que tenía un odio concentrado por el catolicismo. Durante un encuentro fortuito, un amigo lo desafió a usar la medalla y rezar la oración, y comprobar si podía permanecer sin cambiar en lo absoluto. Ratisbonne aceptó el reto, y la oración comenzó a hacer eco en su mente, Comenzó a soñar con la cruz, lo cual impedía que descansara durante la noche. Mientras contemplaba la arquitectura de una iglesia, vio a María. Quedó inmediatamente convencido de la verdad de la fe católica y fue bautizado, ordenado sacerdote y pasó el resto de su vida como misionero

La devoción popular le dio el nombre

Nadie la bautizó oficialmente como “Milagrosa”. Fue el pueblo, al ver tantos testimonios de fe y esperanza, quien empezó a llamarla así. El nombre reflejaba lo que para ellos representaba: una señal de la presencia amorosa de María en la vida cotidiana. Hoy, casi dos siglos después, la Medalla Milagrosa sigue colgando del cuello de millones de personas. Para algunos, es un signo de protección; para otros, un recordatorio de que la vida espiritual se alimenta de pequeños gestos: un objeto sencillo que nos invita a pausar, respirar y confiar.

En Argentina, cada 27 de noviembre —día de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa— miles de jóvenes y adultos la recuerdan y rezan. Jóvenes que buscan claridad en tiempos de decisiones, adultos que ruegan por sus hijos, trabajos, o quizás abuelos que encuentran en la medalla un lazo con su infancia y la esperanza de llegar al fin de sus vidas con las promesas de la Virgen.

Más allá de creencias, la Medalla Milagrosa permanece como un símbolo que une: recuerda que la esperanza es también una forma de resistencia. En un mundo que avanza rápido, ella propone lo contrario: detenerse un momento y mirar hacia dentro.

Quizás ese sea su verdadero milagro.

* Fabiana Gómez Sabio, es comunicadora, traductora pública y docente.

IG: @fabianagomezsabio