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La Ley de los Mil Días: "Equilibrar la cancha y acompañar la vida desde la gestación"

Rodrigo Fernández Madero explica cómo la Ciudad de Buenos Aires implementa la Ley de los Mil Días para cuidar a la mamá y al bebé.

Rodrigo Fernández Madero.

Rodrigo Fernández Madero.

Agustín Tubio / MDZ

La Ciudad de Buenos Aires se convirtió en el primer distrito del país en implementar de manera efectiva la Ley de los Mil Días. En diálogo con MDZ, Rodrigo Fernández Madero detalla cómo se puso en marcha un protocolo que busca acompañar a mujeres en situaciones de embarazo vulnerable desde la gestación hasta los dos años del niño.

Con una fuerte decisión política del jefe de Gobierno Jorge Macri y el trabajo conjunto entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, el programa apunta a “equilibrar la cancha”, ofreciendo información, contención y acompañamiento integral a quienes atraviesan un embarazo con dudas o dificultades.

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Entrevista Rodrigo Fernández Madero.

-¿Qué es la Ley de los Mil Días y cuál es su espíritu central?
-La Ley de los Mil Días es una ley que cuida tanto a la mamá como al bebé que está por nacer y que abarca un período clave, desde la gestación hasta los dos años esos primeros mil días son determinantes no solo desde lo biológico, sino también desde lo emocional y social. La ley busca acompañar a la mujer en un momento de enorme vulnerabilidad, entendiendo que muchas veces el embarazo se atraviesa en soledad, con miedo o con presiones externas. No se trata solo de una prestación médica, sino de una política de cuidado integral.

-¿Por qué esta ley quedó tanto tiempo sin aplicarse?
-Aunque fue sancionada en diciembre de 2020, en la misma sesión en la que se aprobó la ley del aborto, durante años la Ley de los Mil Días no se reglamentó, no se usaba, quedó como una ley de cajón. Faltó voluntad política para ponerla en marcha. En la práctica, el Estado ofrecía una sola respuesta frente al embarazo vulnerable, sin desarrollar la alternativa de acompañamiento que la ley ya contemplaba.

-¿Qué cambia con la decisión de implementarla en la Ciudad de Buenos Aires?
-Cambia que la ley deja de ser una declaración de principios y pasa a ser una herramienta concreta. La Ciudad se convierte en el primer distrito del país que la está implementando, con protocolos claros y dispositivos específicos. Buenos Aires tiene estructura, recursos y presencia territorial suficiente para hacerlo bien, y que justamente por ser una ciudad muy ideologizada, el desafío y el impacto son mayores.

Hay mucha contención

Hay mucha contención

-¿Cómo fue el proceso político y técnico para ponerla en marcha?
-El proceso comenzó incluso antes del cambio de gobierno. Un año antes de asumir, Jorge Macri ya se había puesto en contacto con Unidad Provida. A partir de allí se empezó a trabajar con equipos técnicos, se armó un consejo asesor con referentes de distintas organizaciones y se avanzó en la redacción de un protocolo junto a los ministerios de Salud y de Desarrollo Humano. La clave, remarca, fue el trabajo conjunto entre el Estado y la sociedad civil.

-¿Qué significa concretamente ‘equilibrar la cancha’?
-Significa que la mujer tenga información y opciones reales. Hasta ahora, muchas veces el embarazo era tratado “como una enfermedad, y la respuesta automática era ofrecer un aborto farmacológico. Hoy la idea es mostrar que existen las dos alternativas, sin obligar, sin juzgar. Equilibrar la cancha es decirle a esa mujer: si querés seguir adelante, no estás sola, hay una red que te va a acompañar.

-¿Cómo funciona ese acompañamiento en la práctica diaria?
-El acompañamiento es personalizado y sostenido en el tiempo. Incluye consejerías, equipos territoriales, ayuda para gestionar turnos médicos, acompañamiento al hospital y seguimiento posterior. Además, se abordan necesidades sociales concretas: pobreza, falta de redes familiares, situaciones de exclusión. Cada mujer que llega se registra en un sistema único, lo que permite trabajar cada caso como único, sin soluciones estándar.

-¿Qué muestran los primeros casos acompañados por el programa?
-Aunque todavía no hay estadísticas consolidadas, los casos concretos muestran el impacto real del programa. Te cuento la historia de una adolescente de 14 años que continuó con su embarazo gracias al acompañamiento. Hoy la joven sigue estudiando, recibe ayuda cotidiana y su hija está bien. Mientras ella hace la tarea, las voluntarias le cuidan a la bebé. Para él, ese ejemplo demuestra que cuando hay presencia del Estado y de la comunidad, la historia puede ser distinta.

Como si tuviera que quitárselo

Como si tuviera que quitárselo.

-¿Por qué insiste en que el aborto es un fracaso social y estatal?
-Porque, desde su mirada, implica rendirse y no prevenir. Es una decisión mediocre como sociedad, ya que en lugar de comprometer recursos y políticas para acompañar, se naturaliza una salida que deja heridas profundas. El aborto no solo impacta en la mujer, sino también en los padres, muchas veces invisibilizados. Historias de hombres que cargan ese dolor durante décadas refuerzan su convicción de que el Estado debe ofrecer alternativas reales.