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La desconocida historia de una calle que nos lleva a los caídos en Malvinas

Guaymallén tiene una calle cuyo nombre cobró un significado especial en Argentina tras la guerra y la identificación de caídos en las Islas Malvinas.


En el corazón de Guaymallén hay una calle de apenas dos cuadras atravesada por un símbolo universal. Está en Villa Nueva: nace en Adolfo Calle, cruza el túnel que conecta el Unimev con el Mendoza Plaza Shopping y termina en la lateral norte del Acceso Este. Muchos la conocen porque cuando llueve, suele quedar inundada.

Se llama Soldado Desconocido. Y aunque miles de personas la transitan a diario sin detenerse en su significado, su nombre -repetido en plazas, catedrales y cementerios de todo el mundo- guarda una pregunta básica: ¿quién fue, exactamente, ese soldado?

La relación de la calle con los caídos en Malvinas

En Argentina, ese símbolo adquirió un sentido especialmente doloroso tras la guerra de Malvinas, hasta que la ciencia empezó a devolverles la identidad a muchos de los caídos.

Calle Soldado Desconcido, tunel Mendoza Plaza Shopping-7

Soldado Desconocido y 25 Mayo (lateral sur del Acceso Este).

El nombre no es un accidente. Cuando la Unión Inmobiliaria Mendoza de Vivienda (Unimev) trazó en los años 70 la cuadrícula de lo que sería uno de los complejos habitacionales más grandes de la provincia: las Torres del Unimev. Eligió para sus calles un repertorio que mezclaba ciencia -Bernardo Houssay, Hellen Keller- con homenajes patrióticos y a los caídos anónimos de las guerras. Soldado Desconocido ya figuraba en los planos de preventa. Pero en 1982, ese rótulo dejó de ser historia distante para convertirse en una de las heridas más profundas de la historia de nuestro país.

La guerra de Malvinas duró 74 días. Murieron 649 argentinos. Sólo 237 fueron sepultados en el Cementerio Argentino de Darwin, en las islas. Y de esas tumbas, 121 llevaban una inscripción que resumía, con una precisión brutal, el problema: "Soldado Argentino Sólo Conocido por Dios". Familias enteras de todo el país esperaron décadas sin certeza sobre si su hijo, su hermano, su marido había quedado allí o en algún otro lugar que nunca se conocería.

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Así es la placa que llevan las tumbas en el cementerio de Puerto Darwin, en las Islas Malvinas puntualmente en Isla Soledad.

El proyecto que volvió a ponerles cara

Décadas después de la guerra, distintas agrupaciones de familiares comenzaron a presentar pedidos a la Justicia y al Poder Ejecutivo para que se tomaran muestras de ADN de los cuerpos enterrados sin identificar. En 2012, desde la Presidencia de la Nación se inició una negociación con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) como mediador entre Argentina y Gran Bretaña. Nació así el Plan de Proyecto Humanitario Malvinas (PPH).

El trabajo no empezó con palas ni con laboratorios. Empezó con conversaciones. Desde 2013, equipos interdisciplinarios -el Ministerio de Justicia, la Secretaría de Derechos Humanos, el Centro Ulloa y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)- recorrieron el país entrevistando familias. No sólo para obtener datos biométricos o firmar consentimientos para muestras de sangre, sino para escuchar. Para preguntar qué esperaban del Estado, cómo querían que se recordara a su familiar, qué había significado décadas de no saber.

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Documento de identidad encontrado durante tareas de exhumación realizadas por los forenses en el cementerio de Darwin.

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Trabajo de identificación de los soldados argentinos en las Islas Malvinas.

En junio de 2017, el equipo forense viajó a las Islas Malvinas. En dos meses, exhumaron y analizaron los restos de las 121 sepulturas no identificadas en el Cementerio de Darwin. Cada cuerpo fue retirado y vuelto a inhumar en el mismo día, en un ataúd nuevo, en la misma tumba, con el mismo respeto. En una morgue temporal habilitada dentro del propio cementerio, los especialistas trabajaron con arqueología forense, análisis de restos óseos y genética. En diciembre de 2017, el CICR entregó el informe final con los resultados individuales para cada familia.

Para muchas, fue la primera vez que escucharon un nombre propio donde antes había sólo una inscripción.

Un símbolo que sigue caminando entre nosotros

El primero de los memoriales conocidos al Soldado Desconocido es el monumento al Landsoldaten danés, de 1849, en Fredericia. Desde entonces, el símbolo se replicó en todas las guerras modernas: en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, en el Monumento a la Bandera en Rosario, en un cenotafio en Campo Quijano, Salta. En cada caso, el homenaje asume que hay muertos cuya identidad se perdió para siempre.

El PPH Malvinas cuestionó esa resignación. Con ciencia, con empatía y con años de trabajo de campo, logró que varios de esos soldados volvieran a tener nombre. No todos -algunos resultados fueron inconcluyentes, y el proceso fue técnicamente complejo-, pero sí muchos. Suficientes para que la pregunta que lleva inscripta la calle de Villa Nueva tenga, al menos en parte, una respuesta.

Malvinas Los ex militares están acusados de haber estaqueado y enterrado a soldados de su propia tropa.

Los pibes de Malvinas.

Aunque en el último tiempo se realizaron mejoras en la calzada y en los muros de contención, la calle Soldado Desconocido es conocida porque se inunda el túnel cuando hay tormenta. Sin embargo, su significado que pareciera no tener un nombre propio, sólo estaba esperando que alguien fuera a buscarlo.