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Juan José Campanella: "El cine masivo está disminuyendo, pero no va a desaparecer"

En exclusiva para MDZ, el director, guionista y productor Juan José Campanella, repasa su trayectoria y revela detalles íntimos de su relación con el cine, desde su infancia hasta sus proyectos más recientes.

Juan José Campanella encara diferentes proyectos audiovisuales este año.

Juan José Campanella encara diferentes proyectos audiovisuales este año.

Santiago Aulicino/MDZ

Lleva el cine en las venas y su carrera lo confirma. De chico, su plan favorito era ir a ver todos los estrenos a las salas del cine del barrio. Sin embargo, en ese entonces, estudiar cine no era una opción, o así lo creía. Pero su pasión por la cinematografía era más fuerte que todo lo demás. Poco a poco, comenzó a involucrarse en la producción de las películas del momento y supo que ese era su lugar. En sus veintes, Juan José Campanella lo apostó todo por la carrera de su vida y ganó.

El hijo de la novia (2001), Luna de Avellaneda (2004), El cuento de las comadrejas (2019) y Metegol (2013) son solo algunas de sus obras más importantes. En 2009, llegó la película que lo catapultó internacionalmente y por la que ganó un Premio Óscar a la Mejor Película de habla no inglesa: El secreto de sus ojos, basada en la historia de Eduardo Sacheri. Desde entonces, Campanella sigue delante de ambiciosos proyectos, tanto para la pantalla grande como para las tablas y hasta el streaming.

En una entrevista exclusiva para MDZ, el famoso director de 66 años repasó su carrera, reflexionó sobre el futuro del cine y contó detalles sobre sus proyectos para este año, incluyendo la llegada de Parque Lezama como película para Netflix, la serie de Mafalda y el reestreno de la obra Empieza con D, siete letras en el Teatro Politeama.

Mirá la entrevista a Juan José Campanella

Entrevista MDZ a Juan José Campanella

- El cine no fue la primera carrera que elegiste. ¿Cómo surge tu amor por el cine y tu decisión a dedicarte a ello?

- No de carrera, pero sí de diversión, por lo pronto. A mí el cine, desde chico, es lo que más me gusta hacer. No soy deportista para nada, tampoco me interesa mucho mirar el deporte. De chico, había cines de barrio donde cambiaban de programa todos los días. Yo soy de Vicente López y estaba el Roxy ahí en la avenida, el Electra. Obligadamente tenía que jugar a la pelota los sábados a la mañana y, a la tarde, me los llevaba a todos al cine; durante la semana iba solo.

El cine me gustó y me apasionó siempre. No lo pensé como una opción de vida porque no era una posibilidad que uno se planteara; era como si me hubieras dicho ser astronauta. Entonces, empecé a estudiar ingeniería, pero ya me gustaba filmar con la Súper 8. Empecé a estudiar cine de noche y ahí se me fue metiendo el bichito. Estábamos en la época de la dictadura y tenía profesores que eran grandes profesionales, que habían hecho grandes películas, pero que no podían trabajar en ese momento.

Empecé a "ratearme" de la facultad para ir al montaje de películas como Tiempo de revancha (1984), de Adolfo Aristarain. Así empecé a trabajar hasta que, un día, dije: "Largo ingeniería".

- ¿Tuviste que enfrentar a tus padres en ese momento para poder dejar ingeniería?

- Fue una gran discusión; volaron platos. Pero, después de eso, me ayudaron mucho. La que más en contra estaba era mi mamá, pero mi padre -paradójicamente, porque él era el profesional- me dijo: "Si realmente te apasiona eso, seguí; te vamos a ayudar en lo que podamos". Y así fue, me ayudaron mucho.

- Y cuando vieron el resultado de todo...

- Mi papá lo vio. Vio hasta El hijo de la novia (2001) y Luna de Avellaneda (2004); luego falleció. Pero mi mamá no lo llegó a ver porque se enfermó de Alzheimer antes de que hiciera las películas argentinas, que fueron las más importantes. Pero sí me vio trabajando.

- ¿Creés que estaría orgullosa?

- Pienso que sí, pero ella siempre pedía un poco más. “¿Como un Óscar? ¿Por qué no dos?”, me hubiese dicho.

- En 2010 llega el Óscar para El secreto de sus ojos. En ese momento, ¿tenías la esperanza de ganar tan importante premio internacional o sabías que era complicado?

- Cuando hicimos la película, ni idea. De hecho, pensábamos que iba a ser difícil; no era una película para "sentirse bien" como habían sido las anteriores. Estaba el prejuicio de que el público quiere que hagas comedias que terminen bien, y eso nos sorprendió. Ya nos sorprendió cómo anduvo la película acá.

Juan José Campanella con el Oscar que ganó por El secreto de sus ojos Foto: IndieHoy
Juan José Campanella con el Oscar que ganó por El secreto de sus ojos Foto: IndieHoy
Juan José Campanella con el Oscar que ganó por El secreto de sus ojos Foto: IndieHoy

Pero después, cuando llegó el momento de los Óscar, ya estábamos un poco más entusiasmados porque se empezaba a hablar de ella. Fue pasando etapas sin que lo pensáramos. El día de la entrega había mucho ruido con la película. Fue sorprendente porque competíamos contra dos películas muy importantes: La cinta blanca y Un profeta, que venían con premios de Europa y eran de directores importantes. Pero ese día ya dijimos: "Che, por ahí puede ser".

- ¿Se sentía en el aire? ¿Los actores presentes los felicitaban? ¿Cómo era estar ahí?

- El Óscar empieza con ceremonias tres días antes. El viernes es una ceremonia muy linda, para mí la más linda porque es muy cinéfila y no es pública. Se dan los certificados de nominación y una persona muy importante le da el reconocimiento a cada uno, tras haber visto la película, y dice unas palabras sobre ella. Eso estuvo muy lindo. Ahí nos decían: "Yo voté por tu película porque nos sorprendió" o "¿Cómo hiciste esta escena?".

Tengo una anécdota de esa cena del viernes. Una señora me empezó a hablar y me dijo que le gustó mucho la película y me preguntó cómo hicimos la escena del estadio porque le sorprendió mucho. Yo le expliqué y ella dijo: "Qué bueno, porque estaba muy bien hecha". Entonces le pregunté: "¿Y usted qué hace?". "Bueno, yo también trabajo en ese rubro", me respondió. "¿En qué película trabajó?", pregunté. "En Avatar", me dijo. Yo le dije: "¿Vos hiciste los efectos de Avatar y te sorprendió la escena del estadio que hicimos en el sótano de 100 Bares?". Llamé inmediatamente a Rodrigo y a todos los que hicieron la escena para decirles que habían sorprendido a la que hizo Avatar.

En esa cena había gente de la industria, no tantos actores famosos, sino más bien "dioses" para mí, como la montajista de Tiburón. Esa cena es muy linda porque es muy de la industria del cine, no de celebridades.

- ¿Te gustaría volver?

- Siempre me gustaría volver a la premiación con una película argentina.

- Viste una película más de 100 veces: Qué bello que es vivir (1946).

Qué bello es vivir, la película que Juan José Campanella vio más de 100 veces

- Si. La vi por última vez hace un año. Esta Navidad no junté las voluntades familiares para verla; ellos ya más de treinta veces no llegan. Me gusta verla en pantalla grande cuando la dan en algún cine y me gusta verla con gente que no la ha visto porque disfruto su reacción. Es una película sumamente emocionante; es imposible que no te afecte. Me encanta ver cómo hasta el más cínico se derrite con la película.

Fue un antes y un después para mí, no solo como cineasta, sino como persona. Es sencilla en su planteo, tipo cuento de hadas, pero muy profunda en sus ramificaciones. Te hace enfocar en qué hiciste con tu vida y qué créditos "cósmicos" fuiste ganando para ver si valió la pena.

No es una película puramente navideña, ya que solo los últimos veinte minutos transcurren en Navidad. Estás viendo toda la vida de un tipo desde los doce hasta los cuarenta años, cuando está a punto de suicidarse, y es impresionante. Es demoledora. Llega un momento en que decís: "Esto de comedia no tiene nada". Es casi una película de terror.

- ¿En qué momento la viste vos que te marcó tanto?

- Terminaba de estudiar el primer año de cine y la daban en la Lugones, en la avenida Corrientes. Fui porque me había enterado de que había un director de comedias, Frank Capra, que yo no conocía. Mis profesores me decían: "¿Cómo no lo conocés? Si te gusta la comedia tenés que conocerlo".

Entonces, fui a ver una comedia en una tarde de verano de febrero de 1980. Éramos solo dos en el cine y tuve que esperar a que empezara de nuevo para salir porque me daba vergüenza que me vieran llorando tanto. Quedé totalmente conmovido.

- Sos uno de los directores más importantes en la Argentina, pero también tenés una importante carrera a nivel internacional. En los Estados Unidos, dirigís varios episodios de La ley y el orden. ¿Cuáles son las diferencias que ves entre grabar en ambos países? ¿Cómo es la experiencia allá?

- No es muy diferente ahora que acá las series tienen un sistema más de cine; la organización de una filmación es similar. Allá se trabajan más horas, entre diez y catorce por día, mientras que acá el máximo es de diez horas. Un capítulo allá se hace en ocho o nueve días de filmación.

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Mariska Hargitay, protagonista de La Ley y El Orden, y Juan José Campanella.

Mariska Hargitay, protagonista de La Ley y El Orden, y Juan José Campanella.

Estudié allá y viví veinte años en ese país. Esta serie en particular es un milagro que esté en la temporada veintisiete; es la más longeva de la historia. Yo empecé en la temporada dos, así que somos como amigos de la secundaria que crecimos juntos. El que ahora es productor era el segundo asistente de dirección en esa temporada. Hay gente que entró al principio y ya se está por jubilar; llevan veintisiete años en el mismo programa.

Ojalá pueda seguir unos años más, pero todo depende de Mariska Hargitay; cuando ella diga que se cansó, nos iremos todos a otro lado.

Empieza con D, siete letras, la nueva obra de Campanella en el teatro

- Acá, tenés varios proyectos para este año. Contame todo sobre Empieza con D, siete letras, la obra que se acaba de estrenar en el Teatro Politeama.

- Empieza con D, siete letras se reestrenó el 9 de enero. Estoy muy contento porque el teatro fue lo que más creció después del Covid. Que nuestra obra haya estado entre las cinco más vistas el año pasado nos halaga mucho. Es una comedia romántica con profundidad, un poco como Qué bello es vivir. Tiene actores muy buenos como Eduardo Blanco, Victoria Almeida y Gastón Cocchiarale. Es graciosa, emocionante y te hace pensar.

"Empieza con D, Siete Letras", Juan José Campanella, Eduardo Blanco, Victoria Almeida

"Empieza con D, Siete Letras" vuelve al teatro Politeama este viernes 9 de enero.

La llegada de Parque Lezama a Netflix

También se va a estrenar la película de Parque Lezama, que viene de una obra con la que estuvimos once años. Se estrena en Netflix en marzo y en cines dos semanas antes. Es una producción enteramente de Netflix, pero se estrena en cine para habilitarla para premios. Me encantaría que la gente la vea en el cine porque la imagen grande hace que todo sea más cómico y emocionante; las emociones son más, no solo los decorados.

pelicula argentina netflix parque lezama

- ¿Qué pensás ante la disminución del consumo de películas en el cine? ¿Sentís miedo o algo similar?

Juan José Campanella: "El cine masivo está disminuyendo"

- En el cine, la pantalla te domina a vos, es una conexión total y los actores son más grandes que la vida. No creo que el cine desaparezca, pero el cine masivo está disminuyendo. Creo que habrá un retorno a la presencialidad porque la gente se cansará de que el 70% de sus relaciones sean online.

- ¿Preferís ver las películas en el cine antes que en la tele?

- Si quiero ver una película voy al cine, y si no, no la veo ni en la tele. En cambio, las series me encantan; tienen otra manera de contar y de filmarse. El formato de cuarenta minutos a una hora es más amigable que una película que necesita una inmersión más fuerte, donde tenés que conocer al personaje y sufrir con él en solo dos horas para no verlo más.

Mafalda llega a Netflix este 2026, de la mano de Campanella

- Y se viene la serie de Mafalda para Netflix. ¿Cómo es el desafío de trasladar una historieta a la televisión?

- Mafalda va a ser una serie animada respetando los dibujos de Quino. Trasladar esos dibujos a la animación tiene muchos desafíos técnicos porque no son antropomórficos; tienen la cabeza más grande que el cuerpo y hay que armarlos con articulaciones. Son historias nuevas, pero usando el humor, la sátira y los gags de las tiras de Quino.

No es una serie solo para chicos, aunque la pueden ver; tiene mucha ironía, tal como era la tira original. Tenemos las 1.920 tiras en una base de datos para buscar referencias de los personajes.

- Cómo eligieron la voz de Mafalda?

Entrevista a Juan José Campanella: cómo se eligió la voz de Mafalda para la serie de Netflix

- El casting de voces fue lo más arduo. Escuché más de novecientas voces sin ver fotos ni nombres para no tener prejuicios. Cuando apareció la voz de Mafalda, llamé al productor llorando de emoción porque era ella. Lo mismo pasó con Felipe y Susanita.

En esta producción las voces se graban primero y la animación las sigue. Lo hacemos distinto a lo habitual: los actores actúan la escena juntos, se pisan e improvisan, como si fuera una película de acción real.

- ¿Tenés algo pendiente en tu carrera?

- Me gustaría dirigir un musical, aunque yo no canto ni bailo. Tengo una idea, pero ya veremos.