"Habitar la incertidumbre": Claudio Gallina presenta su nueva exposición en Palacio Duhau
La exposición de Claudio Gallina, que reúne 34 obras de pintura y escultura del artista, explora la tensión entre lo natural y lo simbólico.
Claudio Gallina en su muestra.
Gentileza.En el refinado ámbito del Palacio Duhau – Park Hyatt Buenos Aires, se presenta por estos días una nueva exposición del artista argentino Claudio Gallina. Titulada Habitar la incertidumbre, la muestra reúne 34 obras realizadas entre 2012 y la actualidad y propone un recorrido que combina pintura y escultura.
La muestra tiene un matiz personal
El reencuentro, en la madurez, de un artista consolidado, a aquel joven que muchos años atrás comenzaba a transitar su camino en el mundo del arte. Gallina nació en Buenos Aires en 1964 y se formó en la histórica Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, institución que durante décadas fue una de las principales usinas de artistas del país. Su primera muestra individual tuvo lugar en 1998 en Colección Alvear de Zurbarán, histórica galería que habíamos abierto con Ignacio Gutiérrez Zaldivar once años antes y, al momento yo dirigía.
Antes de aquella muestra inaugural, Gallina había pasado más de un lustro trabajando junto a mí en la galería, desempeñando tareas que fueron creciendo en responsabilidad con el paso del tiempo. Aquella convivencia cotidiana fue el germen de una amistad que con los años se transformó, de mi parte, en una profunda admiración por su obra. No deja de producir una íntima satisfacción comprobar cómo aquel temprano descubrimiento se convirtió en una trayectoria sólida dentro del arte argentino contemporáneo.
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La obra de Claudio Gallina presentaba rasgos distintivos
Escenas de carácter escenográfico donde aparecían personajes solitarios, evocaciones de la infancia y, de manera recurrente, la memoria escolar como territorio simbólico. La crítica también supo advertir desde temprano esa madurez artística. En el prólogo de una exposición de 2001, también en Colección Alvear, el recordado crítico y poeta Rafael Squirru escribió sobre Gallina: “Pinturas de un artista maduro, que son fuentes bondadosas para calmar esa ansiedad tan frecuente en este mundo que nos toca habitar.” La frase parece hoy adquirir una resonancia particular, casi premonitoria, en estos días.
En aquella exposición de comienzos de siglo se presentó la obra “Tomando distancia”, que puede considerarse antecedente directo de una de las series más conocidas del artista: los célebres guardapolvos blancos. Con el tiempo, esas figuras de niños vestidos con la clásica indumentaria escolar argentina se convertirían en un motivo emblemático de su producción. Exhibidas en museos y ferias de todo el continente, esas imágenes contribuyeron decisivamente a proyectar el nombre de Gallina más allá de las fronteras del país.
La exposición actual en el Paseo de las Artes Duhau permite apreciar la evolución de esa sensibilidad en un conjunto amplio de trabajos. Las 34 piezas reunidas abarcan diversas técnicas: grafito y acrílico sobre papel, acuarela, óleo y acrílico sobre tela. A ellas se suman esculturas realizadas con cemento, resina, pasta de yeso, madera y tecnología 3D, una combinación que revela el interés del artista por integrar procesos tradicionales con recursos contemporáneos.
Gallina mantiene desde hace años un particular interés por el diálogo entre pintura y escultura. En muchos casos ambas disciplinas se conciben como partes de un mismo proyecto visual, donde la tridimensionalidad prolonga o expande el espacio pictórico. Dentro del recorrido de la muestra se destaca la llamada serie lúdica, uno de los conjuntos más tempranos de su producción. En estas obras el artista parte de fotografías que él mismo toma a personas reales; a partir de esos registros desarrolla bocetos que luego derivan en pinturas o esculturas. Los gestos y actitudes capturados en esas imágenes se transforman así en personajes que habitan su imaginario.
Una de las piezas centrales de la exposición es “Observadores del desastre”
Un tríptico de gran formato —200 por 300 centímetros— realizado en acrílico sobre tela. La obra surge de una experiencia personal: el incendio que en 2017 afectó su casa de Córdoba. A partir de ese episodio, Gallina comenzó a reflexionar sobre paisajes alterados y árboles despojados de color, imágenes que funcionan como metáfora de un mundo transformado por la pérdida y la incertidumbre. No es casual, por lo tanto, que el título de la exposición —Habitar la incertidumbre— funcione como una síntesis conceptual de su búsqueda. El propio artista explica que su obra nace de “la tensión entre lo natural y lo cultural, entre lo físico y lo simbólico”, y que su objetivo es construir realidades alternas o entornos que planteen formas metafóricas de habitar el mundo.
En estas obras, el cuerpo humano aparece con frecuencia como metáfora de estados emocionales y tensiones sociales. La infancia, el juego, el silencio y la geometría se entrelazan en escenas que no buscan describir un hecho concreto sino sugerir un clima, abrir una zona de ambigüedad donde el espectador pueda proyectar su propia experiencia. En un tiempo marcado por la fragilidad de las certezas, su propuesta artística sugiere que la incertidumbre no debe entenderse únicamente como una amenaza. Puede ser también un umbral hacia nuevas formas de comprensión.
Quizá allí resida una de las claves de la persistente vigencia de su obra. En la quietud de sus paisajes y en la silenciosa presencia de sus figuras, Claudio Gallina construye un espacio donde lo interior y lo exterior dialogan constantemente. Un territorio poético donde el arte se convierte, una vez más, en una forma de explorar la condición humana.
En suma, una exposición magnífica que merece ser visitada. (Posadas 1350, hasta el 3 de mayo próximo).
* Carlos María Pinasco es consultor de arte.
carlosmpinasco@gmail.com