Fuerte mensaje de la Iglesia por San Cayetano: "Si la gente no está mejor, las propuestas no sirven"
Los obispos de Posadas y Corrientes cuestionaron que los números de la economía no se traduzcan en mejoras concretas para la población.
Las homilías por San Cayetano reflejaron la preocupación por las familias argentinas.
ALF PONCE MERCADO / MDZEn el marco de la homilía por el Día de San Cayetano, el santo del Pan y el Trabajo, a celebración de San Cayetano, el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, puso precisamente al trabajo y a la dignidad humana en el centro de un mensaje con fuertes definiciones sociales y económicas.
Martínez expresó su preocupación por la distancia que puede existir entre los proyectos económicos y la realidad cotidiana de las familias. “Queremos subrayar que nos genera mucha preocupación que aquellos que tienen responsabilidades de todo tipo en la sociedad (en referencia a los gobernantes a nivel nacional) por ahí no entiendan la importancia que tiene el trabajo para el pueblo, para la gente, para los ciudadanos”.
El obispo cuestionó una mirada de la economía concentrada exclusivamente en los grandes indicadores y en el equilibrio de las variables macroeconómicas, “si esos resultados no se traducen en mejoras concretas para la población. Cuando se piensa en una Argentina mejor por ahí se piensa en una especie de macroeconomía o de proyectos económicos donde se cierren los números, pero donde la gente no está no sirve. No nos sirve cuando la gente no está”.
Para el obispo de Posadas, el trabajo no puede ser considerado solamente una variable económica. Es, fundamentalmente, una herramienta de realización personal, integración social y construcción de futuro porque el trabajo es la forma en que nosotros podemos tener esperanza. Cuando la gente en la cotidianidad consigue un trabajo y se puede realizar, entonces ahí la gente consigue el pan de cada día, consigue poder estar un poco mejor”.
“Si la gente no está mejor, las propuestas que nos hacen no nos sirven para nada. Esa es la realidad. El trabajo está en el caracú de nuestra dignidad humana”. El obispo buscó diferenciar la esperanza cristiana de una actitud pasiva frente a los problemas sociales. “El pedido por pan y trabajo constituye una condición básica para construir una esperanza activa, capaz de transformar la realidad mediante el esfuerzo de las propias personas”.
“Creemos en la esperanza en Dios como pueblo peregrino en que vamos a encontrarnos con Él, pero también queremos tener una esperanza activa, comprometida, en donde nuestras manos y nuestra vida nos permitan transformar nuestro mundo y nuestro tiempo”, expresó.
La comunidad rezó “por los gobernantes y dirigentes sociales, para que promuevan leyes que favorezcan una economía social con justicia y trabajo digno, de modo que el bienestar alcance a todo nuestro pueblo. Los números de la economía, sostuvo, pierden sentido si detrás de ellos no mejora la vida concreta de la gente”, afirmó, por último.
¿Quién era San Cayetano?
En tanto que el obispo de la Diócesis de Iguazú Nicolás Baisi en su homilía dijo: “Venimos a nuestra parroquia San Cayetano, al predio donde se construirá la futura iglesia, a celebrar la fiesta de nuestro santo patrono, el patrono del pan, de la paz y del trabajo. ¿Y quién era San Cayetano? Un sacerdote que imitó la forma de vivir de los apóstoles, confiando en el Señor y buscando su reino. Confiar en el Señor y buscar su reino es lo que hace a una persona grande”.
“Este temor del Señor, que es un don del Espíritu Santo, se refiere a vivir en la presencia del Señor, en el amor del Señor y en el temor de ofenderlo. Nos pareciera que lo más real de este mundo son los otros, y lo más real del mundo es Dios. Dios es la verdadera realidad”.
Afirmó que “San Cayetano vivía así. Es el patrono de la paz, del trabajo y del pan porque vivía en la presencia del Señor y buscaba el Reino de Dios. Un sacerdote que dejó todo para buscar a Dios, que confió en su divina providencia y dedicó su vida a hacer el bien a los demás”.
“Este año cumplimos 400 años de la fundación de Santa María de Iguazú. Se fundó porque muchos hombres, confiando en el Señor, dejaron todo y vinieron a evangelizar estas tierras. Buscaban el Reino de Dios y enseñaron a vivir según la ley del Señor. Cuando se vive según la ley de Dios, hay prosperidad, paz y trabajo”.
Hoy que rezamos a San Cayetano, pedimos poder confiar de verdad en el Señor y buscar su reino. Que buscando su reino encontremos la paz, el trabajo y el pan. Pidamos especialmente por el seminario diocesano, para que muchos jóvenes quieran, como San Cayetano, entregar su vida a Cristo”. Baisi centró su homilía en el tema bíblico y religioso y mano hizo mención alguna a la situación de crisis que vive el país.
“Jesús siempre está a nuestro lado”
De su parte el arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain, ofreció una homilía centrada en la Fiesta de la Transfiguración del Señor. Ante una multitud el prelado articuló el pasaje bíblico con el duro contexto actual que atraviesan las familias argentinas.
Larregain recordó que el paso por el Monte Tabor -donde Jesús mostró su gloria a los discípulos- “fue una fortaleza previa para afrontar la oscuridad de la cruz. Llevando esa enseñanza a la cotidianeidad de quienes hoy sufren la pérdida del empleo y la escasez”.
El arzobispo afirmó que "nunca tenemos que perder la certeza de nuestro corazón de saber que Él (por Jesús) está siempre a nuestro lado. Que nunca nos abandona, que nos sostiene de la mano, que nos ayuda a cargar la cruz cada día, que es la razón de nuestra esperanza, que es fuente de nuestra alegría en medio de las dificultades".
Larregain subrayó que "San Cayetano también atravesó numerosos problemas, dificultades y momentos de oscuridad, “pero fue su experiencia de fe la que lo sostuvo para seguir adelante”.
Las enseñanzas de León XIV
La homilía del obispo de Resistencia, Chaco Ramón Dus estuvo enmarcada en las enseñanzas del papa León XIV, tomando como referencia una de sus recientes reflexiones sobre la necesidad de reconstruir la esperanza desde las comunidades. "Mi mensaje estuvo enmarcado en el contexto del anuncio de la visita del papa León XIV (prevista para noviembre). Tomé algunas de sus ideas y expresiones sobre la reconstrucción, una imagen que me parece muy valiosa para comprender el camino que debemos recorrer como sociedad".
“Esa reflexión remite al relato bíblico del profeta Nehemías, quien encabezó la reconstrucción de Jerusalén tras el exilio. La imagen de las piedras descartadas que vuelven a ser utilizadas para reconstruir las murallas nos ayuda a comprender que también hoy debemos mirar la dignidad de cada persona. Nadie sobra. Cada uno es necesario para enriquecer el camino común".
Sostuvo que la celebración de San Cayetano “invita a renovar el compromiso no sólo en la vida religiosa, sino también en los ámbitos familiar, social y político. "Nuestra labor es una responsabilidad concreta. La reconstrucción de nuestra sociedad necesita una actitud proactiva de cada uno desde la fe, con compromiso y esperanza", expresó.
Más adelante dijo que "ante la necesidad de la gente, Jesús dice: 'Denles ustedes de comer'. Ese llamado sigue vigente. Con el auxilio de Dios y aun con lo poco que cada uno tiene, el compartir y la comunión hacen posible responder a las necesidades de los demás".
Para Dus, ese pasaje demuestra que la solidaridad tiene un efecto multiplicador. "Desde nuestro lugar podemos aliviar el camino de quienes más sufren y animar a otros a comprometerse. Todos somos parte de esa reconstrucción que tanto necesita nuestra sociedad. Aprendamos a compartir con quienes más lo necesitan".
Finalmente, el arzobispo subrayó que “la Eucaristía constituye el signo más profundo de ese compromiso cristiano. "Jesús parte el pan para que asumamos su opción de servicio y aprendamos a compartir con quienes más lo necesitan. Esa actitud puede abrirnos un verdadero camino de esperanza para nuestras familias y para tantas personas que hoy atraviesan momentos difíciles".