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Estafa en una iglesia evangélica: un fiel engañó a sus hermanos y se llevó US$ 32.000

El hombre aseguraba que era trader. Hay dos denuncias en la Justicia y estiman que hay más damnificados de la iglesia evangélica.

Los carteles que los damnificados pegaron por las calles.

Los carteles que los damnificados pegaron por las calles.

MDZ

Dos hombres denunciaron ante la Justicia a un cristiano por estafa y estiman que hay más damnificados entre los fieles de la iglesia evangélica. Las víctimas aseguran que Marcelo Velazquez les dijo que era inversionista y les ofrecía ganancias mensuales del 20 por ciento. Cuando quisieron recuperar el dinero, el hombre se hizo pasar por desaparecido.

planilla de ganancias de las inversiones
La planilla de ganancias de las inversiones que Marcelo le daba a los clientes.

La planilla de ganancias de las inversiones que Marcelo le daba a los clientes.

Cómo se tramó la estafa en la iglesia evangélica

La familia de Juan (nombres ficticios para preservar las identidades) participa de la iglesia Sígueme de Godoy Cruz a la que también concurren Marcelo y su esposa. Marcelo es chileno y desde hace un par de años se dedica al negocio de las inversiones, conocido como trader, y tenía una oficina en la Ciudad de Mendoza y otra en Chile.

Poco a poco fue sumando clientes entre los fieles de la iglesia evangélica y también alcanzó a Juan y a Matías, un amigo de Juan que no es creyente. “A mi me dio confianza que era alguien de la iglesia, que mi amigo y toda la familia de Juan le había dado dinero y estaban cobrando por mes las ganancias”, contó a MDZ Matías.

“Yo venía de hacer algunos negocios malos, necesitaba dinero y pensé en ponerlo a trabajar ahí unos seis meses para pagar las deudas que tenía. Pero cuando quise sacar el dinero, desapareció”, agregó.

El sistema operaba como una estafa piramidal, Marcelo recibía pesos o dólares y ofrecía una rentabilidad del 20 por ciento mensual. Además, la persona que sumaba nuevos clientes, recibía una comisión.

“Firmamos un contrato y ahí estaban todas las cláusulas. Después, si ibas sumando plata, firmabas otro papel que se agregaba al contrato principal”, detalló Matias.

El contrato se hacía con una Sociedad por Acciones Simplificada (SAS). Las ganancias se podían retirar por mes y la totalidad del dinero, a los tres meses.

Estafa millonaria y supuesto secuestro

Juan le dio sus ahorros a Marcelo en junio del año pasado y Matías, en septiembre. El pago de las ganancias se hizo sin problemas por transferencia a billeteras virtuales o cuentas bancarias durante varios meses.

El primer inconveniente ocurrió a fin de año cuando ambos le pidieron la totalidad de las inversiones que habían realizado hasta el momento. Juan tenía US$6.000, Matías US$20.000 y la mamá de Juan US$6.000.

los contratos que hacía el supuesto estafador
Los contratos que hacía el supuesto estafador con los damnificados.

Los contratos que hacía el supuesto estafador con los damnificados.

“Siempre tenía una excusa, que el hermano iba a traer el dinero de Chile, que se le quemó la casa. Al final simularon que lo habían secuestrado para no devolvernos el dinero”, contó Matías.

“El 11 de febrero hablamos con él para reunirnos al día siguiente a las 9. A la mañana la mujer nos escribe que no podía contactarse con Marcelo y nos mandaba unas capturas de mensajes como que lo habían secuestrado. Hizo la denuncia por averiguación de paradero porque estaba desaparecido. Mi amigo y yo tuvimos que ir a declarar porque nos puso como testigos porque éramos los últimos que lo habíamos visto”, agregó.

La verdad es que Marcelo apareció a las semanas, algunas personas lo vieron en su casa, en la parada de colectivo y en la iglesia evangélica pero a Juan y Matías nunca más les atendió el teléfono y los bloqueó de WhatsApp.

Denuncia en la Justicia

“Después hicimos la denuncia online por estafa y ratificamos todo en el Polo Judicial. Pero por ahora no hay avances en la causa. Marcelo anda suelto, no nos devuelve el dinero y cuando vamos a su casa no nos atiende nadie”, dijo indignado Matías.

polo judicial edificio interiores guardia policial (5)
Los damnificados ratificaron la denuncia en el Polo Judicial.

Los damnificados ratificaron la denuncia en el Polo Judicial.

Según Matías, Marcelo Velazquez es chileno pero vive en Mendoza desde hace más de una década. Hasta hace unos años trabajaba en un supermercado ubicado en el carril Rodriguez Peña. Su esposa, María Elena, es de Formosa y trabaja en un hospital de OSEP.

“Queremos recuperar nuestro dinero y que pague por la estafa que nos hizo. Sabemos que hay más damnificados en la iglesia evangélica pero no lo quieren denunciar porque dicen que ya lo han perdonado pero nosotros no queremos que siga estafando gente”, cerró.