Presenta:

Ernesto Ballesteros: un artista y una obra que invita a mirar más allá de lo visible

La muestra del artista propone una experiencia donde el espectador completa la obra y transforma la incertidumbre en una forma de conocimiento.

Ballesteros incluye la pared a semejanza de un portal.

Ballesteros incluye la pared a semejanza de un portal.

Ilustración de Lisandro Ruiz.

Lo que es, a la vez, es tal como somos. Un artista arduo, al borde de sí mismo…, al entregarse a la experimentación, nos confía a experimentar cómo advenimos en preguntas y respuestas. En su obra, mucho más que el esfuerzo de ver. La experimentación reemplaza creer.

Sin creer otro es el filtro…

Creer hace Ver.

Todo es recepción.

El “recibo” de todo.

Confiesa que al ir de niño, a aprender al taller de un artista, heredó: “Dibujar lo invisible, la relación entre las cosas…

Es la herencia que lo enriquece a cada instante y la que ofrece para enriquecernos. Es el modo de poner al alcance el protagonismo del espectador.

Un artista es alguien que se anima a convivir con la incertidumbre.

Ballesteros incluye la pared a semejanza de un portal.

La pared es la trastienda del límite

Y el abismal espejo…

Porque es la escala humana de la mirada que alcanza a mirarse.

La lentitud nos hace tener tiempo. Es el desenlace del artista.

El espectador es parte de nuestra mirada.

El cuerpo es la mirada en tránsito.

La lentitud nos hace tener tiempo. Es el desenlace del artista.

La lentitud nos hace tener tiempo. Es el desenlace del artista.

Lo que invisibiliza Ver es el afán de mensurar.

Por eso el arte no se agota en la contemporaneidad. Por eso no agota la contemporaneidad.

Ernesto es la seriedad de lo lúdico.

Él es “con otros” a través de la obra. El otro es lo implícito. Y lo explícito de la mirada… De tantas preguntas y tantas respuestas…

El asombro es el ida y vuelta

En su obrar, el movimiento es un paradigma que lo reúne todo en la interacción. El artista no se agota en sí mismo. Se cumple en la mirada del otro. Es liberado en la mirada…

En el límite, los grafismos pujan.

¡Aquí, pujar es más que un verbo!

El artista anda con lo puesto…

¿No hay sobrecarga?

La curiosidad es emblemática. Imaginar lo descubrió a Ernesto Ballesteros arrojando en una instalación no cualquier mensaje en una botella sino en la botella de Klein, que es la figura de la topología, de las matemáticas por las que pensar una superficie continua sin evidentes interior ni exterior. Un andar no lineal del espectador anhela la disponibilidad a un desplazamiento continuo, no conclusivo, por lo que el cuerpo adviene punto de partida sin arribos. Todo es signo.

La experimentación es en sí misma la totalidad que nos incluye.

Lo que nos pasa es como lo recibimos. Y como lo podemos dar…

¿Cuánto costará lo que soy?

No podemos ver sin ser vistos.

Y todo lo que nos pasa sin pasarnos el artista anhela que retorne a nosotros. El arte es el umbral.

Lo que nos es confiado nos dignifica.

El espectador es irremplazable. No es reemplazado por el artista.

La mayor expresión de la obra es el espectador.

Todo lo que se une en nosotros se une con el otro.

* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.